miércoles, 31 de agosto de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 1 DE SEPTIEMBRE DE 2022

 Lc 5,1-11: Dejándolo todo, lo siguieron.


En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. 

Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. 

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: 

«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca». 

Respondió Simón y dijo: 

«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». 

Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: 

«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador». 

Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. 

Y Jesús dijo a Simón: 

«No temas; desde ahora serás pescador de hombres». 

Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.



Los discípulos llevan bregando y no cogen nada. Sin embargo, cuando es en nombre de Jesús, cogen muchos peces. En la Iglesia, o en la vida, estamos pasando por unos momentos de cansancio. Tanto que hemos hecho, nos hemos gastado y desgastado y no hemos encontrado recompensa, frutos. Sin embargo, Jesús, nos invita a "remar mar adentro", a meterme de lleno en la vida, a implicarme, a no tener miedo, a "lanzarme a la piscina". Y tenemos que vencer muchos miedos y prejuicios. Sin embargo, también me parece que el Señor nos invita a que sigamos sus pasos, es decir, rememos en su dirección, donde y cuando quiera. No todo vale, ni de cualquier forma. Ellos pudieron encontrar fruto, cuando remaron en el momento y dirección que les indicó el Maestro. No todo lo que se me ocurre puede ser válido o puede producir fruto. Ahora que estamos en una época de "recortes", de economizar recursos, de la "eficiencia", deberíamos también los cristianos no ser "francotiradores", sino trabajar en grupo y guiados todos por el mismo Señor y Maestro. Por último, me gustaría traer aquí unas palabras de Juan Pablo II en la carta Ecclesia in Europa (fragmentos del número 121), que nos puede dar mucha esperanza y decisión para remar mar adentro. "¡No temas! El Evangelio no está contra ti, sino en tu favor. ¡Ten confianza! En el Evangelio, que es Jesús, encontrarás la esperanza firme y duradera a la que aspiras. Es una esperanza fundada en la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte. Él ha querido que esta victoria sea para tu salvación y tu gozo. ¡Ten seguridad! ¡El Evangelio de la esperanza no defrauda! En las vicisitudes de tu historia de ayer y de hoy, es luz que ilumina y orienta tu camino; es fuerza que te sustenta en las pruebas; es profecía de un mundo nuevo; es indicación de un nuevo comienzo; es invitación a todos, creyentes o no, a trazar caminos siempre nuevos que desemboquen en la « Europa del espíritu », para convertirla en una verdadera « casa común » donde se viva con alegría."

martes, 30 de agosto de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 31 DE AGOSTO DE 2022

 Lc 4,38-44: Es necesario que evangelice también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado.


En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón. 

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.

Él, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían:

«Tú eres el Hijo de Dios».

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto.

La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.

Pero él les dijo:

«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».

Y predicaba en las sinagogas de Judea.



Hoy el evangelio nos presenta un día normal de Jesús, un día intenso. Dicen que seguramente es el sábado y por eso va a la sinagoga.

Vemos como en un día normal para Jesús hay tiempo para la oración (sinagoga y presumiblemente buscando un lugar solitario), la predicación, la curación de enfermos y endemoniados y salir en busca de otros en otros lugares.


En medio de todo ello, tiene claro que su misión procede de Dios, del cual es enviado y por eso no se queda donde se encuentra a gusto. Otros también lo necesitan. Primero es la misión, el Reino. No se queda a disfrutar o vivir del éxito, éste no es su centro. 


Por ello, es tan importante que tengamos claro que somos enviados, sentirnos enviados por Dios a una misión que no me pertenece, que no controlo, sino que sirvo. Porque así tampoco nos apoderaremos de los resultados, de las personas, de las cosas; cosas que hacemos cuando se nos va metiendo casi la idea de que la misión es nuestra.

Servimos a Dios y su misión. 

Una misión muy grande, que nos excede, que nos sobrepasa, que implica toda nuestra vida, que nos envuelve. Y nos sentimos acompañados, bendecidos por Dios. 

lunes, 29 de agosto de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 30 DE AGOSTO DE 2022

  Lc 4,31-37: Sé quién eres: el Santo de Dios.


En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba.

Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu de demonio inmundo y se puso a gritar con fuerte voz:

«¡Basta! ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Pero Jesús le increpó diciendo:

«¡Cállate y sal de él!».

Entonces el demonio, tirando al hombre por tierra en medio de la gente, salió sin hacerle daño.

Quedaron todos asombrados y comentaban entre sí:

«¿Qué clase de palabra es esta? Pues da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen».

Y su fama se difundía por todos los lugares de la comarca.



Su palabra estaba llena de autoridad. Hace referencia en primer lugar, que Jesús es el Santo de Dios y así lo atestiguan los espíritus inmundos. Jesús está habitado por la Palabra. Con Jesús cambia la perspectiva. Mientras que los rabinos, leían la Palabra e intentaban interpretarla…Jesús es habitado por ella. Es poseído por la Palabra. Jesús vive de la Palabra. Es transformado por ella. Por ello también enseñaba con autoridad, la autoridad de la Palabra. La autoridad de quien es transformado por la Palabra. 


Esta es la autoridad que asombraba a los vecinos de Cafarnaúm, no habían visto nada igual, ni lo habrá. Pero puede haber aproximaciones. Podemos dejar que la Palabra nos habite, nos transforme, nos guía, nos lleve. 

domingo, 28 de agosto de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 29 DE AGOSTO DE 2022

  Mc 6,17-29: Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.


En aquel tiempo, Herodes había mandado apresar a Juan el Bautista y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía:

«No está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano».

Por eso Herodes lo mandó encarcelar.

Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida, pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños la hija Herodías bailó durante la fiesta y su baile le gustó a mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven:

«Pídeme lo que quieras y yo te lo daré».

Y le juró varias veces:

«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».

Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?” Su madre le contestó:

«La cabeza de Juan el Bautista».

Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo:

«Quiero que me des ahora mismo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista».

El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue,

lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.

Al enterarse de esto, lo discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.


Reflexión

Precursor del nacimiento y de la muerte de Cristo

San Beda el Venerable, presbítero

(Homilía 23: CCL 122,354.356-357)

El santo Precursor del nacimiento, de la predicación y de la muerte del Señor mostró en el momento de la lucha suprema una fortaleza digna de atraer la mirada de Dios, ya que, como dice la Escritura, la gente pensaba que cumplía una pena, pero él esperaba de lleno la inmortalidad. Con razón celebramos su día natalicio, que él ha solemnizado con su martirio y adornado con el fulgor purpúreo de su sangre; con razón veneramos con gozo espiritual la memoria de aquel que selló con su martirio el testimonio que había dado del Señor.

No debemos poner en duda que san Juan sufrió la cárcel y las cadenas y dio su vida en testimonio de nuestro Redentor, de quien fue precursor, ya que, si bien su perseguidor no lo forzó a que negara a Cristo, sí trató de obligarlo a que callara la verdad; ello es suficiente para afirmar que murió por Cristo.

Cristo, en efecto, dice: Yo soy la verdad; por consiguiente, si Juan derramó su sangre por la verdad, la derramó por Cristo; y él, que precedió a Cristo en su nacimiento, en su predicación y en su bautismo, anunció también con su martirio, anterior al de Cristo, la pasión futura del Señor.

Este hombre tan eximio terminó, pues, su vida derramando su sangre, después de un largo y penoso cautiverio. Él, que había evangelizado la libertad de una paz que viene de arriba, fue encarcelado por unos hombres malvados; fue encerrado en la oscuridad de un calabozo aquel que vino a dar testimonio de la luz y a quien Cristo, la luz en persona, dio el título de «lámpara que arde y brilla»; fue bautizado en su propia sangre aquel a quien fue dado bautizar al Redentor del mundo, oír la voz del Padre que resonaba sobre Cristo y ver la gracia del Espíritu Santo que descendía sobre él. Mas, a él, todos aquellos tormentos temporales no le resultaban penosos, sino más bien leves y agradables, ya que los sufría por causa de la verdad y sabía que habían de merecerle un premio y un gozo sin fin.

La muerte -que de todas maneras había de acaecerle por ley natural- era para él algo apetecible, teniendo en cuenta que la sufría por la confesión del nombre de Cristo y que con ella alcanzaría la palma de la vida eterna. Bien dice el Apóstol: A vosotros se os ha concedido la gracia de estar del lado de Cristo, no sólo creyendo en él, sino sufriendo por él. El mismo Apóstol explica, en otro lugar, por qué sea un don el hecho de sufrir por Cristo: Los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá.

jueves, 25 de agosto de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 26 DE AGOSTO DE 2022

 Mt 25,1-13: ¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.

Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.

Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó una voz:

“¡Qué llega el esposo, salid a su encuentro!”.

Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.

Y las necias dijeron a las prudentes:

“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”. 

Pero las prudentes contestaron:

“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.

Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”.

Pero él respondió:

“En verdad os digo que no os conozco”.

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».


A medianoche se oyó una voz: ¡Qué llega el esposo, salid a su encuentro!

El evangelio centra su atención en esa voz. No sólo es una advertencia, es una alegría enorme la llegada del esposo. Llega tarde, pero llega.

Y llega cuando se han dormido las vírgenes.

Pero unas habían hecho sus deberes y las otras no.

Nuestro esposo también se demora. Nos quiere mantener en tensión, pero nos vamos aflojando, nos vamos cansando. No podemos esperar.

Y hay situaciones que no pueden esperar, pero nadie mejor que el esposo para saber cuando llegar.


Por eso, animémonos pensando en su llegada, aunque ésta se retrase. Pero cuando llega, se celebra una gran fiesta.

miércoles, 24 de agosto de 2022

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C.

       






  HOJA PARROQUIAL


27 y 28 de Agosto de 2022
Domingo XXII del Tiempo Ordinario. Ciclo C.


Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.


“El que se humilla será enaltecido”




    En un contexto social que sigue marcado por la exclusión frente al privilegio, en el que parece interminable la fila de quienes se esfuerzan por alcanzar los primeros puestos, la Palabra nos invita a tener “un oído atento”, un “corazón prudente” desde el que alcanzar la verdadera sabiduría.


    El Dios, que como nos recuerda el salmo, “prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece.”, nos habla de su radical opción por el enaltecimiento de los humildes y los mansos, a quienes Él revela sus secretos.


    Humildad y amor gratuito parecen ser los ejes desde los que el Señor nos propone repensar nuestras relaciones humanas. Solo en medida en la que avanzamos en el camino del vaciamiento del yo, hacemos un lugar en nuestras vidas para que Dios actúe en nosotros -o a través de nosotros- en la construcción del banquete de la fraternidad universal.








LECTURAS


Primera lectura del libro del Eclesiástico 3, 17-20. 28-29


Hijo, actúa con humildad en tus quehaceres,
y te querrán más que al hombre generoso.
Cuanto más grande seas, más debes humillarte,
y así alcanzarás el favor del Señor.
«Muchos son los altivos e ilustres,
pero él revela sus secretos a los mansos».
Porque grande es el poder del Señor
y es glorificado por los humildes.
La desgracia del orgulloso no tiene remedio,
pues la planta del mal ha echado en él sus raíces.
Un corazón prudente medita los proverbios,
un oído atento es el deseo del sabio.


Salmo 67, 4-5ac. 6-7ab. 10-11 R/. Tu bondad, oh, Dios, preparó una casa para los pobres.


Los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría.
Cantad a Dios, tocad a su nombre;
su nombre es el Señor. R/.

Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece. R/.

Derramaste en tu heredad,
oh, Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada;
y tu rebaño habitó en la tierra
que tu bondad, oh, Dios,
preparó para los pobre. R/.


Segunda lectura de la carta a los Hebreos 12, 18-19. 22-24a


Hermanos:
No os habéis acercado a un fuego tangible y encendido, a densos nubarrones, a la tormenta, al sonido de la trompeta; ni al estruendo de las palabras, oído el cual, ellos rogaron que no continuase hablando.
Vosotros, os habéis acercado al monte Sion, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a las miríadas de ángeles, a la asamblea festiva de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos; a las almas de los justos que han llegado a la perfección, y al Mediador de la nueva alianza, Jesús.


Evangelio según San Lucas 14, 1. 7-14


En sábado, Jesús entró en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando.
Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola:
«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga:
“Cédele el puesto a este”.
Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.
Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga:
“Amigo, sube más arriba”.
Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.
Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».
Y dijo al que lo había invitado:
«Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos».






DEFINICIONES

 

ABSOLUCIÓN (del lat. absolvere = desatar, absolver): La absolución del sacerdote es el perdón sacramental de uno o más pecados después de la confesión de los pecados del penitente. La fórmula de la absolución es:

 

AGNOSTICISMO (del griego gnosis = conocimiento): Doctrina acerca de la imposibilidad de conocer a Dios. Concepto general para una posición que deja abierta la cuestión de Dios, porque no puede ser decidida o porque Dios no puede ser percibido con certeza.

 

AGNUS DEI (lat. = Cordero de Dios): El cordero de Dios de Éx 12, por cuyo sacrificio el pueblo de Israel fue liberado de la esclavitud de Egipto, lo tomó Juan el Bautista como imagen para referirse a Jesús (Jn 1,29: «Éste es el Cordero de Dios...»): por Jesús, que es llevado al matadero como un cordero, somos liberados de los pecados y alcanzamos la paz con Dios. En la Eucaristía comienza con la invocación «Cordero de Dios» una oración titánica que pertenece a la Santa Misa desde el siglo VII.

 

ALELUYA (compuesto del hebr. halal = ;alabad, glorificad!, y el nombre de Dios JHWH/JANvÉ = ¡Alabemos al Señor!): Esta aclamación, que aparece 24 veces en los salmos, es en la Santa Misa la aclamación de saludo antes de la Palabra de Dios en el Evangelio.

 

AMÉN La palabra Amén (del hebreo Aman = estable, ser fiable) se usa en el Antiguo Testamento principalmente con el significado de «así sea», para reforzar el deseo de la acción de Dios o para entrar en la alabanza de Dios. En el Nuevo Testamento es a menudo la palabra final que remata una oración. Pero quien la usa con más frecuencia es Jesús mismo como una introducción, por lo demás infrecuente, de su discurso. Subraya la autoridad de sus palabras.”

 

ANTIGUO TESTAMENTO (lat. testamentum = legado): La primera parte de la Biblia y la Sagrada Escritura de los judíos. El antiguo Testamento de la Iglesia católica abarca 46 libros: escritos históricos, proféticos y la literatura sapiencial junto con los salmos.




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martes, 23 de agosto de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 24 DE AGOSTO DE 2022

  Jn 1,45-51: Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.


En aquel tiempo, Felipe encontró a Natanael y le dijo: 

«Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret». 

Natanael le replicó: 

«¿De Nazaret puede salir algo bueno?».

Felipe le contestó: 

«Ven y verás». 

Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: 

«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». 

Natanael le contesta: 

«¿De qué me conoces?». 

Jesús le responde: 

«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». 

Natanael respondió: 

«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». 

Jesús le contestó: 

«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». 

Y le añadió: 

«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».



En el Evangelio de hoy nos acercamos a un apóstol, Natanael (Bartolomé) su encuentro con Cristo podríamos catalogarlo de burlón: ¿puede salir algo bueno? Sin embargo el encuentro con el Señor le sorprende y le coloca delante de su vida, y el detalle de la higuera le toca el corazón, a partir de esas palabras dichas por el Señor, la actitud de Natanael es muy distinta, reconoce en el Señor a alguien muy especial, hasta hacer su propia confesión de fe. La importancia del encuentro personal para el seguimiento -importantísimo-, no solo basta con saber cosas sobre el Señor, vital, descubrir como actúa y transforma nuestras vidas.

Acudimos para nuestra meditación a las catequesis dedicadas a los apóstoles en las audiencias de los miércoles, por el Papa Emérito, Benedicto XVI, concretamente, en la audiencia general, del 4 de octubre de 2006:

«En la serie de los Apóstoles llamados por Jesús durante su vida terrena, hoy nuestra atención se centra en el apóstol Bartolomé… De Bartolomé no tenemos noticias relevantes; en efecto, su nombre aparece siempre y solamente dentro de las listas de los Doce… Pero tradicionalmente se lo identifica con Natanael: un nombre que significa “Dios ha dado”. Este Natanael provenía de Caná y, por consiguiente, es posible que haya sido testigo del gran “signo” realizado por Jesús en aquel lugar. La identificación de los dos personajes probablemente se deba al hecho de que este Natanael, en la escena de vocación narrada por el evangelio de S. Juan, está situado al lado de Felipe, es decir, en el lugar que tiene Bartolomé en las listas de los Apóstoles referidas por los otros evangelios. A este Natanael Felipe le comunicó que había encontrado a “ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas: Jesús el hijo de José, el de Nazaret”. Como sabemos, Natanael le manifestó un prejuicio más bien fuerte: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”… La historia de Natanael nos sugiere otra reflexión: en nuestra relación con Jesús no debemos contentarnos sólo con palabras. Felipe, en su réplica, dirige a Natanael una invitación significativa: “Ven y lo veras”. Nuestro conocimiento de Jesús necesita sobre todo una experiencia viva… Natanael se siente tocado en el corazón por estas palabras de Jesús (-la escena evangélica del pasaje de hoy-), se siente comprendido y llega a la conclusión: este hombre sabe todo sobre mí, sabe y conoce el camino de la vida, de este hombre puedo fiarme realmente. Y así responde con una confesión de fe límpida y hermosa, diciendo: “Rabbi, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”… Sus reliquias se veneran aquí, en Roma, en la iglesia dedicada a él en la isla Tiberina, adonde las habría llevado el emperador alemán Otón III en el año 983. Concluyendo, podemos decir que la figura de San Bartolomé, a pesar de la escasez de informaciones sobre él, de todos modos sigue estando ante nosotros para decirnos que la adhesión a Jesús puede vivirse y testimoniarse también sin la realización de obras sensacionales. Extraordinario es, y seguirá siendo, Jesús mismo, al que cada uno de nosotros está llamado a consagrarle su vida y su muerte ».

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

lunes, 22 de agosto de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 23 DE AGOSTO DE 2022

 Mt 23,23-26: Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.


En aquel tiempo, Jesús dijo:

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad!

Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.

¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro y así quedará limpia también por fuera».


Sigue Jesús con su invectiva a los escribas y fariseos, que llama hipócritas. Hipócritas porque  tienen una forma de vivir la religión, su fidelidad a Dios, que en verdad es lo contrario. Porque se fijan en la letra de la ley, y dejan la justicia, la misericordia y la fidelidad.


También podemos entender que es una forma cómoda de vivirlo, porque no me compromete: simplemente me dedico a cumplir y pagar, pero nada más. 


Por ello, es una forma de vivir de manera hipócrita, porque es como una máscara, ya que no me orienta mi vida, mi forma de comportarme. Una religión es una forma de vivir, pensar y actuar. Y ésto no se refiere a un cumplimiento, sino a una forma de ser ante los demás.


También nosotros estamos tentados en vivir un cristianismo muy cómodo y que no me comprometa. Cuidado porque eso no es cristianismo, no es seguimiento de Jesús. No es vida cristiana. La vida cristiana es compromiso por el Reino, compromiso por seguir a Jesús. 

domingo, 21 de agosto de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 22 DE AGOSTO DE 2022

 Mt 23,13-22: ¡Ay de vosotros, guías ciegos!


En aquel tiempo, Jesús dijo:

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito, y cuando lo conseguís, lo hacéis digno de la “gehenna” el doble que vosotros!

¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: “Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga”! ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro?

O también: “Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga”. ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar, jura por él y por cuanto hay sobre él; quien jura por el templo, jura por él y por quien habita en él; y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él».



Jesús impreca a los fariseos y escribas. Son de las palabras más duras que tiene en el evangelio. Igual que decía ayer, haciendo referencia a que parecía difícil compatibilizar la misericordia de Dios con las palabras de la puerta estrecha y puerta cerrada, nos parece complicado.


Y es que Jesús está defendiendo la justicia y a los pobres y humildes. Me fijo en la primera, segunda parte: “ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren”.


Ese es el gran problema de los fariseos, que no entran por la puerta y que no dejan entrar a nadie.

No entran porque piensan que la salvación ocurre según cumpla una serie de requisitos que ellos cumplían, y se olvidaban del centro de la religión: el corazón (“mi corazón está lejos de mi”).

Igual nos puede pasar a nosotros, nos acostumbramos a una religión cómoda, que no exige nada, que no me pide nada y que me deja total libertad. No hay compromiso, no hay incidencia en la vida, sólo intentar cumplir unas normas morales y ya con eso pensamos que estamos en la vía de la salvación.


La religión a la carta tiene que pasar a la religión de la fe, es decir, del seguimiento a la persona de Jesús.

La religión a la carta, al fin y al cabo, la persona se hace Señor de su vida. 

En la religión a la carta, estamos siguiéndonos a nosotros mismos, porque esto me interesa, aquello no…


El Papa habla de un cristianismo de etiqueta. (aprieta aquí)


También, el otro problema, y muy grave, es que ellos enseñaban ese modo de practicar la religión, y por tanto, no dejaban entrar a los otros, porque enseñan preceptos falsos. 


Que peligro es que yo viva un cristianismo de etiqueta y los demás me imiten. 


Que el Señor nos lleve por sus caminos y entremos por su puerta, para que también otros puedan entrar por la puerta que es Jesús.

viernes, 19 de agosto de 2022

jueves, 18 de agosto de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 19 DE AGOSTO DE 2022

 COMENTARIO AL EVANGELIO


Mt 22,34-40: Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo.


En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba:

-Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?

El le dijo:

-«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser».

Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:

-«Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.




Que equivocados estamos cuando nos contentamos con una serie de acciones, de ritos que no nos dicen nada. Cuando nos quedamos en “cumplir”. Sin embargo, el verdadero cumplir es con respecto a este mandamiento. Y el primer mandamiento está en relación al segundo. El segundo informa de la veracidad del primero. 


No se ama al otro de manera abstracta, sino en la concreción de nuestra vida, con las personas con las que vivimos, nos cruzamos, con las que Dios nos ha puesto en el camino. 


Ellas son nuestros prójimos, y a ellas tenemos que amarles, que es mucho más que vivir con ellas.