jueves, 31 de diciembre de 2020

HOMILÍA DE SANTA MARÍA MADRE DE DIOS 2020/21

 Permítanme que empiece con esta historia cuyo título es: “las manos del abuelo”

El abuelo, con noventa y tantos años, sentado débilmente en la banca del patio, no se movía.

 Solo estaba sentado cabizbajo mirando sus manos.

 Cuando me senté a su lado no se dio por enterado y entre más tiempo pasaba, me pregunté si estaba bien.

 Finalmente, no queriendo realmente estorbarle sino verificar que estuviese bien, le pregunté cómo se sentía.

 Levantó su cabeza, me miró y sonrió.

 “Estoy bien, gracias por preguntar”, dijo con una fuerte y clara voz.

 No quise molestarte, abuelo, pero estabas sentado aquí simplemente mirando tus manos

 y quise estar seguro de que estuvieses bien”, le expliqué.

 El abuelo me preguntó: “¿Te has mirado alguna vez tus manos?

 Quiero decir, ¿realmente te has mirado tus manos?”

 Lentamente solté mis manos de las de mi abuelo las abrí y me quedé contemplándolas.

 Las volteé, palmas hacia arriba y luego hacia abajo.

 No, creo que realmente nunca las había observado mientras intentaba averiguar qué quería decirme.

 El abuelo sonrió y me contó esta historia:

 Detente y piensa por un momento acerca de tus manos como te han servido a través de los años.

 Estas manos aunque arrugadas, secas y débiles

 han sido las herramientas que he usado toda mi vida

 para alcanzar, agarrar y abrazar la vida.

 Ellas pusieron comida en mi boca y ropa en mi cuerpo.

 Cuando niño, mi madre me enseñó a plegarlas en oración.

 Ellas ataron los cordones de mis zapatos y me ayudaron a ponerme mis botas.

 Han estado sucias, raspadas y ásperas, hinchadas y dobladas.

 Mis manos se mostraron torpes cuando intenté sostener a mi recién nacido hijo.

 Decoradas con mi anillo de bodas, le mostraron al mundo que estaba casado y que amaba a alguien muy especial.

 Ellas temblaron cuando enterré a mis padres y esposa y

 cuando caminé por el pasillo con mi hija en su boda.

 Han cubierto mi rostro, peinado mi cabello y lavado y limpiado el resto de mi cuerpo.

 Han estado pegajosas y húmedas, dobladas y quebradas, secas y cortadas.

 Y hasta el día de hoy, cuando casi nada más en mí sigue trabajando bien, estas manos me ayudan a levantarme y a sentarme, y se siguen plegando para orar.

 Estas manos son la marca de dónde he estado y la rudeza de mi vida.

 Pero más importante aún, es que son ellas las que Dios tomará en las suyas cuando me lleve a Su presencia.


 Desde entonces, nunca he podido ver mis manos de la misma manera.

 Pero recuerdo cuando Dios estiró las Suyas y tomó las de mi abuelo y se lo llevó a Su presencia.

 Cada vez que voy a usar mis manos pienso en mi abuelo; de veras que nuestras manos son una bendición.

 Hoy me pregunto:

 ¿Qué estoy haciendo con mis manos?

 ¿Las estaré usando para abrazar y expresar cariño o las estaré esgrimiendo para expresar ira y rechazo hacia los demás?. Desconozco su autor


Terminamos un año y comenzamos otro. Por lo general, miramos al cielo y le pedimos a Dios. Pero no todo depende de Él.

La Iglesia en este día nos presenta a María y también celebramos la Jornada Mundial de Oración por la Paz, instituidas por el Papa Pablo VI hace ya muchos años (54). El lema este año es “la cultura del cuidado como camino de la paz“.

María es nuestro modelo de como afrontar el año nuevo. 

  1. Aceptación
  2. Admiración
  3. Meditándolo todo en manos de Dios. Esto me lleva al reconocimiento y luego agradecimiento. (De la catequesis del papa del día 30 de Diciembre de 2020): El Catecismo escribe: «Todo acontecimiento y toda necesidad pueden convertirse en ofrenda de acción de gracias» (n. 2638). La oración de acción de gracias comienza siempre desde aquí: del reconocerse precedidos por la gracia. cuando tú das gracias, expresas la certeza de ser amado. Cuando tú das gracias, expresas la certeza de ser amado
  4. Haciendo la voluntad de Dios. (Le pusieron el nombre)


Sobre todo, no dejemos de agradecer: si somos portadores de gratitud, también el mundo se vuelve mejor, quizá solo un poco, pero es lo que basta para transmitirle un poco de esperanza. El mundo necesita esperanza y con la gratitud, con esta actitud de decir gracias, nosotros transmitimos un poco de esperanza.


Que tengamos manos de aceptación (pulgar arriba), manos de admiración (aplauso), manos de oración y agradecimiento (manos unidas) y manos de ayuda al otro (mano tendida)

miércoles, 30 de diciembre de 2020

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO II DE NAVIDAD. CICLO B

 HOJA PARROQUIAL

2 y 3 de Enero de 2021
Domingo II de Navidad. Ciclo B.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“Para que comprendan cuál es la esperanza a la que les llama”



    “Dios… es un Dios de la historia…: no simplemente porque, permaneciendo en la lejanía, la haya puesto en marcha. Sino porque Dios mismo, con toda verdad, se manifiesta en ella, y porque la historia ¾en el Hijo de Dios¾ se convierte en el propio designio de Dios inmutable… En semejante concepción [se revela] la verdad de que el «espíritu» del cristianismo se instituido permanentemente en la «carne» de la historia del mundo.” J.B. Metz, Teología del Mundo, Sígueme, 1971






LECTURAS


Primera lectura del libro del Eclesiástico 24, 1-2. 8-12


La sabiduría hace su propia alabanza,

encuentra su honor en Dios

y se gloría en medio de su pueblo.

En la asamblea del Altísimo abre su boca

y se gloría ante el Poderoso.

«El Creador del universo me dio una orden,

el que me había creado estableció mi morada

y me dijo: “Pon tu tienda en Jacob,

y fija tu heredad en Israel”.

Desde el principio, antes de los siglos, me creó,

y nunca más dejaré de existir.

Ejercí mi ministerio en la Tienda santa delante de él,

y así me establecí en Sión.

En la ciudad amada encontré descanso,

y en Jerusalén reside mi poder.

Arraigué en un pueblo glorioso,

en la porción del Señor, en su heredad».


Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20 R/. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros


Glorifica al Señor Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sión.

Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.


Ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz. R/.


Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos. R/.


Segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-6. 15-18


Bendito sea el Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en Cristo

con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.

Él nos eligió en Cristo, antes de la fundación del mundo

para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.

Él nos ha destinado por medio de Jesucristo,

según el beneplácito de su voluntad,

a ser sus hijos,

para alabanza de la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.

Por eso, habiendo oído hablar de vuestra fe en Cristo y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mis oraciones, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.


Evangelio según san Juan 1, 1-18


En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios.

Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.

En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.

Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.

Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,

ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo:

«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.


YOUCAT

Parte 3. Cómo obtenemos la vida en Cristo


PRIMERA SECCIÓN. Para qué estamos en la tierra, qué debemos hacer y cómo nos ayuda el Espíritu Santo de Dios


279 ¿Por qué necesitamos la fe y los sacramentos para llevar una vida buena y justa?


Si sólo dependiéramos de nuestras fuerzas, no avanzaríamos mucho en nuestros intentos de ser buenos. Por la fe descubrimos que somos hijos de Dios y que hemos sido fortalecidos por él. Cuando Dios nos da su fuerza, hablamos de gracia». Especialmente en los signos sagrados que conocemos como SACRAMENTOS, Dios nos otorga la capacidad de hacer realmente el bien que queremos hacer. Como Dios ha visto nuestra necesidad, nos «ha sacado del dominio de las tinieblas» (Col 1,13) por medio de su Hijo Jesucristo. Nos ha concedido la posibilidad de empezar de nuevo en comunión con él y de avanzar por el camino del amor. 172-178


CAPÍTULO PRIMERO. La dignidad del hombre


280 ¿Cómo fundamentan los cristianos la dignidad del ser humano?


Todo ser humano tiene desde el primer momento en el seno materno una dignidad inviolable, porque Dios, desde toda la eternidad, lo ha querido, amado, creado, y lo ha destinado a la salvación y a la bienaventuranza eterna. “Si la dignidad humana tuviera su origen únicamente en los éxitos y realizaciones que llevan a cabo los hombres, entonces los débiles, enfermos e indefensos carecerían de dignidad. Los cristianos creemos que la dignidad humana viene en primer término de la dignidad de Dios. Él mira a cada hombre y lo ama como si fuera la única criatura sobre la tierra. Y dado que Dios ha fijado su mirada hasta en el más pequeño de los seres humanos, éste posee una dignidad infinita que no puede ser destruida por los hombres. 56-65”


281 ¿Por qué anhelamos la felicidad?


Dios ha puesto en nuestro corazón un deseo tan infinito de felicidad que nadie lo puede saciar, sólo Dios mismo. Todas las satisfacciones terrenas nos dan únicamente un anticipo de la felicidad eterna. Por encima de ellas debemos ser atraídos a Dios. 


282 ¿Conoce la Sagrada Escritura un camino para alcanzar la felicidad?

“Somos felices confiando en las palabras de Jesús en las bienaventuranzas. El Evangelio es una promesa de felicidad para todas las personas que quieran recorrer los caminos de Dios. Especialmente en las bienaventuranzas (Mt 5,3-12) Jesús nos ha dicho concretamente que contaremos con una BENDICIÓN infinita si seguimos su estilo de vida y buscamos la paz con un corazón limpio.


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sábado, 26 de diciembre de 2020

HOMILÍA SAGRADA FAMILIA 2020

 Hay un virus que es peor que el que nos asoma. Un virus que ha estado afectando a la humanidad durante mucho tiempo. Un virus que parece ser, que se va consiguiendo erradicar, pero queda todavía un resto que todavía se resiste.


Ciertamente es un virus muy poderoso, no sólo porque ha estado miles de años entre los humanos, sino porque es capaz de cambiar totalmente su organismo, su respuesta, su ánimo, su trabajo, en definitiva, todo.


A lo largo de los siglos, ha habido variantes, o mejor dicho, se ha confundido este virus con otras afecciones, de manera que se pensaba que estaba el organismo afectado por la fe, pero ha sido todo lo contrario, por lo que los retrovirales, las vacunas, no hacían efecto. 


Han existido muchas vacunas, con una efectividad baja, aunque ahora parece ser que ha aumentado.


Este virus es la fe.


Dentro de las posibilidades, he elegido las lecturas que hablan de la fe. Si destaca algo la familia de Nazaret, es por la fe. Si hay algo que podamos decir como propio de una familia y matrimonio cristiano, es la fe.


Evidentemente el contenido fundamental en la vida de las personas, en las familias y en los matrimonios; es el amor.

Este amor tiene que ser informado, iluminado desde la fe, para que sea auténtico. En las lecturas nos dan pistas:


En la primera lectura, Dios le decía a Abrahan que mirara al cielo, a las estrellas del cielo. La fe es la capacidad de trascendencia, de salir de mí, de mis problemas, de mi punto de vista, de mis enfados, cabreos, etc. María, nos dice la Biblia, meditaba todo en su corazón. Era capaz de ponerlo todo en manos de Dios. Es fundamental la fe para no tirar la toalla, para poder perdonar, para no dejarse llevar por los rencores, para no tener en cuenta las cosas del pasado. También para mirar más allá, amar desde la eternidad al otro. La oración es uno de los instrumentos más preciosos de la fe. 


En la segunda lectura, se nos relata, todo lo que la fe es capaz de hacer. La fe es la puerta de los milagros, los milagros del día a día. La fe es la fuerza de la vida. 


En la Gaudete et Etsxultate el Papa relata dos enemigos de la santidad. Y me atrevo a extrapolar, enemigos de la fe. Son las dos grandes vacunas.


  1. Neopelagianismo. Yo me puedo salvar con las obras, con mis acciones. YO PUEDO. No hace falta que pida ayuda a Dios, porque yo elijo mi vida por mi cuenta y puedo llegar a todo lo que me proponga. No podemos superarnos sin una mirada trascendente. En esta pandemia nos hemos dado cuenta de que somos vulnerables.
  2. Gnosticismo. Yo me puedo salvar por el conocimiento. YO SÉ. Ya lo sé todo. No hace falta que me expliques. La fe implica un conocimiento tan profundo que descubre el gran abismo que hay, todo lo que le falta por saber. Por tanto, lo importante no es saber, sino apoyarme en el que sabe. 


Hay personas que creen que viven desde la fe, pero en verdad, la fe no es sino solamente un vestido o un adorno que se ponen. En verdad, en su vida no hay fe, sino solo fachada. Van a misa, pero en verdad no hay fe. Si le hiciéramos una PCR daría negativo, es tan baja la concentración del virus, que la PCR no lo apreciaría.


El virus de la fe, para poder dañar a una persona, tiene que entrar en el interior. Igual que el SARS COV 2, entra por la nariz y la boca en el organismo. La fe entra por el oído, cuando escucha y va al corazón, por medio de la oración, para que empiece a surtir efecto. 


Y hay un retroviral muy potente hoy en día: tiene que ver con el dinero. El consumismo, la avaricia, la vanidad…. Van a por el virus, lo atacan frontalmente. Hoy en día, es una de las causas principales que atacan al virus. Y crece cada vez más. Ha podido con la Navidad. 


Gracias a Dios, este virus es tan potente, que es imposible erradicar, siempre quedará un resto, por el cual se podrá infectar a otros. 


¿Queremos vivir desde la fe?

HOMILÍA NAVIDAD 2020

 Desde hace algunos meses parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos. Y no encontramos luz. (Papa Francisco en el Momento de Oración Extraordinario del 27 de Marzo de 2020)

Así lo vivía el pueblo de Israel, ya llevaba muchos años de dominación romana, varias veces deportados, varias veces destruidas y asediadas sus ciudades.
Su fe en Dios no le llevó por días de prosperidad, sino sólo en la época del rey David y su hijo el rey Salomón.

Sin embargo, desde hace más de 2000 años, y en los cristianos tal día como hoy desde hace 2000 años, resuenan las palabras del profeta Isaías: “el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande”. 
Una vez más, nos sorprende la actuación de Dios, es tan distinta a nosotros, a lo que nosotros quisiéramos, a lo que nosotros desearíamos, a lo que nosotros hubiéramos pensado que es lo mejor.
La humanidad que se ha visto asediada por una terrible pandemia, donde se ha visto vulnerable, donde ésta ha podido socavar los cimientos del bienestar, progreso, y todas esas palabras que a los políticos se les llena la boca diciendo y Dios se presenta ante nosotros, pequeño, frágil y vulnerable. Ésta es la señal: un niño envuelto en pañales.
¡Qué ocurrencia la de Él!. Hasta nos parecería una broma pesada.
¿No sería mejor que hiciera un milagro y acabara con la pandemia? Así evitaríamos tantas muertes, tantos desahucios, tantas empresas quebradas.

¡Cuántas veces hemos oído en años anteriores, con problemas menos graves, decir a las personas que la vida es una m., que esto no sirve, que sólo es un valle de lágrimas!. Incluso en la broma del café, ponerle azúcar, “que para amarguras, la vida”
¡Cuántas personas se encuentran solas!
¡Cuántas personas, no se encuentran felices en esta sociedad del bienestar!
¡Cuántas personas no encuentran un sentido a sus vidas!

Nos damos cuenta que como sociedad, a pesar del progreso, parece que no hemos avanzado nada.
Necesitamos algo que nos ilusione de nuevo.
Necesitamos algo que nos salve del hastío, de la acedia.
Necesitamos algo que nos levante de la depre.

Y el pueblo de Israel vio una luz grande. Y la humanidad, muchos de los hombres que habitan en esta Tierra, encontraron una luz, una ilusión, una esperanza. En el nacimiento del Niño Dios, nos hemos puesto el traje del deseo, de la esperanza, de la ilusión. Y éste es el milagro de la Navidad, que Dios obra todos los años. Este niño esponja los corazones resecos de tantas desilusiones, de tantas noches de lloros, de tantos desamores, de tantas rupturas.

La Buena noticia es que vino para quedarse.
“Emmanuel, nuestro Dios está con nosotros. Y si Dios está con nosotros, ¿quién podría estar contra nosotros? ¿quién podría contra nosotros? Nuestro Dios está con nosotros. Emmanuel” (villancico Inmanuel de Michael Card)

Ésta es nuestra gloria, nuestro regalo, nuestra esperanza y alegría.
Vivamos todo este año, toda esta vida desde Él, desde su mirada, su contemplación.

jueves, 24 de diciembre de 2020

HOJA PARROQUIAL. SAGRADA FAMILIA. CICLO B

 HOJA PARROQUIAL

26 y 27 de Diciembre de 2020
Domingo Sagrada Familia. Ciclo B.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“El niño iba creciendo y la gracia de Dios estaba con él”



    En medio de las festividades de la Natividad del Señor, esta fiesta de la Sagrada Familia nos viene a decir que Jesús nació en el seno de una familia, que su inicio en la vida fue como el de cualquiera de nosotros.

  Es un buen día para dar gracias a Dios por nuestras familias, por nuestros padres, por nuestros hijos…

 Formar una familia es una vocación: una llamada y un compromiso. La familia es una Iglesia doméstica, y es importante que en este día reflexionemos y miremos si es nuestra familia presencia de Dios entre los hombres. Para esto, las lecturas que hoy nos ofrece la Iglesia nos ayudan a pensar si vivimos, si actuamos, si nos sentimos como verdadera familia humana y cristiana; si vivimos realmente nuestra familia como una vocación, como una verdadera y sincera respuesta a los grandes interrogantes del hombre: quién soy, cómo soy, hacia dónde quiero ir… respuesta que nos lleva a vivir nuestra fe dentro de la familia, para ser reflejo del Amor de Dios en el mundo.







LECTURAS


Primera lectura del libro del Eclesiástico 3, 2-6.12-14


El Señor honra más al padre que a los hijos

y afirma el derecho de la madre sobre ellos.

Quien honra a su padre expía sus pecados,

y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros.

Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos

y, cuando rece, será escuchado.

Quien respeta a su padre tendrá larga vida,

y quien honra a su madre obedece al Señor.

Hijo, cuida de tu padre en su vejez

y durante su vida no le causes tristeza.

Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él,

y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.

Porque la compasión hacia el padre no será olvidada

y te servirá para reparar tus pecados.


Salmo 127, 1-2. 3. 4-5 R. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.


Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien. R/.


Tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa. R/.


Esta es la bendición del hombre

que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sion,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida. R/.


Segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12-21


Hermanos:

Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia.

Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro.

El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.

Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta.

Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo.

Sed también agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente.

Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.

Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan el ánimo.


o bien:


Primera lectura del libro del Génesis. Gn 15,1-6; 21,1-3


En aquellos días, Abrán recibió en una visión la palabra del Señor: "No temas, Abrán, yo soy tu escudo, y tu paga será abundante."

Abrán contestó: "Señor, ¿de qué me sirven tus dones, si soy estéril, y Eliezer de Damasco será el amo de mi casa?" Y añadió: "No me has dado hijos, y un criado de casa me heredará."

La palabra del Señor le respondió: "No te heredará ése, sino uno salido de tus entrañas." Y el Señor lo sacó afuera y le dijo: "Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes." Y añadió: "Así será tu descendencia." Abrán creyó al Señor, y se le contó en su haber.

El Señor se fijó en Sara, como lo había dicho; el Señor cumplió a Sara lo que le había prometido. Ella concibió y dio a luz un hijo a Abrán, ya viejo, en el tiempo que había dicho. Abrán llamó al hijo que le había nacido, que le había dado Sara, Isaac.


Sal 104,1b-2.3-4.5-6.8-9: El Señor es nuestro Dios, se acuerda de su alianza eternamente.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,

dad a conocer sus hazañas a los pueblos.

Cantadle al son de instrumentos,

hablad de sus maravillas. R/.


Gloriaos de su nombre santo,

que se alegren los que buscan al Señor.

Recurrid al Señor y a su poder,

buscad continuamente su rostro. R/.


Recordad las maravillas que hizo,

sus prodigios, las sentencias de su boca.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;

hijos Se Jacob, su elegido! R/.


Se acuerda de su alianza eternamente,

de la palabra dada, por mil generaciones;

de la alianza sellada con Abrahán,

del juramento hecho a Isaac. R/.


Segunda lectura de la Carta a los Hebreos. Hb 11,8.11-12.17-19


Hermanos: Por fe, obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba. Por fe, también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtuvo fuerza para fundar un linaje, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía.

Y así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, nacieron hijos numerosos como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.

Por fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac; y era su hijo único lo que ofrecía, el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: "Isaac continuará tu descendencia." Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para resucitar muertos. Y así, recobró a Isaac como figura del futuro.

Evangelio para las dos combinaciones de lecturas:


Evangelio según san Lucas 2, 22-40


Cuando se cumplieron los días de su purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».

Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

«Ahora, Señor, según tu promesa,

puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador,

a quien has presentado ante todos los pueblos:

luz para alumbrar a las naciones

y gloria de tu pueblo Israel».

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:

«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.


YOUCAT


CAPÍTULO CUARTO. Otras celebraciones litúrgicas


277 ¿Qué es la devoción del vía crucis?


Seguir contemplando y orando las 14 estaciones del camino de Jesús con la Cruz es una devoción popular muy antigua que se practica especialmente en los tiempos de Cuaresma y Semana Santa. [1674-1675]

Las 14 estaciones son:

  1. Jesús es condenado a muerte.
  2. Jesús carga con la cruz.
  3. Jesús cae por primera vez.
  4. Jesús encuentra a su Madre.
  5. Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la cruz.
  6. La Verónica limpia el rostro de Jesús.
  7. Jesús cae por segunda vez.
  8. Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
  9. Jesús cae por tercera vez.
  10. Jesús es despojado de sus vestiduras.
  11. Jesús es clavado en la cruz.
  12. Jesús muere en la cruz.
  13. Bajan a Jesús de la cruz y lo entregan a su Madre.
  14. El cuerpo de Jesús es puesto en el sepulcro.


278 ¿Qué carácter tiene un entierro cristiano?


Las exequias cristianas son un servicio de la comunidad a sus difuntos. Acogen el duelo de los parientes del difunto, pero son portadoras siempre de las señales de la Pascua. Al fin y al cabo morimos en Cristo para celebrar con él la fiesta de la Resurrección. 


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