miércoles, 29 de julio de 2020

HOJA PARROQUIAL DOMINGO XVIII TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

HOJA PARROQUIAL

1 y 2 de Agosto de 2020
Domingo XVIII del Tiempo Ordinario. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.


"Dadles vosotros de comer”


    Las lecturas de este día giran en torno a la compasión. El Dios revelado en la Biblia es un Dios apasionado y compasivo. Dios se “compadece” con la persona humana porque la ama,  “padece con” el ser humano, roto, desahuciado, humillado, sin esperanza y necesitado.

  La lectura de Isaías (Is. 55,1-3), forma parte del denominado "Libro de la consolación", en este  poema el profeta intenta levantar los ánimos de los desterrados con la esperanza de la inminente vuelta a su tierra. La compasión se muestra con una sencilla imagen: Un vendedor ambulante que ofrece su mercancía, trigo, agua, vino y leche, a hombres hambrientos y sedientos. Esos productos son para todos,  son gratuitos; el único requisito exigido es tener necesidad de comer y beber.

  Pablo en la carta a los Romanos (Rom. 8,35.37-39) nos invita a la confianza inquebrantable en el amor de Dios, que es el fundamento de nuestra seguridad. Dios compadeciéndose nos sostiene y fortalece frente a las vicisitudes de la vida.

 La compasión es presentada en el Evangelio (Mt. 14,13-21) como signo de que el Reino de Dios ya ha llegado. La compasión es parte fundamental del Reino al dar gratuitamente lo que uno tiene. Así el milagro de la multiplicación de los panes es una "señal" de la vida que ha venido a traer Jesús al mundo. Una vida abundante. El número doce seguramente se relaciona con los discípulos que no son los dueños, sino los distribuidores del pan.






LECTURAS


Primera lectura del libro de Isaías 55, 1-3

Esto dice el Señor:
«Oíd, sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero:
comprad trigo y comed, venid y comprad, sin dinero y de balde, vino y leche.
¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.
Inclinad vuestro oído, venid a mí:
escuchadme y viviréis.
Sellaré con vosotros una alianza perpetua, las misericordias firmes hechas a David».

Salmo 144, 8-9. 15-16. 17-18 R/. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente. R/.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 35. 37-39

Hermanos:
¿Quién nos separará del amor de Cristo?, ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?
Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Evangelio según san Mateo 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto.
Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.
Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:
«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».
Jesús les replicó:
«No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».
Ellos le replicaron:
«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».
Les dijo:
«Traédmelos».
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.




YOUCAT

212 ¿Qué nombres hay para el banquete de Jesús con nosotros y qué significan?

Los diferentes nombres señalan el misterio insondable: Santo Sacrificio, Santa Misa, Sacrificio de la misa, banquete del Señor, fracción del pan, asamblea eucarística, memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección, santa y divina liturgia, santos misterios, santa COMUNIÓN. [1328-1332]

Santo Sacrificio, Santa Misa, Sacrificio de la misa: el único sacrificio de Cristo, que completa y supera todos los sacrificios, se hace presente en la Eucaristía. La Iglesia y los creyentes se incluyen a sí mismos, con su entrega, en el sacrificio de Cristo. La palabra misa viene de la frase de despedida en latín, Ite, missa est, ¡Id, sois enviados!

Banquete del Señor: Cada celebración eucarística es aún hoy el mismo banquete que celebró Jesús con sus discípulos, y al mismo tiempo la anticipación del banquete que el Señor celebrará con los redimidos al final. de los tiempos. No somos nosotros los hombres los que hacemos la celebración, es el Señor quien convoca a ella y está presente en ella de un modo misterioso.”

Fracción del pan: La «fracción del pan» era un antiguo rito del banquete judío, que Jesús utilizó en la Última Cena para expresar su entrega «por nosotros» (Rom 8,32). En la «fracción del pan» lo reconocieron los discípulos después de la Resurrección. La comunidad primitiva llamaba «fracción del pan» a sus asambleas eucarísticas.

Asamblea eucarística: La celebración del banquete del Señor es también una asamblea de «acción de gracias», en la que la Iglesia encuentra su expresión visible.

Memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección: En la Eucaristía la comunidad no se celebra a sí misma, sino que descubre y celebra siempre de nuevo la presencia del paso salvador de Cristo a través de la pasión y la muerte hasta la vida.

Santa y divina liturgia, santos misterios: En la celebración eucarística se unen la Iglesia celeste y terrestre en una única fiesta. Puesto que los dones eucarísticos en los que Cristo está presente son, por así decir, lo más santo en este mundo, son llamados también Santísimo Sacramento. 

domingo, 26 de julio de 2020

CANTOS FIESTA DEL CARMEN

CANTOS FIESTA DE LA VIRGEN DEL CARMEN

ENTRADA

Reunidos en el nombre del Señor, que nos ha congregado ante su altar, celebremos el misterio de la fe, bajo el signo del amor y la unidad (bis)

Tú, Señor, das sentido a nuestra vida, tu presencia nos ayuda a caminar. Tu Palabra es fuente de agua viva que nosotros sedientos a tu mesa venimos a buscar.

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias.

Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;

tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros;

porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.

INTERLECCIONAL

Gracias te damos Señor, por tu Palabra (bis)

OFERTORIO

1.- Por los niños que empiezan la vida, por los hombres sin techo ni hogar. Por los pueblos que sufren la guerra, te ofrecemos el vino y el pan.

Pan y vino sobre el Altar, son ofrenda de amor. Pan y vino serán después tu Cuerpo y Sangre, Señor.

2.- Por los hombres que viven unidos, por los hombres que buscan la paz. Por los pueblos que no te conocen, te frecemos el vino y el pan.

COMUNIÓN

1.- Tú has venido a la orilla, no has buscado ni a sabios ni a ricos. Tan sólo quieres que yo te siga.

Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre. En la arena he dejado mi barca: junto a Ti buscaré otro mar.

2.-Tú sabes bien lo que tengo, en mi barca no hay oro ni plata, tan sólo redes y mi trabajo. Tú necesitas mis manos, mi cansancio que a otros descanse, amor que quiera seguir amando.

3.- Tú pescador de otros mares, ansia eterna de aguas que esperan. Amigo bueno, que así me llamas.

FINAL

1.-Una entre todas fue la escogida; fuiste Tú, María la elegida, Madre del Señor, Madre del Salvador.

María, llena de gracia y consuelo, ven a caminar con el pueblo, nuestra Madre eres Tú (bis)

2.- Ruega por nosotros, pecadores de la tierra, ruega por el pueblo que en su Dios espera. Madre del Señor, Madre del Salvador.

SALVE MARINERA

¡Salve!,
Estrella de los mares, de los mares
iris, de eterna ventura.
¡Salve!,
¡oh, Fénix de hermosura! Madre del Divino Amor.
De tu pueblo, a los pesares
tu clemencia dé consuelo.
Fervoroso llegue al cielo
y hasta Ti, y hasta Ti, nuestro clamor.
¡Salve!, ¡salve!,
Estrella de los mares.
¡Salve!, Estrella de los mares.
Sí, fervoroso llegue al cielo,
y hasta Ti, y hasta Ti, nuestro clamor.
¡Salve!, ¡salve!,
Estrella de los mares,
Estrella de los mares,
¡Salve!, ¡salve!, ¡salve!, ¡salve!.

CANTOS DE LA FIESTA DE LOS MÁRTIRES

CANTOS MISA DE LOS MÁRTIRES

ENTRADA

El Señor nos llama y nos reúne, somos su pueblo, signo de unidad. Él está en medio de nosotros, sirve a la mesa nos reparte el pan.

Por todos los caminos, nos sales al encuentro, por todos hemos visto, señales de tu amor. Tu pueblo se reúne, Señor, a bendecirte, a celebrar con gozo tu paso salvador.

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias

Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;

tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros;

porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.


OFERTORIO

Yo no soy nada y del polvo nací pero tú me amas y moriste por mi ante la cruz solo puedo exclamar. Tuyo soy, tuyo soy...

Toma mis manos, te pido Toma mis manos, te amo. Toma mi vida, oh Padre tuyo soy (bis)

Cuando de rodillas te miro, Jesús veo tu grandeza y mi pequeñez que puedo darte yo solo mi ser Tuyo soy, tuyo soy... 
Toma mis manos, te pido...

COMUNIÓN

 Maestro, te seguiré a donde quiera que vayas, a donde quiera que vayas, te seguiré.

1.- Sígueme amigo, anda y vende lo que tienes y lo das al que es mendigo. Tú tendrás un tesoro en el cielo; Ven y sígueme.

2.-Sígueme amigo, que la mies es abundante y pocos los decididos. Tu palabra será vida eterna; Ven y sígueme.

3.- Sígueme amigo, abandona ya tus redes, porque yo te necesito. Tu serás pescador de los hombres; Ven y sígueme


1.- Nos envías por el mundo a anunciar la Buena Nueva (bis) Mil antorchas encendidas y una nueva primavera (bis)

2.- Si la sal se vuelve sosa, ¿quién podrá salar el mundo? (bis) Nuestra vida es levadura, nuestro amor será fecundo (bis)

3.- Siendo siempre tus testigos cumpliremos el destino (bis) Sembraremos de esperanza y alegría los caminos (bis)

4.- Cuanto soy y cuanto tengo, la ilusión y el desaliento (bis) Yo te ofrezco mi semilla, y Tú pones el fermento (bis)

FINAL


1.-Una entre todas fue la escogida; fuiste Tú, María la elegida, Madre del Señor, Madre del Salvador.

María, llena de gracia y consuelo, ven a caminar con el pueblo, nuestra Madre eres Tú (bis)

2.- Ruega por nosotros, pecadores de la tierra, ruega por el pueblo que en su Dios espera. Madre del Señor, Madre del Salvador.

CANTOS DE LA COMUNIÓN


CANTO DE ENTRADA

QUIERO ESTAR CONTIGO, JESÚS, ERES GENIAL;
TODOS MUY CONTENTOS VENIMOS A TU ALTAR.
QUIERO ESTAR CONTIGO, JESÚS, ERES GENIAL;
LA MISA ES UNA FIESTA, VENID A CELEBRAR.

Todos los domingos, sí, sí, sí, sí;
no faltes a su cita, no, no, no, no.
Todos los domingos, sí, sí, sí, sí,
su Palabra escucharás, sí, sí, sí, sí.
Todos los domingos con muchos chicos más
/ cantamos muy contentos comemos de su pan. / (2)
ESTRIBILLO.

Todos los domingos, sí, sí, sí, sí;
no faltes a la misa, no, no, no, no.
Pues ella nos congrega, sí, sí, sí, sí,
y nos llena de su amor, sí, sí, sí, sí.
Todos los domingos venimos a rezar,
/ Jesús es nuestra fiesta, Jesús es amistad. / (2)
ESTRIBILLO.

GLORIA

Gloria, gloria, gloria al Señor, gloria en el cielo, gloria en la tierra.

Te alabamos, Señor, te bendecimos,
te adoramos, oh Padre,
Dios y Rey celestial.

Gloria, gloria, gloria al Señor, gloria en el cielo, gloria en la tierra.

Eres Cordero de Dios,
Hijo del Padre,
Tú nos perdonas y salvas,
nos ofreces tu amor.

Gloria, gloria, gloria al Señor, gloria en el cielo, gloria en la tierra.

Tú solo Santo y Señor,
Tú Jesucristo.
Con el Espíritu Santo,
en la gloria de Dios.

Gloria, gloria, gloria al Señor, gloria en el cielo, gloria en la tierra.

OFERTORIO

Jesús me quiere, me quiere Jesús.
Jesús me ama, me ama Jesús.
Y estoy contento de tenerle a Él.
Y soy feliz y soy feliz
de estar junto a Él.
Y soy feliz y soy feliz
de estar junto a Él.

Por primera vez le vas a recibir
con un poco de vino,
con un poco de pan.
Por primera vez le vas a recibir
y serás feliz con su amistad.

Jesús me quiere, me quiere Jesús.
Jesús me ama, me ama Jesús.
Y estoy contento de tenerle a Él.
Y soy feliz y soy feliz
de estar junto a Él.
Y soy feliz y soy feliz
de estar junto a Él.

En una misma mesa vamos a compartir
porque esto es una fiesta,
la fiesta de vivir.
No importan los regalos
importa la amistad,
estamos muy contentos
partiendo el mismo pan.

Jesús me quiere, me quiere Jesús.
Jesús me ama, me ama Jesús.
Y estoy contento de tenerle a Él.
Y soy feliz y soy feliz
de estar junto a Él.
Y soy feliz y soy feliz
de estar junto a Él.

CANTO COMUNIÓN


Dios es Pan que nace de la fe,

Dios es Pan partido en el altar,

Dios es banquete de fraternidad,

ven, ven a comulgar.


Como el Cuerpo de Cristo,

es uno solo,

por todos ofrecido;

así nuestras manos,

acogen tu Pan.


Quien come de tu Cuerpo,

y de tu sangre,

jamás tiene hambre;

así nuestras manos,

acogen tu Pan.


Quien bebe de tu cáliz,

y tu vino,

jamás tiene sed;

así nuestros labios

proclaman tu verdad.

CANTO FINAL

Junto a ti María, como un niño quiero estar, tómame en tus brazos, guíame en mi caminar, quiero que me eduques, que me enseñes a rezar, hazme transparente, lléname de paz.

MADRE, MADRE (4)

Gracias Madre mía por llevarnos a Jesús, haznos más humildes tan sencillos como Tú. Gracias Madre mía por abrir tu corazón, porque nos congregas y nos das tu amor.

jueves, 23 de julio de 2020

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

HOJA PARROQUIAL
25 de Julio de 2020
Santiago Apóstol
y
26 de Julio de 2020
Domingo XVII del Tiempo Ordinario. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.


"El Reino de los cielos se parece a un tesoro...”


    En lenguaje coloquial solemos decir: esta mujer es un tesoro; o le decimos al matrimonio: tenéis un hijo que es un tesoro. Son expresiones con las que intentamos mostrar nuestro aprecio y estima por una persona. A veces dicen los Padres de su hijo pequeño: este es nuestro tesoro.

   Así manifestamos que esa persona lo es todo para nosotros en la vida. No nos referimos a un valor económico o material sino a lo vital.

   Con estas expresiones manifestamos que: La estima, el amor que sentimos por esa persona merece todo nuestro esfuerzo, nuestra entrega, porque nos llena de felicidad.

   Desde la sabiduría del espíritu hoy se nos invita a descubrir cuál es el tesoro de nuestras vidas; cual es la perla preciosa por la cual estaríamos dispuestos a venderlo todo.
Así hacemos referencia al valor por el cual merece la pena vivir.

   Siguiendo con un lenguaje coloquial, en nuestra vida, llamamos sabio a la persona que tiene muchos conocimientos intelectuales, científicos, culturales…

   En la Biblia el sabio es el que sabe escuchar a Dios y a los demás en su vida; el que por experiencia de la vida, se sabe humilde, sabe que él no es más que los demás.
   
Es sabio el que sabe vivir la vida con acierto. El que sabe enjuiciar lo bueno frente a lo malo en cada circunstancia.

   Sabio es el que sabe discernir unos valores de otros y acierta a vivir desde el Valor fundamental de la existencia.

   Para vivir con acierto, no basta saber cuál es el Valor fundamental sino que es necesario tomar la decisión de vender todo para quedarnos con lo que realmente hace vivir. 
   Con lo que realmente da plenitud y felicidad a la vida.
Sería una necedad encontrar el tesoro, tener delante de ti la perla de tu vida, y dejar pasar la oportunidad de adquirirla. 

   La liturgia de este día nos invita desde la sabiduría del espíritu (primera lectura) a: encontrar en Cristo resucitado la persona desde la que desarrollar tu vida con plenitud, acierto, alegría y felicidad. (Segunda lectura)

   Desde la sabiduría del espíritu la Buena Noticia de parte de Dios  (Evangelio) invita a encontrar el reino de Dios que es encontrar el tesoro que te hará feliz, el tesoro y la perla por la cual merece la pena vender todo lo demás.






LECTURAS
25 de Julio

Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 33; 5, 12. 27b-33; 12, 2

En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y se los miraba a todos con mucho agrado.
Por mano de los apóstoles se realizaban muchos signos y prodigios en medio del pueblo.
Todos se reunían con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón.
Les hicieron comparecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó, diciendo:
«¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».
Pedro y los apóstoles replicaron:
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen».
Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.
El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.

Salmo 66, 2-3. 5. 7-8 R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R/.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
y gobiernas las naciones de la tierra. R/.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
todos los confines de la tierra. R/.

Segunda lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4, 7-15

Hermanos:
Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros:
Atribulados en todo, mas no aplastados; apurados, mas no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, mas no aniquilados, llevando siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Pues, mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De este modo, la muerte actúa en nosotros, y la vida en vosotros.
Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos presentará con vosotros ante él.
Pues todo esto es para vuestro bien, a fin de que cuantos más reciban la gracia, mayor sea el agradecimiento, para gloria de Dios.

Evangelio según san Mateo 20, 20-28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó:
«¿Qué deseas?».
Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».
Contestaron:
«Podemos».
Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

26 de Julio

Primera lectura del primer libro de los Reyes 3, 5. 7-12

En aquellos días, el Señor se apareció de noche en sueños a Salomón y le dijo:
«Pídeme lo que deseas que te dé».
Salomón respondió:
«Señor mi Dios: Tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero yo soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar o terminar. Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú te elegiste, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal. Pues, cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan inmenso?».
Agradó al Señor esta súplica de Salomón.
Entonces le dijo Dios:
«Por haberme pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti, por no haberme pedido la vida de tus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia, yo obraré según tu palabra: te concedo, pues, un corazón sabio e inteligente, como no ha habido antes de ti ni surgirá otro igual después de ti».

Salmo 118, 57 y 72. 76-77. 127-128. 129-130 R/. ¡Cuánto amo tu ley, Señor!

Mi porción es el Señor;
he resuelto guardar tus palabras.
Más estimo yo la ley de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R/.

Que tu bondad me consuele,
según la promesa hecha a tu siervo;
cuando me alcance tu compasión,
viviré, y tu ley será mi delicia. R/.

Yo amo tus mandatos
más que el oro purísimo;
por eso aprecio tus decretos
y detesto el camino de la mentira. R/.

Tus preceptos son admirables,
por eso los guarda mi alma;
la explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes. R/.

Segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 28-30

Hermanos:
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su designio. Porque a los que había conocido de antemano los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Evangelio según san Mateo 13, 44-52

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.
El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Habéis entendido todo esto?».
Ellos le responden:
«Sí».
Él les dijo:
«Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».



YOUCAT

209 ¿Cuándo instituyó Jesús la Eucaristía?

Jesús instituyó la Sagrada EUCARISTÍA la víspera de su muerte, «en la noche en que iba a ser entregado» (1 Cor 11,23), cuando reunió a su alrededor a los APÓSTOLES en el Cenáculo de Jerusalén y celebró con ellos la Última Cena. [1323, 1337-1340]

210 ¿Cómo instituyó Jesús la Eucaristía?

«Porque yo he recibido una tradición que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: 'Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía'. Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: 'Este cáliz es la nueva Alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía'» (1 Cor 11,23-25). Este relato, el más antiguo acerca de los acontecimientos que tuvieron lugar en el Cenáculo, procede del APÓSTOL Pablo, quien, sin ser testigo presencial, escribió lo que se conservaba como misterio sagrado en la joven comunidad cristiana y se celebraba en el culto divino. 

211 ¿Cuál es la importancia de la Eucaristía para la Iglesia?

La celebración de la EUCARISTÍA es el centro de la comunidad cristiana. En ella la IGLESIA se convierte en Iglesia. No somos Iglesia porque colaboremos a su sostenimiento, porque nos llevemos bien unos con otros o porque casualmente hayamos caído en una comunidad, sino porque en la Eucaristía recibimos el Cuerpo de Cristo y continuamente somos transformados en el Cuerpo de Cristo.