miércoles, 27 de mayo de 2020

HOJA PARROQUIAL. PENTECOSTÉS CICLO A

HOJA PARROQUIAL
30 y 31 de Mayo de 2020
Domingo de Pentecostés. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“Se llenaron de alegría al ver al Señor”





Domingo de Pentecostés. Cincuenta días después de la Pascua. Jesús había prometido a los discípulos que no les dejaría solos, que cuando volviera al Padre, les enviaría el Espíritu. Hoy les ha sorprendido cumpliendo esa promesa. Y el Espíritu se hace notar. Cambia la tristeza en alegría, los recuerdos de dolor, fracaso y traición en perdón, abre las puertas que había cerrado el miedo, les hace entenderse por todos. Y pone en sus corazones el deseo imperioso de contar lo que habían visto y oído de Jesús. Y el compromiso de seguir haciendo lo que le habían visto hacer. Así, de aquel grupo de amedrantados e indecisos el Espíritu hace surgir una comunidad unida en el recuerdo y el seguimiento de Jesús, pese a sus diferencias de personalidad, de trayectorias vividas y de dones recibidos, una comunidad que evangelice a todos los pueblos y culturas, sin pretensiones ni exclusiones. No nace hoy una secta ni una organización más, nace la comunidad de Jesús, la Iglesia, la que debe continuar en el tiempo la misión amorosa del Resucitado..





LECTURAS

Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 1-11

Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse. Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo el cielo. Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo: «¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua».

Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 R/. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra

Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres! Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas. R/.
Les retiras el aliento, y expiran y vuelven a ser polvo; envías tu espíritu, y los creas,  y repueblas la faz de la tierra. R/.
Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras; que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor. R/.

Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13

Hermanos: Nadie puede decir: «Jesús es Señor», sino por el Espíritu Santo. Y hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común. Pues, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

Evangelio según san Juan 20, 19-23

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».


YOUCAT

186 ¿Qué es el año litúrgico?

El año litúrgico o año cristiano es la superposición del transcurso normal del año con los misterios de la vida de Cristo: desde la Encarnación hasta su retorno en gloria. El año litúrgico comienza con el Adviento, el tiempo de la espera del Señor, tiene su primer punto culminante en el ciclo festivo de la Navidad y el segundo, aún mayor, en la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Pascua. El tiempo pascual termina con la fiesta de Pentecostés, el descenso del Espíritu Santo sobre la Iglesia. Las fiestas de la Virgen María y de los santos jalonan el año litúrgico; en ellas la Iglesia alaba la gracia de Dios, que ha conducido a los hombres a la salvación. El año nuevo de la Iglesia comienza con el primer domingo de Adviento y tiene su punto culminante en la fiesta de la Pascua.

187 ¿Cuál es la importancia del domingo?

El domingo es el centro del tiempo cristiano, porque en el domingo celebramos la Resurrección de Jesucristo y cada domingo es una fiesta de Pascua en pequeño. 
Si el domingo es menospreciado o eliminado sólo quedan días laborables en la semana. El hombre, que ha sido creado para la alegría, acaba como animal de trabajo y consumista idiotizado. En la tierra debemos aprender a celebrar como es debido, de lo contrario no sabremos qué hacer con el cielo. En el cielo se da el domingo sin fin.


HOMILÍA EN EL OCTAVARIO DE ORACIÓN EN EL SANTUARIO DE LAS NIEVES

El pasado 12 de abril, para los que les gusta la tecnología, se produjo un hecho histórico, la colaboración entre las dos mayores empresas tecnológicas del mundo: Apple y Google. Y no, para llevar mayores beneficios, sino para poder ayudarnos con sus soluciones a cuidarnos.
De hecho, es el tema que quiero resaltar de las lecturas de hoy: comunión, colaboración y cuidado.

En la 1ª lectura  del libro de los hechos de los apóstoles: “Cuidad de vosotros mismos y de todo el rebaño, pues el Espíritu Santo los ha constituido pastores”. La palabra pastor la hemos utilizado siempre haciendo referencia a los sacerdotes, obispos y papas. Pero también lo podemos utilizar de manera más amplia a todos los que tienen algo que aportar y ayudar a los demás.
En el Evangelio: “Padre santo, guárdalos en tu nombre a los que me has dado para que sean uno como tú y yo somos uno”.

Esta pandemia ha supuesto una cachetada en la línea de flotación de nuestra sociedad. Nos creíamos que podíamos, nosotros solos, y un pequeño “no ser”, vamos a llamarlo así, ha trastocado todo. Esta sociedad estaba herida de muerte e iba creciendo de manera preocupante los niveles de inhumanidad, insolidaridad y egoísmo.

Sin embargo, en este tiempo donde todo se ha oscurecido, tiempo en el que pensábamos que nos habías olvidado, ha brillado con una luz muy grande la solidaridad de tantas personas. Grupos de personas, empresarios y particulares que han puesto su maquinaria, mano de obra y materias primas al servicio de la lucha contra la enfermedad. Para hacer mascarillas, gel hidroalcohólico, respiradores, etc. Y sobre todo las ONG’s e instituciones al servicio de los más desfavorecidos, que lejos de pensar en ellos mismos y de ser contagiados, han redoblado esfuerzos, han inventado nuevas maneras y formas de ayuda. Sus acciones, sus gestos, su entrega son para nosotros un signo de la presencia de Dios que no nos ha abandonado, sino, al contrario, nos sigue cuidando y velando por nosotros. Ha resonado las palabras de Jesús: “guárdalos en tu nombre a los que me has dado para que sean uno como tú y yo somos uno”

Decía el Papa en la celebración extraordinaria de oración del 27 de marzo: “nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un tiempo de elección, el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa.”
Escuchemos la voz de Dios, ahora que comenzamos la desescalada, la transición. A personas les he oído las ganas de volver a ser como antes. No. El gobierno utiliza la expresión de nueva normalidad, hablando de las medidas higiénicas. Tomemos conciencia: nueva normalidad

Por ello, aprendamos
  • A unirnos de una vez, por encima de ideas políticas, religión, raza y cultura; buscando el bien de la humanidad y de la casa común, no sólo de nosotros
  • Esta unión no será nada sin el cuidado de uno al otro.

No volvamos a construir el mundo entorno a la economía, sino entorno a las personas.
No volvamos a construir nuestra vida entorno a mí, sino entorno a los demás. Dejemos de vernos como competidores, extraños o enemigos. Si colaboramos todos, este mundo será mejor, creceremos todos y mejor.

Miremos a María, en ella se refleja la ternura de Dios. Ella nos enseña como cuidarnos, protegernos, como ayudarnos, y sobre todo como vivir más unidos. María, hemos venido hoy, desde Tazacorte y Tijarafe y los que se han conectado a través de las redes sociales, para: a) pedirte por el fin de la pandemia; b) pedirte por nuestros hermanos que han muerto en este tiempo de una manera más triste, más solitaria; c) darte gracias por los gestos de solidaridad y amor que vemos a nuestro alrededor. Quizá la colaboración de Apple y Google podrá ser algo histórico a nivel empresarial, pero sí lo hacemos nosotros, será de verdad un hecho histórico, que Dios ha sacado bienes de los males y nuestra sociedad sale más fuerte después de esta dura prueba.

miércoles, 20 de mayo de 2020

HOJA PARROQUIAL. ASCENSIÓN DEL SEÑOR. CICLO A

HOJA PARROQUIAL
23 y 24 de Mayo de 2020
Domingo VII de Pascua. Ascensión del Señor. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos”

Estamos alcanzando el final de la Pascua y quién sabe si también, el principio del final de las medidas extraordinarias por la crisis del Coronavirus, al menos en Europa. Esta ha sido una Pascua extraña para todos, vivida en gran parte en nuestras casas, con las puertas cerradas, por miedo, no a los judíos, como dice el evangelio que ocurrió a los Apóstoles, tras la muerte de Jesús, sino por defendernos de una micropartícula que se ha llevado la vida de personas, algunas muy cercanas a nosotros y ha revolucionado nuestra forma de vida más que ningún otro acontecimiento en los últimos años, o siglos. Hoy también recordamos un acontecimiento importante para la familia dominicana, como fue la Traslación de Santo Domingo del lugar donde fue depositado, a los pies de sus frailes a otro lugar más digno, en medio de una gran solemnidad, casi “al son de trompetas” como proclama el salmo de hoy. Sin duda, tenemos motivos para alegrarnos, aun en medio de las dificultades, del dolor y de la muerte porque sabemos y, sobre todo, creemos, que la muerte y el sufrimiento no son el final, sino que la Vida será quien se alce con la victoria.




LECTURAS

Primera lectura de los Hechos de los Apóstoles 1, 1-11

En mi primer libro, Teófilo, escribí de todo lo que Jesús hizo y enseño desde el comienzo hasta el día en que fue llevado al cielo, después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo. Se les presentó él mismo después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios. Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino: «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días». Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?». Les dijo: «No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y “hasta el confín de la tierra”». Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».

Sal 46, 2-3. 6-7. 8-9 R/. Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas

Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor altísimo es terrible, emperador de toda la tierra. R/.

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas: tocad para Dios, tocad; tocad para nuestro Rey, tocad. R/.

Porque Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones,  Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

Segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 17-23

Hermanos: El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder en favor de nosotros, los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, poder, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no solo en este mundo, sino en el futuro. Y «todo lo puso bajo sus pies», y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que llena todo en todos.

Conclusión del santo evangelio según san Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».


YOUCAT

182 ¿Por qué los signos sagrados de la Liturgia necesitan además palabras?

Celebrar la LITURGIA supone encontrarse con Dios: dejar que él actúe, escucharle, responderle. Estos diálogos se expresan siempre en gestos y palabras. Jesús habló a los hombres mediante signos y palabras. Así sucede también en la Iglesia, cuando el sacerdote presenta los dones y dice: «Esto es mi cuerpo,... ésta es mi sangre». Sólo esta palabra interpretativa de Jesús hace que los signos se conviertan en SACRAMENTOS: signos que realizan lo que significan.

183 ¿Por qué se interpreta música en las celebraciones y cómo debe ser la música para adecuarse a la Liturgia?

Donde las palabras no son suficientes para alabar a Dios, la música acude en nuestra ayuda. Cuando nos dirigimos a Dios siempre hay algo inefable y algo que no expresamos. Ahí puede ayudarnos la música. En el júbilo, el lenguaje se convierte en canto, por eso los ángeles cantan. La música, en las celebraciones litúrgicas, debe hacer más hermosa e íntima la oración, debe tocar con hondura el corazón de todos los presentes, elevar hacia Dios y preparar una fiesta de tonalidades para Dios.

184 ¿Cómo marca la Liturgia el tiempo?

En la celebración litúrgica el tiempo se convierte en tiempo para Dios. A menudo no sabemos qué hacer con nuestro tiempo y nos buscamos un pasatiempo. En la Liturgia el tiempo se vuelve muy denso, porque cada segundo está lleno de sentido. Cuando celebramos el culto, experimentamos que Dios ha santificado el tiempo y que ha hecho de cada segundo un acceso a la eternidad.

185 ¿Por qué se repite la Liturgia cada año?

Al igual que celebramos anualmente el cumpleaños o el aniversario de boda, así también la LITURGIA celebra en el ritmo del año los principales acontecimientos cristianos de la salvación. No obstante, con una diferencia decisiva: todo el tiempo es tiempo de Dios. Los «recuerdos» del mensaje y de la vida de Jesús son al mismo tiempo encuentros con el Dios vivo. El filósofo danés Sóren Kierkegaard dijo en una ocasión: «O somos contemporáneos de Jesús o podemos dejarlo estar». El acompañamiento creyente del año litúrgico nos convierte verdaderamente en contemporáneos de Jesús. No porque nosotros nos imaginemos estar o podamos vivir exactamente en su tiempo y en su vida, sino porque él, si le hacemos espacio de este modo, entra en mi tiempo y en mi vida, con su presencia que sana y perdona, con la potencia de su Resurrección


sábado, 16 de mayo de 2020

HOMILíA DÍA DE LA VIRGEN DE FÁTIMA 2020

Mi madre tenía razón. Cuantas veces, con lágrimas y con la mejilla enrojecida, llegamos a la conclusión, de pequeños y de grandes. Yo creo que ésta es una experiencia casi universal. Nuestras madres nos advierten de los peligros y de cuando nos desviamos del camino correcto. Y si caíamos, nos decía. No te lo dije yo.
Igualmente podemos decir de nuestra Madre la Virgen María a la que celebramos hoy en la advocación de Fátima. Según pude investigar, parece que su significado es “la mujer única”. Y eso es lo que venimos a decir hoy, María, es la mujer única.
Ella ya no los advirtió. Y no voy a entrar en los mensajes de las apariciones, sino simplemente lo dijo hace 2000 años y sigue siendo actual hoy en día: “Haced lo que Él os diga”.
Y tenemos que reconocer que no hemos hecho lo que Jesús nos ha dicho. Hemos construido nuestra sociedad de progreso, en muchos ámbitos, al margen de Dios. San Juan Pablo II, llamaba “el eclipse de Dios“. 
Este virus, lo más pequeño de la naturaleza, incluso he oído que no todos lo consideran un ser vivo, nos ha tambaleado todos los cimientos de nuestra sociedad. Nos ha desnudado por completo. Nos ha abierto a la verdadera realidad. 
El hombre en la prosperidad no comprende —dice un salmo de la Biblia—, es como los animales que perecen» (Sal 49,21). ¡Qué verdad es!
“Mientras pintaba al fresco la catedral de San Pablo en Londres, el pintor James Thornhill, en un cierto momento, se sobrecogió con tanto entusiasmo por su fresco que, retrocediendo para verlo mejor, no se daba cuenta de que se iba a precipitar al vacío desde los andamios. Un asistente, horrorizado, comprendió que un grito de llamada sólo habría acelerado el desastre. Sin pensarlo dos veces, mojó un pincel en el color y lo arrojó en medio del fresco. El maestro, estupefacto, dio un salto hacia adelante. Su obra estaba comprometida, pero él estaba a salvo. 
Así actúa a veces Dios con nosotros: trastorna nuestros proyectos y nuestra tranquilidad, para salvarnos del abismo que no vemos. 
Pero atentos a no engañarnos. No es Dios quien ha arrojado el pincel sobre el fresco de nuestra orgullosa civilización tecnológica. ¡Dios es aliado nuestro, no del virus! «Tengo proyectos de paz, no de aflicción», nos dice él mismo en la Biblia (Jer 29,11).” Son palabras de Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia que le predicó el Viernes Santo al Papa.
Es verdad que este virus ha arrasado con todo, pero no todo es malo, no todo es muerte, no todo es desolación. La Madre nos sigue recordando: “haced lo que Él os diga”.
Varios aprendizajes: 
  1. No somos tan poderosos, ni tan siquiera lo tenemos todo controlado. En definitiva, no somos dioses, que podamos vivir sin estar cogido de la mano de nuestro Padre. Somos criaturas.
  2. La salud es importante, y es verdad que siempre lo decíamos, pero no de esta manera, y valoramos más ahora la vida y los ratos y momentos que tenemos.
  3. No estamos solos, vivimos en una casa común. Este paró del mundo ha, según algunos “trastocado la naturaleza”, pero es al revés, la trastocamos nosotros. Y hemos visto animales acercarse a las ciudades, animales libres y felices de no estar amenazados por la mano del hombre. Una experiencia personal en el Amazonas: todos los animales nos huyen porque somos nosotros la mayor amenaza. Sabemos del cambio climático, de los gases de efecto invernadero, de la contaminación. Y no fuimos capaces de poner medios eficaces, ni ellos ni nosotros. El expresidente de Uruguay, D. José Mújica dijo algo muy sabio: “cuando queremos, podemos”. Incluso he oído en estos días a un científico del CSIC diciendo que teníamos la cura hace muchos años: porque la biodiversidad nos protegía de la zoonosis.
  4. La corriente de la solidaridad. Vivimos aislados de los demás. Todavía se ve por ahí algunos insolidarios, egoístas e irresponsables. Pero la solidaridad, el amor, la fraternidad, el espíritu humano siempre gana.
  5. Y por último, por decir sólo unas cuantas. Estábamos aislados de nosotros mismos. No teníamos tiempo de pensar, meditar, ordenar ideas, conocernos, aceptarnos, etc. Y en este tiempo, se nos ha dado la oportunidad para ello. Si lo hemos aprovechado, hemos ganado.
Pidámosle a la Virgen María de Fátima, nuestra Madre, que interceda ante el Padre para que cese la pandemia, pidámosle a ella por todos sus hijos que han fallecido, que lo están pasando mal, y sobretodo, pidámosle que caminemos “haciendo lo que Él nos dice”.

miércoles, 13 de mayo de 2020

HOJA PARROQUIAL VI DOMINGO DE PASCUA. CICLO A

HOJA PARROQUIAL.
16 y 17 de Mayo de 2020
Domingo VI de Pascua. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“Que esté siempre con vosotros el Espíritu de la verdad”
Vamos a celebrar hoy el Sexto Domingo de Pascua. Este tiempo de plenitud, tras la Resurrección del Señor Jesús, va alcanzando sus objetivos. El próximo domingo celebraremos la Ascensión del Señor y ya el siguiente será la gran fiesta de Pentecostés. Y hoy como adelanto de todo ello, Jesús nos recuerda que el Espíritu Santo está ya cerca. Y que Él vendrá en enseñárnoslo todo, aquello que nos falta por saber y aprender… para ser felices ya en esta vida. 



LECTURAS


Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 5-8. 14-17

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría. Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por ellos, para que recibieran el Espíritu Santo; pues aún no había bajado sobre ninguno; estaban solo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

Sal 65, 1-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20 R/. Aclamad al Señor, tierra entera

Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria. Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R/.

Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre. Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.

Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río. Alegrémonos en él. Con su poder gobierna eternamente. R/.

Los que teméis a Dios, venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor. R/.

Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3, 15-18

Queridos hermanos: Glorificad a Cristo el Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicación a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza, pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia, para que, cuando os calumnien, queden en ridículo los que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo. Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal. Porque también Cristo sufrió su pasión, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios. Muerto en la carne pero vivificado en el Espíritu.

Evangelio según san Juan 14, 15-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque. no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

YOUCAT

CAPÍTULO SEGUNDO. Cómo celebramos los misterios de Cristo
179 ¿Quién celebra la Liturgia?
Es el mismo Cristo, el Señor, quien celebra en todas las liturgias terrenas la LITURGIA celestial, que abarca a ángeles y hombres, a vivos y difuntos, pasado, presente y futuro, cielo y tierra. Los PRESBÍTEROS y los fieles participan en la celebración litúrgica de Cristo de diferente manera. [1136-1139]
En las celebraciones litúrgicas debemos prepararnos interiormente para la grandeza de lo que allí sucede. Aquí y ahora está presente Cristo, y con él todo el cielo. Allí están todos llenos de “una alegría indecible y al mismo tiempo de amorosa preocupación por nosotros. El último libro de la Sagrada Escritura, el Apocalipsis, nos describe en imágenes misteriosas esta liturgia celestial, a la que unimos nuestra voz aquí en la tierra. 170
180 ¿Por qué traducimos Liturgia como culto divino?
El culto o servicio divino es ante todo el servicio que Dios nos hace a nosotros, y sólo en segundo lugar nuestro servicio a Dios. Dios se nos da bajo signos sagrados, para que nosotros hagamos lo mismo: entregarnos sin reserva a él. [1145-1192]
Jesús está ahí, en la Palabra y el SACRAMENTO: Dios está presente. Esto es lo primero y lo más importante en toda celebración litúrgica. En segundo lugar estamos nosotros. Jesús entrega su vida por nosotros, para que nosotros le ofrezcamos el sacrificio espiritual de nuestras vidas. En la EUCARISTÍA Cristo se nos da, para que nos demos a él. Por así decir, extendemos a Cristo un cheque en blanco sobre nuestra vida. De este modo participamos en el sacrificio salvador y transformador de Cristo. “Nuestra pequeña vida es elevada al reino de Dios. Dios puede vivir su vida en nuestra vida.
181 ¿Por qué en las celebraciones litúrgicas hay tantos signos y símbolos?
Dios sabe que los hombres no sólo somos seres espirituales, sino también corporales; necesitamos signos y símbolos para reconocer y designar las realidades espirituales o interiores. [1145-1152]
Da igual que sean rosas rojas, anillo nupcial, vestidos negros, grafitis o el lazo de la lucha contra el sida, siempre expresamos las realidades interiores mediante signos y también nos entendemos así de modo inmediato. El Dios hecho hombre nos da signos humanos, bajo los cuales él vive y actúa entre nosotros: pan y vino, el agua del Bautismo, la unción con el Espíritu Santo. Nuestra respuesta a los signos sagrados de Dios, instituidos por Cristo, consiste en muestras de reverencia: doblar la rodilla, ponerse en pie para escuchar el Evangelio, inclinarse, juntar las manos. Y como hacemos para una boda, adornamos el lugar de la presencia divina con lo más hermoso que tenemos: con flores, velas y música. No obstante, los signos necesitan en ocasiones palabras que los interpreten.

martes, 5 de mayo de 2020

HOJA PARROQUIAL V DE PASCUA CICLO A

HOJA PARROQUIAL.
9 y 10 de Mayo de 2020
Domingo V de Pascua. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“El que cree en mí, también hará las obras que yo hago”

Este domingo las lecturas nos dibujan un panorama que es el de los inicios de un grupo convocado en torno a la palabra de Dios. Se nos invita a asomarnos, a imaginar esos comienzos de la vida comunitaria a través de una incipiente organización de las tareas, de los ministerios y de la preocupación que sienten por el servicio y las urgencias que van saliendo al paso.
Los comienzos suelen ser titubeantes. Las dudas aparecen a la hora de seleccionar los materiales de construcción más adecuados o cuando hay que decidir la disposición más pertinente para que cumplan con la finalidad para la que fueron proyectados. Al mismo tiempo, las lecturas nos hacen caer en la cuenta de una necesaria disposición interior para acercarnos al Señor, para saber dónde se encuentra, para reconocerlo y para, finalmente, permanecer en él. 

FOTO DE FANO EN ESTE ENLACE

LECTURAS

Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 6, 1-7

En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no se atendía a sus viudas. Los Doce, convocando a la asamblea de los discípulos, dijeron: «No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea; nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra». La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo; a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando. La palabra de Dios iba creciendo y en Jerusalén se multiplicaba el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.

Sal 32, 1-2. 4-5. 18-19 R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R/.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 2, 4-9

Queridos hermanos: Acercándoos al Señor, piedra viva rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa para Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción de una casa espiritual para un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo. Por eso se dice en la Escritura: «Mira, pongo en Sion una piedra angular, elegida y preciosa; quien cree en ella no queda defraudado». Para vosotros, pues, los creyentes, ella es el honor, pero para los incrédulos «la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular», y también «piedra de choque y roca de estrellarse»; y ellos chocan al despreciar la palabra. A eso precisamente estaban expuestos. Vosotros, en cambio, sois un linaje elegido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las proezas del que os llamó de las tinieblas a su luz maravillosa.

Evangelio del santo evangelio según san Juan 14, 1-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».

YOUCAT


176 ¿Qué sacramentos se reciben solamente una vez en la vida?

El Bautismo, la CONFIRMACIÓN y el Orden sacerdotal. Estos SACRAMENTOS marcan al cristiano con un sello indeleble. El Bautismo y la Confirmación le convierten de una vez para siempre en hijo de Dios, semejante a Cristo. El “Orden sacerdotal sella igualmente al cristiano de forma definitiva. Del mismo modo que uno es y permanece siempre hijo de sus padres y no sólo lo es «a veces» o «un poco», mediante el Bautismo y la Confirmación uno se convierte también para siempre en hijo de Dios, semejante a Cristo y miembro de la Iglesia. Igualmente el Orden sacerdotal no es una profesión que uno ejerce hasta la jubilación, sino una gracia irrevocable. Dado que Dios es fiel, el efecto de estos sacramentos se mantiene siempre en el hombre, como receptividad a la llamada de Dios, como vocación, como protección. Por ello estos sacramentos no pueden ser reiterados.

177 ¿Por qué los sacramentos presuponen la fe?

Los SACRAMENTOS no son magia. Un sacramento sólo puede tener efecto cuando se entiende y acoge en la fe. Los sacramentos no sólo suponen la fe, sino que también la fortalecen y la expresan. Jesús encomendó a los APÓSTOLES hacer a los hombres discípulos suyos en primer lugar mediante la predicación, es decir, despertar su fe y, sólo después, bautizarlos. Son por tanto dos las cosas que recibimos de la Iglesia: la fe y los sacramentos. Tampoco hoy se convierte uno en cristiano mediante un mero rito o por apuntarse en una lista, sino mediante la aceptación de la fe verdadera. Recibimos la fe verdadera de la Iglesia. Ella responde de ella. Dado que es la fe de la Iglesia la que se expresa en la LITURGIA, ningún rito sacramental puede ser modificado o manipulado a voluntad de un ministro o de la comunidad.

178 Cuando un sacramento es administrado por una persona que es indigna, ¿pierde por ello su efecto?

No. Los SACRAMENTOS obran en virtud de la acción sacramental realizada (ex opere operato), es decir, independientemente de la actitud moral o de la disposición espiritual de quien los dispensa. Es suficiente con que quiera hacer lo que hace la Iglesia. Los ministros de los sacramentos deben, en cualquier caso, llevar una vida ejemplar. Pero los sacramentos no son eficaces por la SANTIDAD de sus ministros, sino porque es Cristo mismo quien actúa en ellos. Ciertamente él respeta nuestra libertad al recibir los sacramentos y por eso sólo tienen eficacia positiva cuando nos abrimos a Cristo.