jueves, 31 de marzo de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 1 DE ABRIL DE 2022

 PARA VIVIR MEJOR LA CUARESMA

https://parroquiasdetazacorte.blogspot.com/2022/02/para-vivir-mejor-la-cuaresma.html


Jn 7,1-2.10.25-30: Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora.


En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.

Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.

Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:

«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».

Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:

«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».

Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.


El ambiente se vuelve más enrarecido porque quieren matarlo. Por eso no va por Judea. Todavía no es su hora. 


Jesús es plenamente consciente de la oposición.

Jesús es plenamente consciente de su misión.

Jesús es plenamente consciente de su hora.

Jesús es plenamente consciente de su muerte.


Como vimos ayer, Jesús da testimonio de su Padre, que es el que le envía. Y Jesús cumple plenamente el plan del Padre, sea lo que sea, pase lo que pase. Que bueno que lo podamos mirar a Él, su conciencia, su confianza, su determinación…para que nosotros no seamos veletas, sino que también nos dejemos llevar por el plan de Dios, sea lo que sea, pase lo que pase. 

miércoles, 30 de marzo de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 31 DE MARZO DE 2022

 PARA VIVIR MEJOR LA CUARESMA

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Jn 5,31-47: Hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.


En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:

«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.

Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.

Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.

Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis.

Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.

Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibiréis.

¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».



Seguimos con la disputa de Jesús con los judíos sobre su testimonio. Se le pone en duda todo, ya que Él es tan distinto a todos los profetas, maestros, escribas y sacerdotes.


En esa argumentación de dar testimonio del Padre, es Jesús el que acusa a ellos de su incoherencia, dado que Jesús es el Mesías esperado a quien Moisés fue preparando el camino. Por ello, seguir las enseñanzas de Moisés desemboca ordinariamente en seguir a Jesús.


Por ello, en nuestro cristianismo, todo debe desembocar en Jesús. Toda espiritualidad, todo camino, sensibilidad, debe llevarnos a Él. Si no, no tendría sentido. Si no, ese camino, espiritualidad, etc, les lleva al vacío, sinsentido. 


Al hilo de esto, podemos preguntarnos si todo en mi vida me lleva a Jesús, o nos quedamos en las espiritualidades bonitas, que dan paz, pero que se quedan en el mismo camino, porque se quedan en las cosas, medios, instituciones, reglamentos y no van a la fuente y cumbre

HOJA PARROQUIAL. V DOMINGO DE CUARESMA. CICLO C

   















  HOJA PARROQUIAL


2 y 3 de Abril de 2022
Domingo V de Cuaresma. Ciclo C.

Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.


“Tampoco yo te condeno”




  Nos acercamos casi al final de la cuaresma. Ha sido un tiempo propicio para profundizar en el encuentro intimo con el Señor, la oración, y una invitación a salir de nosotros mismos para compartir la fe y la vida.


  Las lecturas de este día nos muestran la relación gratuita que Dios establece y transforma la vida. La misericordia de Dios nace de sus entrañas, brota ante personas que no pueden ofrecer nada. Es una relación que nos hace libres: Esto es lo que Isaías recuerda al pueblo que sufre el destierro, desapropiado y que ha perdido la esperanza; Esta es la mirada que Pablo comparte de su experiencia vivida en el camino de Damasco, que lo llevo a “conocer” al Señor; Esta es la vida nueva que brota en el corazón de la mujer protagonista del evangelio de hoy. El encuentro con Dios es cercanía que sana, perdona y libera.


  Como dice fr Santiago Agrelo: «¡La luz de la misericordia ha irrumpido en la oscuridad de nuestra miseria!». Por eso este es el tiempo oportuno a mirar lo nuevo que Dios realiza y ser creativos; Tiempo de audacia para lanzarnos hacia adelante abriendo caminos de vida; Tiempo de experimentar el perdón y la confianza de Jesús que nos invita a vivir de una manera diferente.








LECTURAS

Primera lectura del Profeta Isaías 43, 16–21


Esto dice el Señor,
que abrió camino en el mar
y una senda en las aguas impetuosas;
que sacó a batalla carros y caballos,
la tropa y los héroes:
caían para no levantarse,
se apagaron como mecha que se extingue.
«No recordéis lo de antaño,
no penséis en lo antiguo;
mirad que realizo algo nuevo;
ya está brotando, ¿no lo notáis?
Abriré un camino en el desierto,
corrientes en el yermo.
Me glorificarán las bestias salvajes,
chacales y avestruces,
porque pondré agua en el desierto,
corrientes en la estepa,
para dar de beber a mi pueblo elegido,
a este pueblo que me he formado
para que proclame mi alabanza».


Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 R. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.


Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sion,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas, 
la lengua de cantares. R/.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R/.

Recoge, Señor, a nuestros cautivos
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R/.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R/.


Segunda lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 3, 8-14


Hermanos:
Todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.
Por él lo perdí todo, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo y ser hallado en él, no con una justicia mía, la de la ley, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe. Todo para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, con la esperanza de llegar a la resurrección de entre los muertos.
No es que ya lo haya conseguido o que ya sea perfecto: yo lo persigo, a ver si lo alcanzo como yo he sido alcanzado por Cristo.
Hermanos, yo no pienso haber conseguido el premio. Solo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, hacia el premio, al cual me llama Dios desde arriba en Cristo Jesús.


Evangelio según San Juan 8, 1-11


En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos, Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó:
«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
Ella contestó:
«Ninguno, Señor».
Jesús dijo:
«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».





Parte 4. Cómo debemos orar


PRIMERA SECCIÓN. La oración en la vida cristiana


CAPÍTULO PRIMERO. Orar: Cómo Dios nos regala su cercanía


476 ¿Cómo oró Jesús ante la muerte?

 

Ante la muerte Jesús experimenta toda la profundidad del miedo humano. Sin embargo sacó fuerzas para confiar en el Padre celeste también en esta hora: «¡Abbá, Padre!; tú lo puedes todo, aparta de mí este cáliz. Pero no sea como yo quiero, sino como tú quieres» (Mc 14,36). «La necesidad enseña a orar». Casi todas las personas experimentan esta verdad en sus vidas. ¿Cómo oró Jesús cuando experimentó la amenaza de la muerte? Lo que le movía en esas horas era la disposición absoluta a abandonarse en el amor y el cuidado de su Padre. No obstante, Jesús pronunció la más impenetrable de las oraciones, que tomó de las oraciones judías de los moribundos: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mc 15, 34; según el salmo 22,1). Toda desesperación, toda queja, todo lamento de los hombres de todos los tiempos y el deseo de encontrar la mano auxiliadora de Dios, se contienen en esta palabra del Crucificado. Tras las palabras: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu» (Lc 23, 46) exhaló su espíritu. En ellas resuena la confianza sin límites en el Padre, que tiene poder para superar la muerte. De este modo, la oración de Jesús anticipa, en el centro de su Pasión, la victoria pascual en su Resurrección.

 

477 Qué significa aprender de Jesús cómo orar?

 

Aprender de Jesús a orar es entrar en su confianza sin límites, unirse a su oración y ser conducido por él, paso a paso, hacia el Padre. Los discípulos, que vivían en comunión con Jesús, aprendieron a orar escuchando e imitando a Jesús, cuya vida era toda ella oración. Tal como él, ellos tenían que estar vigilantes, luchar por tener un corazón puro, dar todo para que llegue el reino de Dios, perdonar a sus enemigos, confiar en Dios hasta la osadía y poner por encima de todo el amor a Dios. En este ejemplo de entrega, Jesús invitó a sus discípulos a llamar al Dios omnipotente «Abbá, papá». Si oramos en el espíritu de Jesús, especialmente el Padrenuestro, seguimos los pasos de Jesús y podemos estar seguros de que llegamos infaliblemente al corazón del Padre. 





COLABORA CON TU PARROQUIA

Exequias de José Gregorio


 

Exequias de Josefa María del Pilar

 


martes, 29 de marzo de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 30 DE MARZO DE 2022

 PARA VIVIR MEJOR LA CUARESMA

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Jn 5,17-30: Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.


En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:

«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».

Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.

Jesús tomó la palabra y les dijo:

«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.

Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.

Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.

En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.

En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.

Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.

No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.

Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».



Una perícopa larga la que nos invita la Iglesia a orar y vivir. Me centraré en la frase que nos pone a modo de título: “Quien escucha la palabra del Hijo y cree en el Padre ha pasado ya de la muerte a la vida”.


El evangelista Juan sigue insistiendo en la escucha. Escucha del Hijo, de su Palabra. Ya hemos meditado la escucha de la Palabra de Dios, de Jesús. Hoy añadimos..."ha pasado de la muerte a la vida".


La escucha de la Palabra de Jesús es nuestra vida, es nacer de nuevo, da una nueva orientación a mi vida. En su palabra (creadora), hay una luz, una esperanza, una alegría, un horizonte, una vida.


A Juan le gusta jugar con los extremos: muerte y vida. Nos quiere resaltar la grandeza de poder escuchar la Palabra de Jesús. 

Hay tanta muerte a nuestro alrededor, y necesitamos de la vida nueva de su Palabra.

La necesitamos para superar el hastío, el miedo, la comodidad, el consumismo, el narcisismo, el hedonismo, el egoísmo, etc. 

La necesitamos para poder discernir, para descubrir las nuevas llamadas que nos hace el Señor.

La necesitamos para llenarnos del poder de su resurrección y poder así salir afuera a llevar su vida nueva.

La necesitamos para poder perdonar setenta veces siete. 

La necesitamos para apostar por la fraternidad sin desanimarnos. 

La necesitamos para no claudicar en la defensa de los más débiles.

...

Escuchemos su Palabra para que pasemos de la muerte a la vida.  

lunes, 28 de marzo de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 29 DE MARZO DE 2022

  PARA VIVIR MEJOR LA CUARESMA

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Jn 5,1-3.5-16: Al momento aquel hombre quedó sano.


Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.

Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.

Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:

«¿Quieres quedar sano?».

El enfermo le contestó:

«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».

Jesús le dice:

«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».

Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.

Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:

«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».

Él les contestó:

«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».

Ellos le preguntaron:

«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».

Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.

Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:

«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».

Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.

Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.


Al momento quedó sano. En el momento en el que Jesús le dijo que cogiera su camilla y en el momento también en cual lo hizo. Como en tantos evangelios, en tantas curaciones, vemos que la fe es el requisito por el cual Jesús puede obrar un milagro. Es más, el milagro lo obra la persona, porque el milagro es la fe. 


Es un milagro que esa persona creyera en la palabra de Jesús que le decía algo que no podía hacer. Aquí vemos también  como el Señor siempre nos pide algo que no podemos hacer, para que creamos en Él. 

domingo, 27 de marzo de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 28 DE MARZO DE 2022

 PARA VIVIR MEJOR LA CUARESMA

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Jn 4,43-54: Anda, tu hijo vive.



En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea.

Jesús mismo había atestiguado:

«Un profeta no es estimado en su propia patria».

Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.

Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.

Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.

Jesús le dijo:

«Si no veis signos y prodigios, no creéis».

El funcionario insiste:

«Señor, baja antes de que se muera mi niño».

Jesús le contesta:

«Anda, tu hijo vive».

El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:

«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».

El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia.

Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.



La Iglesia nos presenta para este lunes de la cuarta semana una curación de un niño. Ante la actitud de Jesús, el funcionario persiste en la petición.


Este fin de semana hemos hablado de la misericordia de Dios, algo del pecado, y en definitiva, de nuestra pobreza y limitación. 


Una actitud buena ante eso, es presentarse así, con naturalidad, pero sobre todo, con verdad a Jesús. Pero también, hagamos como el funcionario, insistamos. En contexto de nuestros pecados, que no conseguimos dejar atrás, de nuestra culpa, insistamos a tiempo y destiempo a Jesús. 


Es nuestra necesidad, y con ella, no podemos seguir caminando, avanzando, progresando en nuestra vida espiritual, en nuestra entrega como misioneros del evangelio de la alegría.


Entonces podremos oír la voz de Jesús: anda, tu hijo, vive. Muchas veces no insistimos suficientemente, porque no nos duele tanto el pecado, como otras situaciones de la vida. En la parábola del padre misericordioso (hijo pródigo), se iguala el pecado al hambre y la situación de pobreza extrema que vivía el hijo en ese momento. Si no hubiera vuelto a la casa del Padre, no habría resistido mucho más y hubiera muerto.


Por ello, insistamos, pidamos sin miedo, para poder ser curado de todo aquello que nos va matando en la vida interior. 

viernes, 25 de marzo de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 25 DE MARZO DE 2022

 PARA VIVIR MEJOR LA CUARESMA

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Lc 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.



En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:

«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:

«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».

El ángel le contestó:

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».

María contestó:

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró.


Hoy celebramos la Encarnación de Jesús, o la Anunciación de María. La Iglesia en España también quiere celebrar hoy, el día de la Vida. Y también, nuestras Hijas de la Caridad se consagran hoy (lo hacen todos los años). Por último, el Papa, esta tarde consagrará a 🇷🇺 y 🇺🇦 a la Virgen María. 


Hoy es un día para dar gracias a Dios por elegir a María: ¡y no falló!. Darle gracias porque su SI ha engendrado una nueva humanidad. Hay, gracias a su SI, hay una nueva esperanza, una nueva vida. 


Ayer en la misa hablaba de todo lo que podríamos hacer con nuestro SI, y todo lo que no se puede hacer sin nuestro SI. 


Hoy quisiera simplemente comentar, que nuestro pequeño SI es engendrador de vida. 


Pienso que algunas veces, no confiamos en Dios, porque pensamos que Dios hace derivar su obra en nosotros. Sin embargo, nosotros sólo tenemos que confiar y dejarnos llevar por donde quiera el Espíritu, PERO ES DIOS QUIEN OBRA EN NOSOTROS. 


Si decimos SI, si confiamos, “concebiremos en nuestro vientre”. Lo quiero entender de dos maneras. 

  1. Concebir en el vientre a nuevas actitudes, miradas, pensamientos, sentimientos. Para engendrar una nueva humanidad, para engendrar esperanza, primero lo tenemos que concebir en nuestro vientre y mente. Es interesante que, antes de salir fuera, concibamos en nuestro corazón las bienaventuranzas. 
  2. Concebir en el vientre para dar “cancha” al Espíritu para actuar. Nosotros sólo tenemos que dar el primer paso y Dios nos va empujando luego, con dificultades y oposiciones, pero no nos deja solos. Nuestro SI abre la válvula de la energía de Dios. 

Miremos a María, miremos la firmeza de su SI.

Miremos a María, miremos la pureza de su SI.

Miremos a María, miremos la confianza de su SI.

Miremos a María, miremos la constancia de su SI.

Miremos a María, miremos la irrevocabilidad de su SI.

Miremos a María, miremos la humildad de su SI.

Miremos a María, miremos la integridad de su SI.

miércoles, 23 de marzo de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 24 DE MARZO DE 2022

 PARA VIVIR MEJOR LA CUARESMA

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Lc 11,14-23: El que no está conmigo está contra mí.


En aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo.

Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:

«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:

«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.

El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».



El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. Muchas veces, en el lenguaje semítico no cabían medias tintas, ambigüedades, etc. Y Jesús, después del exorcismo y también viendo la crítica de la gente, lanza estas afirmaciones.


Y es verdad, que lo podemos suavizar, pero no podemos llegar a caer en la advertencia de Jesús, podemos “encender una vela a Dios y otra al diablo”. Podemos hacer como por ejemplo, cuando compramos la comida, que vamos según la calidad o los precios, incluso permitiéndonos el lujo de elegir que productos compramos en que supermercados…


No es así en las cosas de la fe. En la fe hablamos en la esfera del amor, y el amor no espera ambigüedades, medias tintas, o es total, o no lo es. Y la fe, emana del amor de Dios y del amor a Dios.


Por ello, nos podemos plantear, en qué niveles estamos con Dios, y en qué niveles no estamos con Dios.