martes, 21 de diciembre de 2021

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 22 DE DICIEMBRE DE 2021

  Lc 1,46-56: El Poderoso ha hecho obras grandes en mí.


En aquel tiempo, María dijo:

«Proclama mi alma la grandeza del Señor,

“se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humildad de su esclava”.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:

“su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

“derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia”

—como lo había prometido a “nuestros padres”—

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».

María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.



El evangelio de hoy continúa con el relato de la visita de María a su prima Isabel. En este caso, contemplamos hoy el himno que María proclama. Es importante, lo rezamos todas las tardes en las Vísperas. 


Es el cántico de María. Es la historia de María, pero también la historia de la misericordia de Dios con la humanidad. Es el Dios que cumple siempre sus promesas. 


La liturgia quiere que nos fijemos en una de las primeras afirmaciones: El Poderoso ha hecho obras grandes en mí. A estas ideas, podemos añadir la exclamación que la liturgia nos presenta en las vísperas de hoy: ¡Oh rey!


Pues si, es un rey poderoso, un rey del universo que hace obras grandes en la pequeñez de su sierva. Así es Dios, engrandeciendo a los humildes y empequeñeciendo a los que están ensalzados. Así nivela todo, como decía la profecía de Isaías. 


María es la persona que, siendo humilde, dejó al Señor reinar en ella con todo su poder y gloria, por eso puede hacer obras grandes. 


También Dios quiere hacer obras grandes. Las quiere hacer “a su manera”, para ello tenemos que empequeñecernos para que Él nos encumbre.

lunes, 20 de diciembre de 2021

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 21 DE DICIEMBRE DE 2021

  Lc 1,39-45: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?


En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó:

«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».





Este fin de semana nos tocaba contemplar este evangelio y yo me fijaba precisamente en esa expresión de Isabel, la madre de Juan Bautista. 


Es la prima de María y por tanto, la sorpresa no es por ella, sino porque es portadora de Jesús. María es grande por llevar a Jesús en su seno. Isabel es grande por recibir a Jesús a través de su prima.


Nosotros también estamos llamados a poder recibirlo, acogerlo. El problema es cuando nos hemos “acostumbrado” a Dios. Lo hemos despojado de su divinidad. Lo hemos domesticado y muchas veces creemos que está a nuestra merced. 


Sin embargo, es Él, a pesar de todo, el que viene a vernos, a visitarnos y se queda para siempre con nosotros.


Es un día, para entrar en lo profundo de nuestro corazón y considerar la misericordia que tiene al venir a nosotros. Debe surgir en nosotros una turbación, y un profundo agradecimiento. 


Y es que no entendemos, como nos ha elegido, por qué lo ha hecho…

Y sólo tiene una respuesta: por amor.


Aprovecha estos versos de Lope de Vega


¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta cubierto de rocío
pasas las noches del invierno oscuras?


o del Padre Anchieta (en la Eucaristía)


Oh Dios infinito,

Por nos humanado,

Véoos tan chiquito

Que estoy espantado.

 

Estáis encerrado

En lugar estrecho

Porque en nuestro pecho

Queréis ser guardado.

 

Hame enamorado

Vuestra gracia y nombre,

Pues os come el hombre

De un solo bocado.

 

Pan y vino veo,

gusto pan y vino,

mas, sin desatino,

otra cosa creo.

Por eso peleo

 contra mi sentido,

 porque lo comido

 es Dios que no veo.

 

 Sólo en él empleo

 la fe, con que vivo:

 hágome captivo,

 sin ver lo que creo.

 

 D’este me proveo

 para mi camino:

 este pan divino

 harta mi deseo.

viernes, 17 de diciembre de 2021

HORARIOS DE NAVIDAD

 












Bendición del Belén de San Miguel. Al finalizar la misa del Sábado 18 de Diciembre.

Bendición del Belén de Nuestra Señora del Carmen. Al finalizar la misa del Miércoles 22 de Diciembre


VIERNES 24: NOCHEBUENA

  • 16:30 Misa de Nochebuena en Nuestra Señora de Fátima
  • 18:00 Misa de Nochebuena en Nuestra Señora del Carmen
    en el Puerto de Tazacorte
  • 19:30 Misa de Nochebuena en San Miguel Arcángel.

SÁBADO 25: NAVIDAD

  • 11:00 h, Misa de Navidad en San Miguel Arcángel. Retransmitida por Youtube.

DOMINGO 26: SAGRADA FAMILIA

  • 10:00 Misa en Nuestra Señora del Carmen.
  • 11:00 Misa en San Miguel 
VIERNES 31: SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS
  • 16:30 Misa en Nuestra Señora de Fátima
  • 18:00 Misa en Nuestra Señora del Carmen en el Puerto de Tazacorte.
  • 19:30h Misa en San Miguel Arcángel.

SÁBADO 1: SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

  • 00:00h Campanadas de Año Nuevo en las dos Iglesias.
  • 11:00 h, Misa  en San Miguel Arcángel.

DOMINGO 2

  • 10:00 Misa en Nuestra Señora del Carmen.
  • 11:30 Misa  en San Miguel Arcángel.

MIÉRCOLES 5: EPIFANÍA (REYES MAGOS)

  • 18:00 h, Misa en Nuestra Señora del Carmen en el Puerto de Tazacorte.
  • 19:30h Misa en San Miguel Arcángel. A continuación será la ofrenda de los Reyes Magos

JUEVES 6: EPIFANÍA (REYES MAGOS)

  • 11:00 h, Misa  en San Miguel Arcángel.

SÁBADO 8: BAUTISMO DEL SEÑOR

  • 16:30 Misa en Ntra. Sra. de Fátima.
  • 18:00  Misa en Nuestra Señora del Carmen. 
  • 19:30 Misa en San Miguel 

DOMINGO 9: BAUTISMO DEL SEÑOR

  • 11:00 h, Misa  en San Miguel Arcángel.

BENDICIÓN DE LA CENA DE 
NOCHEBUENA

Bendice, Señor, nuestra mesa en esta noche de Luz.
Quienes vamos a cenar celebrándote sabemos que la fiesta eres Tú que nos invitas a nacer siempre de nuevo.
Gracias por el pan y el trabajo, por la generosidad y la esperanza.
Llena nuestra mesa de fuerza y ternura para ser personas justas, llena de paz nuestras vidas y que la amistad y la gratitud alimenten el cada día del año.
Tú eres bendición para nosotros, por eso, en esta noche fraterna, bendice la tierra toda, bendice nuestro país.
Bendice esta familia y esta mesa.
Bendícenos a cada uno de los que estamos aquí.

jueves, 16 de diciembre de 2021

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 16 DE DICIEMBRE DE 2021

  Lc 7,24-30: Juan es el mensajero que prepara el camino del Señor.


Cuando se marcharon los mensajeros de Juan, Jesús se puso a hablar a la gente acerca de Juan:

«¿Qué salisteis a contemplar en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Pues ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Mirad, los que se visten fastuosamente y viven entre placeres están en los palacios reales. Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito:

“Yo envío mi mensajero delante de ti,

el cual preparará tu camino ante ti”.

Porque os digo, entre los nacidos de mujer no hay nadie mayor que Juan. Aunque el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él».

Al oír a Juan, todo el pueblo, incluso los publicanos, recibiendo el bautismo de Juan, proclamaron que Dios es justo. Pero los fariseos y los maestros de la ley, que no habían aceptado su bautismo, frustraron el designio de Dios para con ellos.


Juan es el mensajero que prepara el camino del Señor. Juan nos avisa que el Mesías está próximo, por lo tanto, debemos prepararnos.


Juan nos viene a traer la esperanza de las promesas que se van a cumplir. El pueblo puede entonces alegrar su corazón porque ha merecido la espera. 


Juan prepara el camino del Señor creando la expectación en el pueblo. 

Juan prepara el camino del Señor con la conversión de las personas a través del bautismo.

Juan prepara el camino del Señor con su radicalidad.


Estemos expectantes nosotros, para que el Señor pueda venir en nosotros.