martes, 20 de abril de 2021

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 21 DE ABRIL

 Jn 6,35-40: Ésta es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna.


En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

- «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.

Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.

Ésta es la voluntad de mi Padre:'que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»


Ésta es la voluntad del Padre. Qué clasificadora afirmación de Jesús. ¡Cuántos siglos de incertidumbre! ¡Cuántos siglos en los que se le temía a Dios porque podía castigarme! ¡Siglos antes de Jesús…y lo más triste: siglos posteriores a esta afirmación!


Tengamos la certeza de la fe, que no es que Dios existe; sino que puedo creer y confiar en Dios…¡siempre y en toda circunstancia!

No hay ninguna condición, requisito previo, sólo que Tú quieras, sólo que Tú confíes…


¡Qué maravilla!. Saber que la voluntad, el querer de Dios es la salvación. Pero todavía hay más: el texto utiliza la expresión “que no se pierda nada”. Sabemos que Dios respeta nuestra libertad, y ese respeto no es estático (de brazos cruzados), sino que va a “luchar” por nosotros, porque no quiere que nada se pierda. Es decir, siempre nos espera (como el Padre del hijo pródigo), siempre nos deja una nueva oportunidad.


Estas afirmaciones en otro tiempo podrían parecer que nos inviten a “anchas Castillas”, y eso se da cuando no se comprende la profundidad y trascendencia del amor de Dios. Ya vamos conociendo mejor la misericordia de Dios, por lo menos, nos suena esa melodía. Y vamos comprendiendo que es el ambiente propicio para la paz, el amor, y sobre todo, la esperanza. 


Que tengamos un día hoy de agradecimiento de Dios, porque nos deja en la paz de saber sus “intenciones”.




REVISIÓN DE LA SEMANA SANTA


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lunes, 19 de abril de 2021

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 20 DE ABRIL

 Jn 6,30-35: No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo.


En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús:

- «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: "Les dio a comer pan del cielo."»

Jesús les replicó:

- «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.»

Entonces le dijeron:

- «Señor, danos siempre de este pan.»

Jesús les contestó:

- «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»


Ante las dudas y las preguntas de la gente a Jesús, su respuesta viene a fijar nuestros ojos en Dios. Porque siempre todo procede de Dios. 


Ahí está la clave: los Profetas, Jueces y Reyes (en el Antiguo Testamento) y luego, cualquier mediación, son signos de la ternura de Dios hacia nosotros. Al final, todo ha venido de Dios, y es a Él a quien tengo que agradecer y mirar. Es a Él a quien tengo que agradecer el instrumento elegido. Es más, Dios nos ama “a través” de esa mediación. 


Es una responsabilidad grande, porque cada uno de nosotros somos mediación de Dios ante los demás. Debemos ser una buena mediación, una mediación que no pinte más que Dios. 



REVISIÓN DE LA SEMANA SANTA


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domingo, 18 de abril de 2021

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 19 DE ABRIL

  Jn 6,22-29: Trabajad no por el alimento que perece sino por el alimento que perdura para la vida eterna.


Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago.

Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.

Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio, donde hablan comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:

- «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»

Jesús les contestó:

- «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.»

Ellos le preguntaron:

- «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?»

Respondió Jesús:

- «La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado.»



Jesús para pedirnos que estemos más pendientes de la misa (el alimento que perdura) que del comer. Esto parece absurdo. Y no creo que en verdad quiera decir eso. Me parece que el verbo “trabajar”, se refiere al objetivo de nuestra vida, que no sea simplemente comer cada día, sino que apuntemos a algo más: a la vida eterna, a lo que perdura.


Creo que todavía nos puede decir más, el alimento que perdura, ya vimos que se refiere a la misa. Pero la misa, Eucaristía no es un acto, un momento, sino que es una vida. Es la entrega de Jesús, que se consolida en su muerte, pero se gestó desde el momento en el que se encarnó, como nos dice el salmo 39 y la carta a los Hebreos.


Por ello, podemos decir que la lectura nos hace referencia que lo nuclear en mi vida, el objetivo de mi vida es trabajar por ese alimento, que es llevar una vida entregada, de servicio y así estaremos saciados. 




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jueves, 15 de abril de 2021

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 16 DE ABRIL

 Jn 6,1-15: Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron.


En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:

- «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?»

Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó:

- «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.»

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:

- «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?»

Jesús dijo:

- «Decid a la gente que se siente en el suelo.»

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:

- «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.»

Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:

- «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.»

Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.


Sigo con los comentarios al evangelio basados sólo en la frase que ponen de guía. En este caso es uno de los relatos de la multiplicación de los panes y peces y es elocuente la indicación: “repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron”.


Evidentemente, todo lo que quisieron no se refiere a cualquier cosa que desearan, sino a la comida que necesitaban. Estaban hambrientos. Era una cantidad inmensa, y sin embargo , les da de comer a todos y todo lo que quisieron (necesitaron).


En Jesús, no hay escasez, siempre hay a manos llenas para los que le piden. Sería muy bueno reflexionar, meditar y orar sobre la abundancia de los dones de Dios entorno a cada uno de nosotros. Con Jesús siempre sobra, nos da de sobra. Y encontrar donde el Señor se está derramando en nosotros.


Por otro lado, hago notar que las personas que le pidieron a Jesús, que se quedaron, confiaron en que no les despediría vacíos, siendo una multitud inmensa. A lo mejor somos nosotros los que no confiamos en los dones de Dios. 

miércoles, 14 de abril de 2021

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 15 DE ABRIL.

  Jn 3,31-36: El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano.


El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.



El Padre ama al Hijo con un amor impresionante. Lo bueno, es que Jesús nos hace partícipes de este amor único. Nos incluye en esta corriente de amor. Por ello, podemos sentirnos amados con un amor especial. Lo importante no es que amemos, sino que Él nos amó, y nos hace partícipes del amor del Padre hacia Él.


Y todo lo ha puesto en su mano. Le confía todo. Y todo lo que Jesús tiene, nos lo dona. Sintámonos partícipes también de esa confianza de Jesús. Dios lo ha puesto todo en su mano. Confiamos en Él. Todo está en sus manos. Manos que han sido atravesadas por los clavos, manos que han perdonado, purificado, tocado, expulsado demonios, etc. Manos sagradas, manos bondadosas, manos fuertes y delicadas al mismo tiempo. 




REVISIÓN DE LA SEMANA SANTA


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VIGILIA DE LOS MÁRTIRES DE TAZACORTE. MES DE ABRIL. EL NACIMIENTO DE LAS NUEVAS IGLESIAS

 VIGILIA MISIONERA DE ABRIL

LA FORMACIÓN DE LAS IGLESIAS LOCALES


CANTO: “Vengo a adorarte”


MONICIÓN DE ENTRADA

Los caminos de la misión (el testimonio, el anuncio, la conversión a Cristo y el bautismo) desembocan en el nacimiento de una pequeña comunidad de cristianos con vocación de crecimiento. Así lo explicó el Concilio en 1965: “El fin propio de la actividad misionera es la evangelización y la implantación de la Iglesia  en los pueblos o grupos en los que no ha arraigado aún”

Hoy se da muy frecuentes ver cristianos sin Iglesia cuando se van distanciando de la Iglesia. Sin embargo, hoy mismo ¡hay tantos motivos para amar a la Iglesia de Cristo y para darle gracias y procurarle un rostro cada vez más limpio y más hermoso!

No sólo estamos llamados a amarla. Se nos encomienda fundarla y hacerla crecer: sin comunidad, sin Iglesia, no hay fe cristiana que pueda fructificar. 

Sólo el aliento de Pentecostés, sólo el gozo de la comunión, sólo la alegría de contemplar el rostro del Resucitado pueden aportar el fervor y la fuerza de las primeras comunidades de todos los tiempos. 


CANTO: Espíritu Santo (Athenas) 


SALMO 120 (a dos coros)


Ant: El Señor te guarda de todo mal, Él guarda tu alma. Aleluya.


Levanto mis ojos a los montes:

¿de dónde me vendrá el auxilio?

El auxilio me viene del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.


No permitirá que resbale tu pie,

tu guardián no duerme;

no duerme ni reposa

el guardián de Israel.


El Señor te guarda a su sombra,

está a tu derecha;

de día el sol no te hará daño,

ni la luna de noche.


El Señor te guarda de todo mal,

Él guarda tu alma;

el Señor guarda tus entradas y salidas,

ahora y por siempre.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant: El Señor te guarda de todo mal, Él guarda tu alma. Aleluya.


CANTO “Todo lo haces nuevo” Athenas


Lectura bíblica


1Co 15,55-57


¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la ley. ¡Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!


Reflexión a cargo de Fernando López



Signo: (Cirio Pascual). Mientras, suena el canto: Espíritu Santo de Agustina Baro


CANTO “Pietá” Athenas


Magnificat


Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.


Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.


Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.


Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


PETICIONES

  • Te bendecimos, Señor, a ti que, por tu sangre preciosa, nos has redimido de la esclavitud; haz que participemos en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
  • Ayuda con tu gracia a nuestro obispo Bernardo y a todos los obispos de la Iglesia, para que, con gozo y fervor, administren tus misterios.
  • Que todos los que consagran su vida a la investigación de la verdad la hallen y, hallándola, se esfuercen en buscarla con mayor plenitud.
  • Atiende, Señor, a los huérfanos, a las viudas, a los que viven abandonados, para que te sientan cercano y se entreguen más a ti.
  • Acoge a nuestros hermanos difuntos en la ciudad santa de la Jerusalén celestial, donde tú, junto con el Padre y el Espíritu Santo, lo serás todo para todos.
  • Por la Misión diocesana en todas las parroquias y para que los cristianos, llenos del amor de Dios salgamos a anunciar a Cristo con nuestra vida y donde vivimos.
  • Por los cristianos perseguidos en tantos lugares, para que nuestra oración sea su fuerza.
  • Por el proyecto de los Mártires de Tazacorte, por las personas que van a ir y por los lugares donde van a estar, por su situación, sus gentes.

ORACIÓN DE LOS MÁRTIRES


Oh Dios, que otorgaste una constancia invencible en la fe a los bienaventurados Ignacio de Azevedo y Compañeros mártires, te rogamos nos concedas que, robustecidos con tan sublimes ejemplos, imitemos el amor de su caridad y podamos participar su gloria en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén


RESERVA DEL SANTÍSIMO


CANTO (Himno de la misión)


Cristo nos convoca a ser feliz, compartiendo vida, la fe y la amistad. Él nos alimenta con su Palabra y nos nutre con su Pan. Él es quien nos primerea, impregnando con su olor, en salida misionera…Vamos repartiendo amor, repartiendo amor…

SOMOS UNA IGLESIA EN SALIDA. VAMOS COMPARTIENDO LA VIDA. SOMOS SIGNOS DE RESURRECCIÓN. SOMOS UNA IGLESIA EN SALIDA. VAMOS COMPARTIENDO LA VIDA. SOMOS SIGNOS DEL AMOR DE DIOS.

A las periferias tenemos que ir a acompañar a hermanos que estén por allí, matando el egoísmo en nuestro interior y así fructificar. Él es nuestra fiesta, impulso y ardor, armaremos lío…vamos repartiendo amor, repartiendo amor…

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO III DE PASCUA. CICLO B

 

 

 


  HOJA PARROQUIAL

17 y 18 de Abril de 2021
Domingo III de Pascua. Ciclo B.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“Ustedes son mis testigos”




 


   Jesús se manifiesta de manera diversa a los apóstoles. Ellos van convenciéndose de la resurrección cuando Jesús realiza algunos signos que le llevan a captar su presencia real. Los signos tienen que ser sensibles, ser captados por los sentidos para que tengan valor de signo. Por eso Jesús, ya resucitado, se reviste de aspecto corporal, realiza acciones concretas perceptibles por los sentidos, que conducen a la fe de los apóstoles: a María la llama por su nombre, ella con la vista no le reconoció.


  Tampoco le reconocieron los discípulos de Emaús y hacía unos días que le habían visto; pero le reconocieron al partir el pan, caldeados antes su interior por las palabras de Jesús. En el evangelio de hoy, los apóstoles ven a Jesús y no le reconocen; “se abre su entendimiento” cuando comparte el pez asado, y escuchan que en él se ha cumplido lo previsto en la Escritura.







LECTURAS


Primera lectura de los Hechos de los Apóstoles 3, 13-15. 17-19


En aquellos días, Pedro dijo a la gente:

El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo. Vosotros renegasteis del Santo y del justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello.Ahora bien, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, al igual que vuestras autoridades; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados.


Salmo 4,2. 4. 7. 9 R: R. Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro.


Escúchame cuando te invoco,

Dios de mi justicia; tú que en el aprieto me diste anchura,

ten piedad de mí

y escucha mi oración. R.


Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,

y el Señor me escuchará cuando lo invoque.

Hay muchos que dicen: 

«¿Quién nos hará ver la dicha,

si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?» R.


En paz me acuesto y en seguida me duermo, 

porque tú solo, Señor,

me haces vivir tranquilo. R.


Segunda lectura de la primera carta del Apóstol San Juan 2, 1-5a


Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. En esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud.


Evangelio según San Lucas 24, 35-48


En aquel tiempo, los discípulos de Jesús contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice:

«Paz a vosotros».

Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. Y él les dijo:

«¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo». Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:

«¿Tenéis ahí algo de comer?»

Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:

«Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí». Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y les dijo:

«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto».




Parte 3. Cómo obtenemos la vida en Cristo


PRIMERA SECCIÓN. Para qué estamos en la tierra, qué debemos hacer y cómo nos ayuda el Espíritu Santo de Dios


CAPÍTULO SEGUNDO. La comunidad humana


332 ¿Dónde se muestra la solidaridad de los cristianos con las demás personas?


Los cristianos se comprometen a favor de estructuras sociales justas. A ello pertenece el que todos los hombres tengan acceso a tos bienes materiales y espirituales de esta tierra. Los cristianos también se preocupan de que se respete la dignidad del trabajo humano, a lo que corresponde un salario justo. También la transmisión de la fe es un acto de solidaridad con todos los hombres. La solidaridad es el signo práctico en el que se reconocen los cristianos. Pues ser solidario no es únicamente un mandato de la razón. Jesucristo, nuestro Señor, se ha identificado plenamente con los pobres y los más pequeños (Mt 25,40). Negarles a ellos la solidaridad supondría rechazar a Cristo.


CAPÍTULO TERCERO. La salvación de Dios: la ley y la gracia


333 ¿Existe una ley moral natural que puede ser conocida por todos?


Si los hombres deben hacer el bien y evitar el mal, el conocimiento acerca de qué es bueno y malo debe estar inscrito en su interior. De hecho existe una ley moral, en cierto modo «natural» al hombre, que en principio puede ser conocida por todo hombre por medio de su razón. La LEY MORAL NATURAL es válida para todos. Dice al hombre qué derechos y obligaciones fundamentales tiene y de este modo constituye el verdadero fundamento de la convivencia en la familia, la sociedad y el Estado. Dado que el conocimiento natural está a menudo oscurecido por el pecado y la debilidad humana, el hombre necesita la ayuda de Dios y su REVELACIÓN para mantenerse en el buen camino.


334 ¿Qué relación hay entre la «ley moral natural» y la Ley de la Antigua Alianza?


La Ley de la Antigua Alianza expresa verdades que son accesibles por naturaleza a la razón, pero que se declaran y acreditan como Ley de Dios.


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