miércoles, 11 de noviembre de 2020

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

 HOJA PARROQUIAL

14 y 15 de Noviembre de 2020
Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“Bien, siervo bueno y fiel”



    El Señor nos ha creado, capacitado y quiere que seamos y actuemos como personas adultas, activas, confiables, responsables. La pasividad culpable, la parálisis ante los riesgos, la fatiga del emprender y gestionar, el miedo al fracaso, inutilizan y  destruyen no solo los resultados de nuestra acción, sino también a los demás y a mí mismo y obstaculizan el desarrollo del Reino de Dios.

      Nadie es capaz de saber quién es y de lo que es capaz hasta que no se mide con la realidad, entregándose al bien a través del ejercicio de sus cualidades y habilidades.







LECTURAS


Primera lectura del libro de los Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31


Una mujer fuerte, ¿quién la hallará?

Supera en valor a las perlas.

Su marido se fía de ella,

pues no le faltan riquezas.

Le trae ganancias, no pérdidas,

todos los días de su vida.

Busca la lana y el lino

y los trabaja con la destreza de sus manos.

Aplica sus manos al huso,

con sus dedos sostiene la rueca.

Abre sus manos al necesitado

y tiende sus brazos al pobre.

Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura;

la que teme al Señor merece alabanza.

Cantadle por el éxito de su trabajo,

que sus obras la alaben en público.


Salmo 127, 1-2. 3. 4-5 R/. Dichoso el que teme al Señor.


Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien. R/.


Tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa. R/.


Esta es la bendición del hombre

que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sion,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida. R/.


Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6


     En lo referente al tiempo y a las circunstancias, hermanos, no necesitáis que os escriba, pues vosotros sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar.


      Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, de forma que ese día os sorprenda como un ladrón; porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.


      Así, pues, no nos entreguemos al sueño como los demás, sino estemos en vela y vivamos sobriamente.


Evangelio según san Mateo 25, 14-30


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.

El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.

En cambio, el que recibió uno fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

Al cabo de mucho tiempo viene el señor de aquellos siervos y se pone a ajustar las cuentas con ellos.

Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:

“Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”.

Su señor le dijo:

“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.

Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo:

“Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”.

Su señor le dijo:

“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.

Se acercó también el que había recibido un talento y dijo:

“Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”.

El señor le respondió:

“Eres un siervo negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”».


YOUCAT

CAPÍTULO SEGUNDO. Los sacramentos de curación


El Sacramento del Orden


258 ¿Por qué la Iglesia exige a los presbíteros y obispos una vida célibe?


Jesús vivió célibe y con ello quiso expresar su amor indiviso a Dios Padre. Asumir la forma de vida de Jesús y vivir en castidad «por el reino de los cielos» (Mt 19,12) es desde tiempos de Jesús un signo del amor, de la entrega plena al Señor y de la total disponibilidad para el servicio. La Iglesia católica latina exige esta forma de vida a sus OBISPOS y PRESBÍTEROS, las Iglesias católicas orientales únicamente a sus obispos. El celibato, en palabras del papa Benedicto XVI, no puede significar «quedarse privados de amor, sino que debe significar dejarse tomar por la pasión por Dios». Un SACERDOTE debe, como célibe, ser fecundo representando la paternidad de Dios y de Jesús. Además añade el Papa: «Cristo necesita sacerdotes que sean maduros y varoniles, capaces de ejercer una verdadera paternidad espiritual».


259 ¿En qué se diferencia el sacerdocio común de los fieles del sacerdocio ordenado?”


Por el Bautismo Cristo nos ha convertido en un reino de «sacerdotes para Dios, su Padre» (Ap 1,6). Por el sacerdocio común, todo cristiano está llamado a actuar en el mundo en nombre de Dios y a transmitirle su bendición y su gracia. Sin embargo, en el Cenáculo y en el envío de los APÓSTOLES, Cristo ha dotado a algunos con un poder sagrado para el servicio de los creyentes; estos sacerdotes ordenados representan a Cristo como pastores de su pueblo y cabeza de su Cuerpo, la Iglesia. La misma palabra «sacerdote» usada para expresar dos realidades relacionadas, pero con una diferencia «esencial y no sólo en grado» (Concilio Vaticano II, LG), lleva a menudo a confusión. Por un lado tenemos que darnos cuenta con gozo de que todos los bautizados somos sacerdotes, porque vivimos en Cristo y participamos de todo lo que él es y hace. ¿Por qué entonces no pedimos constantemente BENDICIONES para este mundo? Por otra parte tenemos que descubrir de nuevo el don de Dios a su Iglesia, que son los sacerdotes ordenados, que representan entre nosotros al mismo Señor. 


El Sacramento del Matrimonio


260 ¿Por qué ha hecho Dios al hombre y a la mujer el uno para el otro?


Dios ha hecho al hombre y a la mujer el uno para el otro para que «ya no sean dos, sino una sola carne» (Mt 19,6): de esta forma deben vivir el amor, ser fecundos y así convertirse en signo del mismo Dios, que no es otra cosa que amor desbordante. 


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martes, 3 de noviembre de 2020

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

HOJA PARROQUIAL

7 y 8 de Noviembre de 2020
Domingo XXXII del Tiempo Ordinario. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“Velad porque no sabéis el día ni la hora”



    Las lecturas de hoy nos invitan a estar vigilantes (Evangelio), con las lámparas encendidas ante la inminente llegada del Señor. Él-está-con-nosotros, pero la hora de su llegada definitiva para cada uno en particular, no la sabemos. Pedagógicamente se nos invita a no bajar la vigilancia, pues podemos perder de vista a este Dios que se manifiesta en los distintos acontecimientos de nuestra vida, y del cual gozaremos definitivamente en el Reino eterno.

  Esa búsqueda la debemos llevar a cabo en la Palabra, pues ella es la fuente de la Sabiduría, y en las distintas experiencias de la vida, y ha de ser intensa, pero serena; no nos debe agobiar, pues la búsqueda de la Sabiduría ya es poseerla. 







LECTURAS


Primera lectura del libro de la Sabiduría 6, 12-16


Radiante e inmarcesible es la sabiduría, la ven con facilidad los que la aman y quienes la buscan la encuentran. Se adelanta en manifestarse a los que la desean. Quien madruga por ella no se cansa, pues la encuentra sentada a su puerta. Meditar sobre ella es prudencia consumada y el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones. Pues ella misma va de un lado a otro buscando a los que son dignos de ella; los aborda benigna por los caminos y les sale al encuentro en cada pensamiento.


Salmo 62, 2abc. 2d-4. 5-6. 7-8 R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.


Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.


¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. R/.


Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos. R/.


En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo. R/.


Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 4, 13-18


No queremos que ignoréis, hermanos, la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los que no tienen esperanza. Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual modo Dios llevará con él, por medio de Jesús, a los que han muerto. Esto es lo que os decimos apoyados en la palabra del Señor: nosotros, los que quedemos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que hayan muerto; pues el mismo Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar; después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos entre nubes al encuentro del Señor, por los aires. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.


Evangelio según san Mateo 25, 1-13


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes. Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Qué llega el esposo, salid a su encuentro!”. Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”. Pero las prudentes contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”. Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”. Pero él respondió:  En verdad os digo que no os conozco”. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

YOUCAT

CAPÍTULO TERCERO. Los sacramentos al servicio de la comunidad y de la misión


El Sacramento del Orden


255 ¿Qué sucede en la ordenación diaconal?


En la ordenación diaconal el candidato recibe el encargo de un servicio propio dentro del orden. Porque representa a Cristo como el que no ha venido a «ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,28). En la liturgia de ordenación se dice: «En el servicio de la Palabra, del altar y de la caridad, el DIÁCONO está disponible para todos». El prototipo del DIÁCONO es el mártir san Esteban. Cuando los APÓSTOLES, en la comunidad primitiva de Jerusalén, se vieron desbordados por la abundancia de tareas caritativas, buscaron a siete hombres «para servir las mesas», que fueron ordenados por ellos. Esteban, el primero en ser nombrado, actuó «lleno de gracia y poder» a favor de la nueva fe, así como de pobres de la comunidad. Después de que durante siglos el diácono haya sido sólo un grado del Orden en el camino al presbiterado, hoy es nuevamente una vocación independiente para célibes y para casados. Por un lado era preciso destacar con ello de nuevo el carácter de servicio de la Iglesia, por otro se quería, como en la Iglesia primitiva, poner junto a los PRESBÍTEROS un estado que asuma determinados encargos pastorales y sociales de la Iglesia. También la ordenación diaconal marca al ordenado para toda la vida y de modo irrevocable.


256 ¿Quién puede recibir el sacramento del Orden?


Puede ser ordenado válidamente como DIÁCONO, PRESBÍTERO y OBISPO el varón bautizado, católico, que es llamado a este ministerio por la Iglesia. 


257 ¿Es un desprecio a las mujeres el hecho de que sólo los varones puedan recibir el sacramento del Orden?


La decisión de que sólo los varones puedan recibir el orden sagrado no es ningún desprecio a la mujer. Ante Dios, varón y mujer tienen la misma dignidad, pero diferentes tareas y CARISMAS. Para la Iglesia es vinculante el hecho de que Jesús, al instituir el sacerdocio en la Última Cena, eligiera exclusivamente a varones. El papa beato Juan Pablo II declaró en el año 1994 que «la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia». Como ningún otro hombre de la Antigüedad, Jesús revalorizó provocativamente a las mujeres, les concedió su amistad y las tomó bajo su protección. Había mujeres entre sus seguidores y Jesús valoraba mucho su fe. Al fin y al cabo la primera testigo de la Resurrección es una mujer. Por ello María Magdalena es denominada «apóstol de los APÓSTOLES». Sin embargo, el sacerdocio ordenado y el ministerio pastoral siempre se ha conferido a sólo a varones. En el sacerdote varón la comunidad ha de encontrar representado a Jesucristo. El sacerdocio es un servicio particular que se vale del hombre también en su rol sexual de varón y padre. Pero no es ninguna forma de superioridad masculina sobre las mujeres. Las mujeres tienen una función en la Iglesia, como vemos en María, que no es menos central que la de los hombres, pero es una función femenina. Eva fue madre de todos los que viven (Gén 3,20). Como «madres de los que viven» las mujeres tienen dones y capacidades singulares. Sin su modo de enseñanza, de anuncio, de caridad, de espiritualidad y de cuidado de las almas, la Iglesia estaría «hemipléjica». Allí donde los varones utilizan su ministerio sacerdotal como instrumento de poder o no dejan entrar en juego a las mujeres con sus carismas específicos, faltan contra el amor de Cristo y contra el Espíritu Santo.


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martes, 27 de octubre de 2020

HOJA PARROQUIAL. FIESTA DE TODOS LOS SANTOS. CICLO A

 HOJA PARROQUIAL

31 de Octubre y 1 de Noviembre de 2020
Domingo XXX del Tiempo Ordinario. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“Bienavanturados”



    Celebramos hoy la Fiesta de todos los Santos. Pero, ¿de qué fiesta se trata? ¿Cuál es su mensaje? ¿Qué alcance tiene para el cristiano de hoy? Estas cuestiones son eco de otras que me han dirigido muchos cristianos en un diálogo de discernimiento cristiano: ¿No es la santidad  una palabra extraña en nuestro lenguaje actual?.¿A quién y a qué la podemos referir para que nos sirva en la vida de la fe? ¿No nos sitúa en un ámbito de perfectos, héroes y superdotados, de los cuales nosotros nos sentimos muy distantes? De momento, esta Fiesta nos da la oportunidad de reflexionar  sobre el alcance de la Santidad en la vida, que no nos centre tanto en  nuestras obras, cuanto en lo que Dios viene haciendo en nosotros.


  La Palabra de Dios nos presenta hoy la realidad de una multitud  de santos anónimos, plenos de vida evangélica, de experiencia de Dios, de sentimientos y obras de caridad.  (Apoc 7,2-4-9-14). Y esto, porque el genotipo divino que marca su vida, no es otro que el ser  Hijos de Dios. (1Jn 3,1-3). Haciendo esto más concreto, podemos decir con el evangelio de hoy, que  la santidad  vivida por Jesús, es un Camino de Bondad y Felicidad.  (Bienaventuranzas y obras de Misericordia. Mt 5,1-12; 25). Esta es la Santidad: un Camino y una Meta de Bondad, Felicidad y Comunión.

 

  Lo que hoy celebramos es el Amor de Dios, que ya ha acogido a los que nos han precedido y nos esperan a los que todavía estamos en camino.  Santidad es “Comunión feliz entre todos los hijos de Dios.. Lo más importante de la vida cristiana es ser y no perder nunca la imagen de hijo de Dios, como hicieron y vivieron los santos.







LECTURAS


Primera lectura del libro del Apocalipsis 7, 2-4. 9-14


Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar diciéndoles:

«No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que sellemos en la frente a los siervos de nuestro Dios».

Oí también el número de los sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel.

Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con voz potente:

«¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!».

Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y adoraron a Dios, diciendo:

«Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén».

Y uno de los ancianos me dijo:

«Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?».

Yo le respondí:

«Señor mío, tú lo sabrás».

Él me respondió:

«Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero».


Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6 R/. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.


Del Señor es la tierra y cuanto la llena,

el orbe y todos sus habitantes:

él la fundó sobre los mares,

él la afianzó sobre los ríos. R/.


¿Quién puede subir al monte del Señor?

¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes y puro corazón,

que no confía en los ídolos. R/.


Ese recibirá la bendición del Señor,

le hará justicia el Dios de salvación.

Este es el grupo que busca al Señor,

que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/.


Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-3


Queridos hermanos:

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.


Evangelio según san Mateo 5, 1-12a


En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu,

porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos,

porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran,

porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,

porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos,

porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón,

porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz,

porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,

porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

YOUCAT

CAPÍTULO TERCERO. Los sacramentos al servicio de la comunidad y de la misión


250 ¿Cómo entiende la Iglesia el sacramento del Orden?


Los sacerdotes de la Antigua Alianza consideraban su tarea la mediación entre lo celestial y lo terreno, entre Dios y su pueblo. Puesto que Cristo es el único «mediador entre Dios y los hombres» (1 Tim 2,5), es él quien ha cumplido y finalizado ese sacerdocio. Después de Cristo sólo puede existir un sacerdocio ordenado en Cristo, en el sacrificio de Cristo en la Cruz y a través de la vocación de Cristo y la misión apostólica. El sacerdote católico que administra los sacramentos, no actúa por su propio poder o en virtud de su perfección moral (de la que desgraciadamente carece a menudo), sino «in persona Christi». El sacramento del Orden le confiere el poder transformador, sanador y salvífico de Cristo. Dado que un sacerdote no tiene “nada por sí mismo, es ante todo un servidor. De aquí que un signo para reconocer a un auténtico sacerdote sea el asombro humilde ante su propia vocación. 215


251 ¿Cuántos grados tiene el sacramento del Orden?


El sacramento del Orden tiene tres grados: OBISPO (episcopado), PRESBÍTERO (presbiterado), DIÁCONO (Diaconado).


252 ¿Qué sucede en la ordenación episcopal?


En la ordenación episcopal se confiere a un PRESBÍTERO la plenitud del Sacramento del Orden. Es ordenado como sucesor de los APÓSTOLES y entra en el Colegio episcopal. Juntamente con los demás OBISPOS y con el PAPA es desde entonces responsable de toda la Iglesia. La Iglesia le encomienda especialmente las funciones de enseñar, santificar y gobernar. El ministerio episcopal es el verdadero ministerio pastoral en la Iglesia, puesto que se remonta a los testigos primitivos de Jesús, los APÓSTOLES, y continúa el ministerio pastoral de los apóstoles instituido por Cristo. También el PAPA es un OBISPO, pero el primero entre ellos y la cabeza del Colegio episcopal. 


253 ¿Qué importancia tiene el obispo para un católico?


Un católico se siente vinculado a su OBISPO; el obispo es también para él vicario de Cristo. Además el obispo, que juntamente con los PRESBÍTEROS y los DIÁCONOS, sus colaboradores ordenados, ejerce el ministerio pastoral, es vicariamente el principio visible y el fundamento de la Iglesia local (diócesis).