jueves, 16 de abril de 2020

HOJA PARROQUIAL 2º DE PASCUA A

HOJA PARROQUIAL.
18 y 19 de Abril de 2020
Domingo II de Pascua. Domingo de la Divina Misericordia. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“¡Señor mío y Dios mío”
El II Domingo de Pascua es conocido, también, como el “Domingo de la Divina Misericordia” Un término, el de Misericordia, que nos muestra la grandeza de Dios, lo sublime de su actuar. Y es que la Misericordia nos habla de un Dios que tiene entrañas, un Dios que empatiza, un Dios que tiene corazón y que ese corazón es el centro de gravedad de su amor infinito. La fe en un Dios que es Todomisericordioso que hace que desaparezcan los miedos y abre las puertas a la idea de la reconciliación universal. Porque la Misericordia, con sus obras, nos hace experimentar y sentir para luego poder exclamar: “¡Señor mío y Dios mío!



 LECTURAS

Primera lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 42-47

Los hermanos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones. Todo el mundo estaba impresionado, y los apóstoles hacían muchos prodigios y signos. Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno. Con perseverancia acudían a diario al templo con un mismo espíritu, partían el pan en las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón; alababan a Dios y eran bien vistos de todo el pueblo; y día tras día el Señor iba agregando a los que se iban salvando.

Sal 117, 2-4. 13-15. 22-24. R/. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.


Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. R/.
Empujaban y empujaban para derribarme, pero el Señor me ayudó; el Señor es mi fuerza y mi energía, él es mi salvación. Escuchad: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos. R/.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Éste es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.


Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 3-9
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesucristo, que, por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva; para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el cielo a vosotros, que, mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios; para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final. Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un Poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe: la salvación de vuestras almas.
Evangelio Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 19-31
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

YOUCAT

Parte 2. Cómo celebramos los misterios cristianos
En la celebración de los misterios cristianos (SACRAMENTOS) se produce el encuentro con Jesucristo en el tiempo. Hasta el final de los tiempos él está presente en su Iglesia. El encuentro más pleno con él en este mundo es el culto divino (LITURGIA). Por eso se dice en la regla de san Benito: «Nada se anteponga al culto divino» (san Benito de Nursia, ca. 480-547, fundador del monacato occidental).
PRIMERA SECCIÓN. Dios actúa para nosotros mediante signos sagrados
166 ¿Por qué celebra la Iglesia con tanta frecuencia el culto divino?
Ya el pueblo de Israel interrumpía el trabajo «siete veces al día» (Sal 119,164) para alabar a Dios. Jesús participó en el culto y la oración de su pueblo; enseñó a orar a sus discípulos y los reunió en el Cenáculo para celebrar con ellos el mayor culto de todos: su propia entrega en la Eucaristía. La Iglesia, que convoca al culto, sigue su mandato: «Haced esto en memoria mía» (1 Cor 11,24b). Así como el hombre respira para mantenerse vivo, del mismo modo respira y vive la Iglesia mediante la celebración del culto divino. Es Dios mismo quien le infunde diariamente nueva vida y la enriquece mediante su Palabra y sus SACRAMENTOS. Se puede usar también otra imagen: Cada acto de culto es como una cita de amor, que Dios escribe en nuestra agenda. Quien ya ha experimentado el amor de Dios, acude con ganas a la cita. Quien a veces no siente nada y, sin embargo, acude, muestra a Dios su fidelidad.”
167 ¿Qué es la Liturgia?
La LITURGIA es el culto oficial de la Iglesia. Una LITURGIA no es un «evento» que consista en buenas ideas y canciones estupendas. La Liturgia no se hace ni se inventa. Es algo vivo que ha crecido en la fe a lo largo de los siglos. Un acto de culto es un acontecimiento sagrado y venerable. La Liturgia se vuelve fascinante cuando se experimenta que Dios mismo está presente bajo los signos sagrados y en sus preciosas oraciones, a menudo muy antiguas.”
168 ¿Por qué la Liturgia tiene prioridad en la vida de la Iglesia y de cada individuo?
«La LITURGIA es la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza» (Concilio Vaticano II). En vida de Jesús las personas acudían en masa ante él, porque buscaban su cercanía salvífica. También hoy lo podemos encontrar, porque vive en su Iglesia. En dos lugares nos garantiza su presencia: en el servicio a los más pobres (Mt 25,42) y en la EUCARISTÍA. Allí nos damos realmente de bruces con él. Si dejamos que se nos acerque, él nos enseña, nos alimenta, nos transforma, nos sana y se hace uno con nosotros en la Santa Misa.


HORARIOS

VIDA DE NUESTRAS
PARROQUIA






viernes, 10 de abril de 2020

ORACIONES A LA VIRGEN DEL CARMEN

Son las oraciones que puedes encontrar en la Aplicación de las parroquias



SÚPLICAS PARA TIEMPOS DIFÍCILES

Tengo mil dificultades: ayúdame.
De los enemigos del alma: sálvame.
En los desaciertos: ilumíname.
En mis dudas y penas: confórtame.
En mis soledades: acompáñame.
En mis enfermedades: fortaléceme.
Cuando me desprecien: anímame.
En las tentaciones: defiéndeme.
En las horas difíciles: consuélame.
Con tu corazón Maternal: ámame.
Con tu inmenso poder: protégeme.
Y en tus brazos al expirar: recíbeme.

Virgen del Carmen, ruega por nosotros. Amén.

ACCIÓN DE GRACIAS Y OFRECIMIENTO

¡Oh Virgen Santa del Carmen!
Jamás podremos corresponder dignamente a los favores
y gracias que nos has hecho al darnos tu santo Escapulario.

Acepta nuestro sencillo, pero hondamente sentido, agradecimiento y,
ya que nada te podemos dar que sea digno de Ti y de tus mercedes,
ofrecemos nuestro corazón, con todo su amor, y toda nuestra vida,
que queremos emplear en el amor y servicio de tu Hijo Señor nuestro,
y en propagar tu dulce devoción, procurando que todos nuestros hermanos en la fe,
con los cuales la divina Providencia nos hace convivir y relacionar,
estimen y agradezcan tu gran don, vistiendo el santo Escapulario,
y que todos podamos vivir y morir en tu amor y devoción. Amen.

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN


     “Oh, María, Reina y Madre del Carmelo, vengo hoy a consagrarme a Ti, pues toda mi vida es como un pequeño tributo por tantas gracias y bendiciones como he recibido de Dios a través de tus manos.


      Y porque Tú miras con ojos de particular benevolencia a los que visten tu Escapulario, te ruego que sostengas con tu fortaleza mi fragilidad, ilumines con tu sabiduría las tinieblas de mi mente y aumentes en mí la fe, la esperanza y la caridad, para que cada día pueda rendirte el tributo de humilde homenaje.
 

      El Santo Escapulario atraiga sobre mí tus miradas misericordiosas, sea para mí prenda de particular protección en la lucha de cada día, de modo que pueda seros fiel a tu Hijo y a Ti.


      Que él me tenga apartado de todo pecado y constantemente me recuerde el deber de pensar en Ti y revestirme de tus virtudes.


      De hoy en adelante me esforzaré por vivir en suave unión con tu espíritu, ofrecerlo todo a Jesús por tu medio y convertir mi vida en imagen de tu humildad, caridad, paciencia, mansedumbre y espíritu de oración.


      Oh Madre Amabilísima, sosténme con tu amor indefectible, a fin de que a mí, pecador indigno, me sea concedido un día cambiar tu Escapulario por el Eterno vestido nupcial y habitar contigo y con los Santos del Carmelo en el Reino de tu Hijo. Así sea.”

POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO

¡Virgen Santa! Durante toda mi vida habéis sido mi tierna Madre;
Vos me habéis obtenido gracias sin número en todos los peligros
y en todas mis penas,
y Vos no me abandonaréis en la hora terrible de mi muerte.

Mas hoy os pido una gracia especial,
como bondadosa consoladora de los afligidos,
y es la de que tengáis piedad de las desgraciadas almas
que el reato de culpas retiene cautivas en el fuego del Purgatorio.

Vos, amantísima Reina del Carmelo,
me habéis permitido que os llame mi buena y dulce Madre: 
sedlo también de las infortunadas almas por las cuales yo suplico
a vuestro corazón tan compasivo.

Dejaos conmover por mis lágrimas y mis plegarias,
para que los sufridos lamentos
que parten de aquel lugar de tristeza
y de miseria lleguen hasta Vos, y,
cual piadosa medianera entre Dios 
y las almas que están allí detenidas,
obtener su pronta liberación.

Esta es la gracia que os solicito
¡oh Madre de Dios! y
que os ruego concedáis á vuestros hijos. AMÉN

jueves, 9 de abril de 2020

ORACIÓN A SAN MIGUEL

Son las oraciones que puedes encontrar en la aplicación de las parroquias


ORACIÓN A SAN MIGUEL

Oh, gloriosísimo San Miguel,
príncipe de los ángeles,
guardián de la Iglesia,
defensor de las almas,
patrón de la Palma.

Te rogamos humildemente
que tus ruegos nos amparen,
tu fortaleza nos defienda,
tu virtud nos de fuerza,

para que cuando de este mundo
saliésemos, defendido por ti, del
infernal dragón, de sus astucias,
seamos todos presentados sin
culpa ante la Divina Majestad 
de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén

OTRA ORACIÓN

Defiéndenos en la pelea contra Satanás
y sus demonios; sed nuestro amparo y 
protección; que el Altísimo os dé
el poder y el permiso
para que nos asistáis
y que Dios haga oír su voz imperiosa
para que expulse a Satanás
y sus demonios que
quieren hacer perder a la humanidad. 
Que tu grito: "Quién como Dios,
nadie es como Dios", 
someta a Satanás y sus demonios
bajo nuestros pies. Amén.

ORACIÓN A LOS MÁRTIRES DE TAZACORTE

Antes de ofrecerles la oración a los mártires que tenemos en la estampa que se elaboró hace años, y que también puedes utilizar en la aplicación de la parroquia; quisiera que conocieran algunas de las frases que pronunció el Beato Ignacio de Acevedo antes de morir; y también enviarles a la historia de su martirio.


1)“Hermanos míos, guardémonos bien de guiarnos aquí por sugestiones de la prudencia humana. Es Dios quien nos ha guiado hasta este día”. Ignacio de Acevedo

2)“Los deseos de Dios son superiores a todos los hombres. Su voluntad es que volvamos a tomar la vía del mar. Ella no tardará en conducirnos al puerto de la eterna felicidad” Ignacio de Acevedo

3)“Ah hermanos, que otras cuevas son las que nosotros buscamos muy diferentes a éstas. Otras más dulces contemplaciones, mis hijos queridos, y otros lugares para alabar a Dios nos esperan.” Ignacio de Acevedo

4)“Tened valor. Los siervos del Señor no tienen que temer. Si los herejes nos encontraran, más pronto iríamos al cielo. El mayor mal que nos pueden hacer es marcharnos para el cielo. Y todo eso es nada”. Ignacio de Acevedo

5) Antes de morir dijo: “Muero por la Iglesia Católica y por lo que ella enseña”. Y a los jesuitas que lo rodearon, les dijo: “No tengan miedo, agradezcan esta misericordia del Señor. Yo voy adelante y los esperaré en el cielo”. Y expiró, “con los ojos en la imagen de Nuestra Señora”. Ignacio de Acevedo

6) “Arrodillaos ante el ante el Bendito Cuadro de Santa María la Mayor y suplicadle su perdón”. Ignacio de Acevedo

Historia de los Mártires (contemplando los murales de la Iglesia)

ORACIÓN A LOS MÁRTIRES

Señor Jesús, siervo incondicional del Padre, que por no resistirte al mal entregaste voluntariamente la vida a tus enemigos, prefiriendo el amor al odio, y diste ese mismo Espíritu al Beato Ignacio de Acevedo y Compañeros; por la intercesión de estos mártires gloriosos vengo hoy a pedirte:

-Que me otorgues este Espíritu de Amor.
-Que otorgues a la Iglesia un nuevo impulso misionero.
-Que surjan vocaciones a la vida consagrada.
-...pida cada uno la gracia que desee alcanzar...
Padre nuestro...

Oh Dios, que otorgaste una constancia invencible en la fe a los bienaventurados Ignacio de Acevedo y Compañeros mártires, te rogamos nos concedas que, robustecidos con tan sublimes ejemplos, imitemos el amor de su caridad y podamos participar su gloria en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

HOMILÍA DE PASCUA

VIGILIA PASCUAL

“La Pascua no es un acontecimiento del pasado”
La Pascua es actual.
Sucede siempre.
Siempre está aconteciendo en nuestra vida.
Y no siempre con el orden en el cual celebramos los acontecimientos. Muchas veces, la Pascua se vive de manera concomitante: la pasión y la resurrección; la vida y la muerte.

Y este año lo hemos vivido. Así es muchas veces la vida, con una ambigüedad que nos puede perder. 

Hemos sufrido las consecuencias del confinamiento, hemos visto como muchas personas, y muchos cercanos nos han dejado en un abrir y cerrar de ojos.

Hemos visto como han tenido que sufrir en soledad, morir en el más oscuro silencio. Hemos visto como muchos sanitarios, lloraban de impotencia al no poder hacer más. Muchos al borde de la desesperación fruto de la tensión. Y no ha sido en vano. Y Dios ha estado ahí, y Dios ha estado con nosotros. A nosotros, o por lo menos a mi, me ha hecho darme cuenta de muchas cosas: valorar la vida, valorar la salud, valorar la familia, tener tiempo para pensar que es lo que estoy haciendo con mi vida, abrirme y rescatar mi relación con Dios, que ya estaba algo oxidada y rutinaria, necesitaba un aire fresco.

¿Ven? Ya esto es Resurrección, cuando se encuentra luz en la oscuridad. No pensemos en la Resurrección como algo bucólico: algo extraordinario, sino la capacidad para vivir lo cotidiano con la mirada de Dios. Habitar mi vida de Dios. Y eso que para nosotros ha sido un momento de crisis.

Y en medio de este desierto cuaresmal de la cuarentena, confinamiento, enfermedad, hemos visto un oasis muy grande, o para mi lo ha sido. Todos los telediarios no sólo nos han relatado las noticias del número de muertos y contagiados, las ucis que han estado al borde del colapso, SINO también los signos de vida: ha brillado
  • la solidaridad
  • la creatividad de tantas personas
  • los maestros y profesores que han tenido que reinventarse
  • los sacerdotes haciendo también de las redes sociales, su templo virtual
  • la oración mundial con el Papa sólo en la Plaza De San Pedro, un acontecimiento, que a mi se me quedará grabada en mi retina por muchos años.
  • los que se han dejado la vida para “cuidarnos”
  • el hecho de pasar de plantearse una ley de eutanasia, que afectaría mayormente a las personas mayores, a protegerlos ahora a toda costa.
  • quien ha estado pendiente de mi y mi comida, etc. 
Cada día, como decía, se me llenaban los ojos de lágrimas, viendo tanto bien, del que no soy merecedor. 
¿No son éstos los signos del resucitado?
Como decía el Papa en Evangelii Gaudium número 276: “Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable. Verdad que muchas veces parece que Dios no existiera: vemos injusticias, maldades, indiferencias y crueldades que no ceden. Pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto. En un campo arrasado vuelve a aparecer la vida, tozuda e invencible. Habrá muchas cosas negras, pero el bien siempre tiende a volver a brotar y a difundirse. Cada día en el mundo renace la belleza, que resucita transformada a través de las tormentas de la historia. Los valores tienden siempre a reaparecer de nuevas maneras, y de hecho el ser humano ha renacido muchas veces de lo que parecía irreversible. Ésa es la fuerza de la resurrección y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo.”

¡¡FELIZ PASCUA!!

DOMINGO DE PASCUA. DEDICADA A LOS NIÑOS


Hermanos, Jesús Resucitó a pesar del confinamiento. A pesar del virus. Ha acabado con lo que nadie pensaría, con muchas cosas, nuestras rutinas han cambiado, nuestra vida no será igual. En muchos noticieros y entre mucha gente el mensaje: ESTE AÑO NO TENEMOS SEMANA SANTA. Que va, Jesús siguió pasando, muriendo y resucitando. Y el virus no acabó con Jesús, ni con la fe, nuestra fe.

El Papa dijo anoche: “esta noche conquistamos un derecho fundamental, que no nos será arrebatado: el derecho a la esperanza; es una esperanza nueva, que viene De Dios, es un don del cielo que no podríamos alcanzar nosotros...No es el “todo irá bien”, que puede ser un optimismo”. Y mentiroso, dado que no ha salido bien, mucha gente ha muerto, muchos trabajos han quebrado, etc. “La esperanza de Jesús es distinta, infunde en el corazón la certeza de que Dios conduce todo hacia el bien, porque incluso hace salir de la tumba la vida”, y sobre todo, está en ti. 

Hace unos años, representamos una obra sobre los mártires de Tazacorte. Algunos de los niños que nos están viendo, a lo mejor la vieron. La persona que la dirigía me dijo que buscara una canción entre escena y escena. No sé si fue por la melodía, o por la letra. Como un mensaje subliminal. Cuando yo estaba en el seminario, Disney sacó una película en dibujos que tuvo mucho éxito, que ahora ha salido al cine y lleva varios años en el teatro en Madrid con mucho éxito. Que muchos han visto. EL REY LEÓN. La canción en cuestión es de esta película.

Ves que el espíritu es vida anhela vas con su sombra detrás
porque el me cuida oh u oh el rey el vive en ti el vive en mi el es el alma vive aquí y allí esta en el agua y en la verdad y en tu recuerdo el vive en ti! (Escuchar un momento)

Queridos niños, esa es nuestra gran fuerza, Jesús, al que queremos, que hizo tanto bien, que pudo con todo, está en Ti, y lo recibimos de nuevo en cada Eucaristía.

Por tanto, no tengas miedo, saldremos de ésta, no de la manera “todo va a salir bien”, como en los cuentos de hadas, pero sin embargo, Él es capaz de seguir alimentando y dando esperanza a tantas personas aún a riesgo de sus vidas. Lo vemos cada día. Sacrificándose por nosotros, lo sepan ellos o no, es la fuerza del Resucitado. Su palabra es: ÁNIMO, YO HE VENCIDO EL MUNDO, Y ESTOY CONTIGO TODOS LOS DÍAS HASTA EL FIN DEL MUNDO.

La esperanza es: No sé como saldremos de ésta, de hecho, hemos cambiado. Me han preguntado sobre las primeras comuniones. Tampoco sabemos nada, cuando podremos celebrar misa con el pueblo. No sabemos mucho, ni los científicos mucho sobre el virus. Sin embargo, “hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza”, de lo que estoy seguro y no yerro:  QUE JESÚS ESTÁ CONMIGO Y ME ACOMPAÑA, PARA DARME LUZ, FORTALEZA, ÁNIMO, Y SOBRE TODO “AMOR” y eso me hace no tirar la toalla ni rendirme.

HOMILÍA DEL VIERNES SANTO

“Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez. Y cuando te acerques a confesar tus pecados, cree firmemente en su misericordia que te libera de la culpa. Contempla su sangre derramada con tanto cariño y déjate purificar por ella. Así podrás renacer, una y otra vez”

“Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado, déjate salvar una y otra vez”
Que impresionantes palabras del Papa. Detrás de mi está el crucificado. Precisamente Jesús murió con los brazos abiertos.

Brazos abiertos como para darnos un abrazo. Igual que ayer, nos dejábamos limpiar por él. Hoy vemos su compromiso una y otra vez de abrazarnos sin importarle lo sucios que estamos, el olor que desprendamos, los gérmenes que tengamos. Jesús es de los que nos abraza y nos aprieta fuertemente contra su pecho. Es de los que nos hace sentir en la carne su carne, de los que nos llega hasta lo más profundo. Los brazos De la Cruz son los brazos del que nos abraza totalmente en su amor. Brazos abiertos para todos nosotros, sin exclusión, sin discriminación, sin acepción de personas, de situaciones y de momentos. La mayoría de nosotros (si no, todos) tenemos en nuestras casas un crucificado, que siempre está así, con los brazos abiertos. Como cuando vamos a nuestra madre que éramos pequeños, a llorarle y nos abrazaba fuertemente. Él está crucificado para llevar nuestros pecados (por nuestros pecados), pero también para liberarnos de ellos. Apriétalo fuertemente. Déjate abrazar por Él.

En la postura de Jesús, de los brazos abiertos, el pecho resalta más. Muchas veces caminamos un poco encorvados, sin embargo, cuando estiramos los brazos hacia atrás, “sacamos pecho”. La cruz es la imagen del pecho de Jesús. La imagen del inmenso amor. No hay otro amor como Él. Por ello, míra la cruz, el signo del amor. Signo, permítanme, “sacramental”, porque en la cruz realiza lo que significa, es decir, que nos ama, nos está amando, nos los está mostrando y demostrando. 

En este tiempo “especial”, miremos al crucificado que nos abraza y nos ama. Siempre, siempre, siempre. Y más ahora. No hay momento, situación, en el que Jesús no nos abrace, nos ame.

Cuando decimos Pascua, podemos quedarnos solamente en la Resurreción, sin embargo, la Pascua no es solamente el término del acontecimiento Salvador, sino todo el Acontecimiento. Hablamos de Triduo Pascual, porque La Pascua es un todo. Es el paso del Señor, leemos en el Jueves Santo. El paso del Señor es en el Jueves, Viernes, Sábado y Domingo. Igual que el paso del ángel del Señor a los israelitas en Egipto, fue un paso salvador. Igual también para nosotros.

Este tiempo de pandemia, ha sido un paso del Señor, de eso no nos quepa dudas. Porque Dios SIEMPRE PASA POR NUESTRAS VIDAS, está con nosotros todos los días de nuestra vida. 

Pongamos el Misterio Pascual en el centro de la vida: “significa sentir compasión por las llagas de Cristo crucificado presentes en las numerosas víctimas inocentes de las guerras, de los abusos contra la vida tanto del no nacido como del anciano, de las múltiples formas de violencia, de los desastres medioambientales, de la distribución injusta de los bienes de la tierra, de la trata de personas en todas sus formas y de la sed desenfrenada de ganancias, que es una forma de idolatría”.

Este paso del Señor ha supuesto tantas cosas en nuestra vida: abrir los ojos y valorar lo importante. Sólo un crucificado puede entender a otro crucificado.

Que sintiéndonos abrazados y amados intensa e inmensamente por Dios, podamos hacer lo mismo: abrazar y amar a los crucificados del mundo. Especialmente a nuestros “próximos-prójimos”, y vivamos una vida de ofrenda a Dios por los que sufren y necesitan el consuelo de Dios. Dijo el Papa en la oración mundial: “abrazar su cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente”

HOMILÍA DEL JUEVES SANTO

Con gran emoción escuché la homilía del Papa dedicada en el día de hoy a los sacerdotes. Siento un gran consuelo que el Papa nos lleve en el corazón, que piense en nosotros, que rece por nosotros. Y yo creo que a todo el pueblo de Dios, o a los que aman a Dios les debe haber emocionado, porque como decía aquella campaña de la Conferencia Episcopal Americana en aquel video “Fishers of men”: en el momento más importante para sus vidas estás ahí, un desconocido, pero por ser sacerdote, eres parte de sus vidas, eres parte de sus familias.

“El que está ante ustedes es un hombre perdonado. Un hombre que fue y es salvado de sus muchos pecados. Y así es como me presento. No tengo mucho más para darles u ofrecerles, pero lo que tengo y lo que amo, si quiero dárselo, si quiero compartirlo: es Jesús, Jesucristo, la misericordia del Padre”. Con estas palabras se presentó el Papa Francisco a los internos del penal boliviano de Palmasola, durante su viaje a Latinoamérica en julio de 2015.

Me da consuelo oír estas palabras del Santo Padre, que se presente como un pecador. Que aunque, ya lo sabemos, porque todos somos pecadores, que su carta de presentación sea ésta, es un acercamiento y una humildad grande. Sé que mucha gente lo ha criticado por “desacralizar el ministerio petrino”, también hay personas que no le ha parecido bien que todos los jueves santo pida perdón. Veo que no me equivoco, que el mismo Papa también lo hace.
Y es que sería para mí un pecado grande, quererles hablar de la reconciliación del amor de Jesús, de su entrega, pareciendo que yo no padezco de ésto, y precisamente soy el más. Reconozco que este día me toca de una manera especial en el corazón, el más del Triduo. Tengo una sensibilidad especial. Tantos sentimientos alrededor de la mesa. La mesa de la reconciliación, de la amistad, del amor, de las confidencias, y también de la traición.

Y lo importante de todo es sabernos así, pecadores, perdonados (aunque este año no hayamos podido ir al sacramento de la reconciliación), tampoco yo con la asiduidad que suelo o quisiera.

Y yo creo que esto nos da más valor. Aparecer en la mesa, algo sucios, y oír las palabras de Jesús que nos quiere lavar. Sólo cuando estamos sucios, sentimos la necesidad de lavarnos. En este caso, sólo lo puede él. Bendita suciedad que llama a Jesús que nos lave. Como cuando los criados lavaban los pies y el cuerpo de sus señores. Siéntete así, con Jesús. Y mírale a los ojos: él te mira de abajo a arriba; y tú de arriba a abajo.

En la fotografía se llama a las fotos desde arriba: picado. Y da la sensación que ese objeto, persona es más pequeño. Así miramos a Jesús, más pequeño, se abajó.

Y la fotografía de abajo a arriba, se llama contrapicado: y da la sensación que ese edificio o esa persona es todavía mayor, un gigante. Y ASÍ NOS VE JESÚS. 
Que impresionante. ESA ES LA MISERICORDIA DE DIOS. Gigantes porque, a pesar de nuestros pecados, está el amor de Dios, porque somos imagen de Dios, somos el objeto de sus desvelos.

Me estremecen los gestos de Jesús. Querer lavarnos a todos, incluso a Judas, ni él mismo se libró del lavatorio del amor. “Un amor tan real, tan verdadero, tan concreto, que nos ofrece una relación llena de diálogo sincero y fecundo”

Para prepararnos para la comida. En el caso del Evangelio, la cena pascual, la fiesta de las fiestas de los judíos. También hoy en el caso nuestro. Hay una canción de ofertorio que dice: “las fuerzas se rehacen en la mesa, se olvidan los silencios sin razón, se escucha una nueva palabra, con la mirada entorno al pan, entorno a Él”. Esto es la Eucaristía, Misa, o como dice el libro de los Hechos de los apóstoles: la fracción del pan. Es verdad que en otro tiempo se insistió tanto en los requisitos para poder acercarse a la mesa y poder comulgar, hoy tenemos en cuenta que los sacramentos no son premios para los virtuosos, sino alimento para el peregrino. Por ello, las fuerzas se rehacen en la mesa. Dice también el canto “una mesa que no tenga horarios, mesas amplias, con mucho lugar. Platos llenos de gran confianza, compartiendo el calor del hogar. Que la mesa reúna ilusiones y detalles de un mismo vivir. El sabor del encuentro y la fiesta crecerá como masa de pan...En la mesa vivamos sin prisa, cada gesto de hermano y su fe. Que la mesa serene las penas, fortalezca los cuerpos y el dar. En la mesa busquemos descanso y un resquicio de un tiempo y un tú, de aquel tiempo gratuito que empuja, a llevar a los hombres la paz”

Vivamos de esa relación sanante, salvífica y liberadora. Y seamos conscientes siempre: soy, (según el título de un libro dedicado a los sacerdotes) un ladrón perdonado. Se nos ha perdonado la vida. Se nos ha dado una oportunidad, que se renueva siempre en la Eucaristía.

¿Alguien nos ha dado más?
¡Qué bobos somos cuando nos lo perdemos!