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jueves, 18 de noviembre de 2021
miércoles, 17 de noviembre de 2021
COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 18 DE NOVIEMBRE DE 2021
Lc 19,41-44: ¡Si comprendieras lo que conduce a la paz!
En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando:
-¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!
Pero no: está escondido a tus ojos.
Legará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra.
Porque no reconociste el momento de mi venida.
Jesús llora ante la gran ciudad de Jerusalén, la ciudad santa, la “ciudad de la paz“.
Llora porque no comprende lo que le lleva a la paz. La ciudad de la paz no está en paz. Tampoco ahora. Es llamativo.
No conoce el camino de la paz. Está escondido a sus ojos.
Es más fácil de lo que podríamos pensar: reconocer la venida del Señor. Él es La Paz.
Por ello, reconocer su venida es tan importante, porque nos purifica la mirada, la intención y los sentimientos.
Aboguemos por reconocer su venida en el ahora y aquí de nuestra vida.
HOJA PARROQUIAL. DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B
20 y 21 de Noviembre de 2021
“¿Tú eres Rey?”
Como es natural, las lecturas que hoy vamos a escuchar nos muestran varias imágenes de Jesucristo Rey del Universo. La primera corresponde a un fragmento de una visión de Daniel. En este texto se define a Jesús como el «Hijo del Hombre» al cual Dios Padre –que tiene figura de anciano– le da un poder tal, que todos los pueblos le alabarán y respetarán.
En consonancia con la primera lectura, al proclamar el salmo 92, alabamos a Jesucristo, que está sentado en su trono real, vestido de majestad, ejerciendo su poder sobre nosotros y toda la creación.
La segunda lectura forma parte del comienzo del libro del Apocalipsis. En este texto, san Juan nos dice que aquel que fue atravesado en la Cruz, derramando su amor por todos nosotros, ha sido constituido como Príncipe de los reyes de la tierra y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes que rinden culto a Dios Padre.
Pero la lectura del Evangelio según san Juan no nos presenta a Jesús sentado sobre un trono, rodeado de gloria y majestad, sino todo lo contrario: sucio, golpeado y encadenado, hablando sobre su condición de Rey con Poncio Pilato, justo antes de que éste se lave las manos, dejando que otros le crucifiquen, cumpliendo así el plan salvífico trazado por Dios Padre.
Primera lectura del Profeta Daniel 7, 13-14
Salmo 92, 1ab. 1c-2. 5 R: El Señor reina, vestido de majestad.
Segunda lectura del Libro del Apocalipsis 1, 5-8
Evangelio del santo Evangelio según san Juan 18, 33b-37
Parte 3. Cómo obtenemos la vida en Cristo
PRIMERA SECCIÓN. Para qué estamos en la tierra, qué debemos hacer y cómo nos ayuda el Espíritu Santo de Dios
CAPÍTULO SEGUNDO. «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»
EL SEXTO MANDAMIENTO: No cometerás adulterio.
421 ¿Por qué no son buenos todos los métodos de regulación de la fecundidad?
Como métodos de regulación consciente de la fecundidad la Iglesia remite a los métodos perfeccionados de la autoobservación y de la PLANIFICACIÓN FAMILIAR NATURAL (PFN/RNF = regulación natural de la fecundidad). Corresponden a la dignidad del varón y la mujer; respetan las leyes internas del cuerpo femenino; exigen ternura y unas relaciones recíprocas respetuosas y son por ello una escuela del amor. No es indiferente que un matrimonio recurra a la anticoncepción o que aproveche el ciclo de los días fértiles de la mujer para regular responsablemente, es decir, generosamente la fecundidad. En el primer caso, distorsiona la naturaleza propia de ta relación íntima conyugal haciéndola intencionadamente infecunda; en el segundo caso, respeta la integridad de esa relación íntima personal. La Iglesia rechaza la anticoncepción —realizada por medios químicos (la «píldora»), mecánicos (el preservativo), quirúrgicos (la esterilización) y otros (la interrupción del acto)— no tanto por su carácter «artificial», cuanto porque falsifica la relación personal conyugal privándola de su significado natural propio (ser fecunda). La mentalidad anticonceptiva, que implica una voluntad a ultranza de impedir la fecundidad, puede también afectar al uso de los «métodos naturales», que entonces también sería ilegítimo. Pero cuando recurre a los mencionados «métodos artificiales» la mentalidad anticonceptiva tampoco se detiene ante los daños que causan a la salud de la mujer, ni ante el carácter abortivo de algunos de ellos (la espiral o la “píldora del día después»), ni ante los diversos trastornos que ocasionan a la vida conyugal.
422 ¿Qué puede hacer un matrimonio que no tiene hijos?
Los matrimonios que sufren a causa de la esterilidad pueden acoger toda ayuda médica que no entre en contradicción con la dignidad de la persona, los derechos del niño que se desea concebir y la SANTIDAD del SACRAMENTO del Matrimonio. No hay ningún derecho absoluto a tener un hijo. Todo hijo es un don de Dios. Los matrimonios que se ven privados de este don, tras haber agotado los recursos legítimos de la medicina, pueden adoptar o acoger a niños, o comprometerse de otro modo en la sociedad, ocupándose, por ejemplo, de niños abandonados.
martes, 16 de noviembre de 2021
COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 17 DE NOVIEMBRE DE 2021
Lc 19,11-28: ¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?
En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro:
Dijo, pues:
-Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después.
Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles:
-Negociad mientras vuelvo.
Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras de él una embajada para informar: «No queremos que él sea nuestro rey».
Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno.
El primero se presentó y dijo:
-Señor, tu onza ha producido diez.
El le contestó:
-Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades.
El segundo llegó y dijo:
-Tu onza, señor, ha producido cinco.
A ése le dijo también:
-Pues toma tú el mando de cinco ciudades.
El otro llegó y dijo:
-Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras.
El le contestó:
-Por tu boca te condeno, empleado holgazán.
¿Con que sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro?
Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco?
Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.
Entonces dijo a los presentes:
-Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez.
Le replicaron:
-Señor, si ya tiene diez onzas.
-Os digo: Al que tiene se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene.
Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia.
Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.
Esta parábola, parecida a la de los talentos, sólo que con pequeñas variaciones, nos invita a producir los bienes que el Señor nos ha regalado.
Y es que el mandato del hombre noble era: “negociad mientras vuelvo”. Aquí está la clave y con esta afirmación podremos entender la reacción que tuvo con el último de los empleados: ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco?.
El Señor no quiere que nuestra vida sea neutra, es decir, que nos estemos guardando continuamente, sino que negociemos, que trabajemos, que nos arriesguemos, que nos aventuremos en la vida.
El evangelio no es para los que están parados, los que se sientan a verlas venir, sino de los que luchan, se aventuran.
Nos podemos preguntar si estamos poniendo en juego nuestras onzas, TODAS O ALGUNAS DE ELLAS. Porque se da muchas veces, que ponemos en juego sólo algunas, porque nos cuidamos…y nos dio TODAS las onzas para negociarlas.
lunes, 15 de noviembre de 2021
COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 16 DE NOVIEMBRE DE 2021
Lc 19,1-10: El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.
Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo:
-Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.
El bajó en seguida, y lo recibió muy contento.
Al ver ésto, todos murmuraban diciendo:
-Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor:
-Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.
Jesús le contestó:
-Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
Menos mal que Dios se ha empeñado en salvarnos. Si, digo bien, empeñarse. Es decir, se ha esforzado, ha activado todos sus medios, para que podamos salvarnos. Ha cambiado el curso de la historia, la inercia de la existencia.
Y ha enviado a su Hijo Jesús, que no ha venido a condenarnos sino a salvarnos. ¡Incluso lo que estaba perdido!. Dios no da nada por perdido. Ni nosotros. ¡Qué consuelo!
Lo que estaba perdido, lo que no tenía recuperación posible. Esa es la grandeza de nuestro Dios, distinto a muchas imágenes que hemos hecho de Él.
Aprovechemos la ola, la corriente de gracia de Dios empeñado en salvarnos.
VIGILIA MISIONERA DEL MES DE NOVIEMBRE
VIGILIA MISIONERA DE NOVIEMBRE
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Hoy, 15 de Noviembre, día de San Alberto Magno, nos reunimos en esta iglesia de San Miguel para nuestra vigilia mensual, vigilia misionera, de oración. En este momento, en la situación que estamos viviendo, ponemos a los mártires como intercesores en esta catástrofe. Vamos a utilizar el signo de la vigilia del mes pasado, a la que nos invitaba nuestro obispo y que tenía un carácter mariano.
Canto: Vine a adorarte
Exposición al Santísimo
Salmo
Ant: El Señor se complace en el pobre.
Al Señor me acojo, ¿por qué me decís:
"Escapa como un pájaro al monte,
porque los malvados tensan el arco,
ajustan las saetas a la cuerda,
para disparar en la sombra contra los buenos?
Cuando fallan los cimientos,
¿qué podrá hacer el justo?"
Pero el Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres.
El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo odia.
Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,
les tocará en suerte un viento huracanado.
Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: El Señor se complace en el pobre.
A la luz de la Palabra de Dios
Col 1,9b-11
Conseguid un conocimiento perfecto de la voluntad de Dios, con toda sabiduría e inteligencia espiritual. De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificaréis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de Dios. El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría.
Invitación al signo y gesto
El monitor o el presidente:
Hemos trazado esta cruz realizada con piedras de la playa de Tazacorte, como signo de la isla de La Palma, y lo que se está viviendo de sufrimiento e incertidumbre en este lugar. En el centro de la cruz, hemos puesto el cáliz de los mártires.
El cáliz también representa el sufrimiento. Por eso, estas piedras rodeadas del cáliz puede ser un signo de la esperanza de la fe de los mártires.
Haremos un gesto: colocar las velitas alrededor de la cruz, simbolizando la cercanía, en oración y esperanza, con nuestros hermanos más afectados, ya que espiritualmente en este momento estamos todos en y con ellos, orando en profunda comunión eclesial.
Silencio orante personal durante 10 minutos.
Canto. El Señor (Taizé)
PETICIONES
Presidente:
En esta situación dramática, cargada de sufrimiento y de angustia que atenaza nuestra isla, acudimos a nuestros Beatos. Por eso respondemos diciendo a cada petición:
Beatos Mártires de Tazacorte intercedan por La Palma.
Un Lector (o varios):
1. Por la Iglesia que peregrina en las islas Canarias, por sus pastores; los obispos y sacerdotes, especialmente aquellos cuyas parroquias han sido afectadas por el volcán, para que siempre sigan estando junto al pueblo que sufre como manifestación de la cercanía y consuelo del Buen Pastor, OREMOS.
2. Por las personas afectadas, para que el Señor las proteja del pesimismo y les dé fortaleza para afrontar, con paciencia y esperanza, esta tribulación que están padeciendo, les conceda consuelo en su aflicción; y que, en esta difícil situación, sientan la cercanía y la ayuda por parte de toda la sociedad, OREMOS:
3. Por las fuerzas y cuerpos de seguridad: La Guardia Civil, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas (particularmente la UME), la Policía Canaria, la Policía Local de los Municipios de La Palma, los Bomberos de la Palma y los llegados de otras islas para que el Señor sostenga su entrega, OREMOS:
4. Por los miembros de Protección Civil, de los Servicios Sociales y de otro tipo, que se desviven por atender a la población afectada. Igualmente, por todo el voluntariado de Cáritas, de Cruz Roja y de otras organizaciones públicas y privadas, OREMOS:
5. Por las instituciones públicas y privadas, sin olvidar a las personas particulares que han ofrecido sus casas y su prestación personal. Por los que se están volcando para acoger, acompañar y atender las necesidades de los damnificados, OREMOS:
6. Por todos nosotros reunidos en esta Vigilia de Oración por La Palma, para que no dejemos de manifestar con gestos de caridad y oración confiada nuestra comunión fraterna con los afectados por la erupción volcánica y por su término, OREMOS:
Padrenuestro
RESERVA
COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 15 DE NOVIEMBRE DE 2021
Lc 18,35-43: ¿Qué quieres que haga por tí? Señor, que vea otra vez.
En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna.
Al oír que pasaba ente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron:
-Pasa Jesús Nazareno.
Entonces gritó:
-¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!
Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte:
-¡Hijo de David, ten compasión de mí!
Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.
Cuando estuvo cerca, le preguntó:
-¿Qué quieres que haga por ti?
El dijo:
-Señor, que vea otra vez.
Jesús le contestó:
-Recobra la vista, tu fe te ha curado.
Enseguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios.
Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.
Jesús se encuentra con un ciego al borde del camino. Le grita a Jesús, y lo mandan a callar. Pero él sigue. Es llamativo como lo mandan a callar. Es como cuando nos dicen, que no sirve de nada orar, que no molestemos a Dios, que Dios no puede hacer nada.
Sin embargo, Jesús le dice al ciego: ¿Qué quieres que haga por ti?. Esta pregunta nos la hace todos los días el Señor, a cada uno de nosotros. El ciego sabe cuál es su necesidad más imperiosa. Muchas veces en nuestra sociedad, nos crean necesidades que no son las más importantes.
¿Tenemos claro cuáles son nuestras cegueras, las que hemos ido adquiriendo a lo largo de los años? El ciego le dice a Jesús: que vea otra vez. ¿Somos conscientes que antes amábamos más, que antes éramos menos rencorosos, menos envidiosos, más entregados, contábamos más con las personas, etc? ¿Queremos desprendernos de ellas? ¿Le decimos al Señor, que vea otra vez?
Cuando lo cura, glorifica a Dios. Si Jesús, nos curara nuestra ceguera, o más bien, nos hiciera aquello que le pidiéramos, ¿alabaríamos a Dios, o seguiríamos con nuestra vida?
