miércoles, 16 de septiembre de 2020

HOJA PARROQUIAL DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

 HOJA PARROQUIAL


19 y 20 de Septiembre de 2020
Domingo XXV del Tiempo Ordinario. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“Id también vosotros a mi viña”


    Buscad al Señor mientras se le encuentra. La llamada del profeta Isaías choca con la sordera y desinterés de la mayoría. La búsqueda de Dios parece no ser algo deseado ni deseable en la cómoda cultura del “dejarse acarrear”. Y parece que muchos cristianos, pastores incluidos, se han apuntado a ese modo de vivir… si es que a eso puede llamársele vivir.

  ¿Cuáles son nuestros planes? ¿Cuáles son los planes del Señor? Ah, ¿pero tenemos que recorrer algún camino? ¿Realmente hay algún camino… para vivir?


  San Pablo debe de estar loco. ¿En serio cree que la vida es Cristo y una ganancia el morir? ¿Para qué sirve llevar una vida digna del Evangelio? El Reino de Dios tiene su recompensa, la verdad es que es una y única, la misma para todos. Entonces… ¿qué interés puede tener seguir a Jesucristo ahora?… puedo esperar a dentro de unos años, cuando ya haya vivido la vida.







LECTURAS


Primera lectura del libro de Isaías 55, 6-9


Buscad al Señor mientras se deja encontrar,

invocadlo mientras está cerca.

Que el malvado abandone su camino,

y el malhechor sus planes;

que se convierta al Señor, y él tendrá piedad,

a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Porque mis planes no son vuestros planes,

vuestros caminos no son mis caminos

—oráculo del Señor—.

Cuanto dista el cielo de la tierra,

así distan mis caminos de los vuestros,

y mis planes de vuestros planes.


Salmo 144, 2-3. 8-9. 17-18 R/. Cerca está el Señor de los que lo invocan.


Día tras día, te bendeciré

y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,

es incalculable su grandeza. R/.


El Señor es clemente y misericordioso,

lento a la cólera y rico en piedad;

el Señor es bueno con todos,

es cariñoso con todas sus criaturas. R/.


El Señor es justo en todos sus caminos,

es bondadoso en todas sus acciones.

Cerca está el Señor de los que lo invocan,

de los que lo invocan sinceramente. R/.


Segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 20c-24. 27a


Hermanos:

Cristo será glorificado en mi cuerpo, por mi vida o por mi muerte.

Para mí la vida es Cristo y el morir una ganancia. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger.

Me encuentro en esta alternativa: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros.

Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.


Evangelio según san Mateo 20, 1-16


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo:

“Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido».

Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.

Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:

“Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.

Le respondieron:

“Nadie nos ha contratado”.

Él les dijo:

“Id también vosotros a mi viña».

Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:

“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:

“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.

Él replicó a uno de ellos:

“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.

Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

YOUCAT

CAPÍTULO SEGUNDO. Los sacramentos de curación


El Sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación


229 ¿Qué hace que un hombre esté dispuesto al arrepentimiento?


Desde el examen de la culpa personal surge el deseo de mejorar; esto se llama arrepentimiento. Se produce cuando vemos la contradicción entre el amor de Dios y nuestro pecado. Entonces nos llenamos de dolor por nuestros pecados; nos decidimos a cambiar nuestra vida y ponemos toda nuestra confianza en el auxilio de Dios. Con frecuencia se oculta la realidad del pecado. Algunos creen incluso que contra los sentimientos de culpa sencillamente sólo hay que tomar medidas psicológicas. Pero los verdaderos sentimientos de culpa son importantes. Es como en los coches: cuando el velocímetro señala que se ha superado el límite de velocidad, no es culpable el velocímetro, sino el conductor. Cuanto más nos acercamos a Dios, que es todo luz, tanto más claramente salen a la luz nuestras sombras. Pero Dios no es una luz que quema, sino una luz que cura. Por eso el arrepentimiento nos impulsa a avanzar hacia la luz en la que somos completamente curados. 


230 ¿Qué es la penitencia?


La penitencia es la reparación de una injusticia cometida. La penitencia no debe darse sólo en la mente, sino que debe expresarse en obras de misericordia y en el compromiso con los demás. También con la oración, el ayuno y la ayuda material y espiritual a los pobres se hace penitencia. Con frecuencia se entiende mal la penitencia. No tiene nada que ver con maltratarse o con los escrúpulos. La penitencia no es estar dando vueltas sobre lo mala persona que soy. La penitencia nos libera y nos anima a empezar de nuevo.”


231 ¿Cuáles son los dos requisitos esenciales que se deben dar en un cristiano para que se le perdonen los pecados en el sacramento de la Penitencia?


Los requisitos para el perdón de los pecados son la persona que se convierte y el PRESBÍTERO, que, en nombre de Dios, le concede la absolución de sus pecados. 


martes, 15 de septiembre de 2020

VIGILIA DE LOS MÁRTIRES. MES DE SEPTIEMBRE

 VIGILIA MISIONERA DE SEPTIEMBRE


SALIR CONFIANDO EN DIOS COMO MARÍA


MONICIÓN DE ENTRADA


Volvemos a ir poco a poco recuperando las acciones importantes que antes del confinamiento hacíamos. Hemos tenido tiempo para pensar, ordenar ideas, cambiar esquemas y rutinas de nuestra vida. Una vez más, el Señor nos a confiar en Él como María


Canto de entrada


'Que bien se esta aquí'


Que bien se esta aquí

En tu presencia

Glorioso por siempre señor

Que bien se esta aquí

A tu lado

Sintiendo tu paz y tu amor

Cuan hermoso eres señor

Tu no tienes comparación

Quiero permanecer

Por siempre en tu amor

Que bien se esta aquí...

Que bien se esta aquí...


Cuan hermoso eres señor...

Con todo mi corazón

Te adoro señor

Con todo mi corazón... (X2)

Cuan hermoso eres señor...

Con todo mi corazón

Te alabo señor

Con todo mi Corazón

Te alabo señor

Cuan hermoso eres señor...

Que bien se esta aqui

En tu presencia


Primer Salmo


Salmo 121: La ciudad santa de Jerusalén


Ant: Cristo es nuestra paz, y por su cruz nos reconcilió con Dios.


¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor»!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén.


Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus,

las tribus del Señor,


según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia,

en el palacio de David.


Desead la paz a Jerusalén:

«Vivan seguros los que te aman,

haya paz dentro de tus muros,

seguridad en tus palacios».


Por mis hermanos y compañeros,

voy a decir: «La paz contigo».

Por la casa del Señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant: Cristo es nuestra paz, y por su cruz nos reconcilió con Dios.


Segundo Salmo


Salmo 126: El esfuerzo humano es inútil sin Dios


Ant: Acerquémonos a la ciudad del Dios vivo y al Mediador de la nueva alianza, Jesús.

Sois edificio de Dios (1Co 3,9)


Si el Señor no construye la casa,

en vano se cansan los albañiles;

si el Señor no guarda la ciudad,

en vano vigilan los centinelas.


Es inútil que madruguéis,

que veléis hasta muy tarde,

que comáis el pan de vuestros sudores:

¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!


La herencia que da el Señor son los hijos;

su salario, el fruto del vientre:

son saetas en manos de un guerrero

los hijos de la juventud.


Dichoso el hombre que llena

con ellas su aljaba:

No quedará derrotado cuando litigue

con su adversario en la plaza.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant: Acerquémonos a la ciudad del Dios vivo y al Mediador de la nueva alianza, Jesús.


Cántico NT


Efesios 1, 3-10: El Dios Salvador


Ant: Por la sangre de Cristo hemos recibido la redención.


Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.


Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos santos

e irreprochables ante Él por el amor.


Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.


Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.


Este es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

recapitular en Cristo todas las cosas

del cielo y de la tierra.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant: Por la sangre de Cristo hemos recibido la redención.


LECTURA (Hch 1,6-9)

«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?». Les dijo: «No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra». Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista.


'Todo lo haces nuevo'


Tu obra es maravilla con tu gracia

Nada es imposible en tus manos

Ven, hasta lo mas ondo de mi ser

Ven, creo en tu palabra y tu poder

Porqué

Todo lo haces nuevo, Jesús

Todo lo haces nuevo, Jesús

Mi vida es tuya señor

Renuevamame con tu amor

Señor Jesús

Limpia mis heridas con tu gracia

Quema con tu fuego hoy mi vida

Ven, hasta lo mas ondo de mi ser

Ven, creo en tu palabra y tu poder

Porqué


Todo lo haces nuevo Jesús...(x2)

Dejando todo atrás

Quiero volver a empezar

Restaurame, renuevame

Dejando todo atrás

Quiero volver a empezar

Restaurame

Todo lo haces nuevo Jesús..(x2)


REFLEXIÓN


GESTO (PINCHA AQUÍ)


'María'


Ella, conoce mis flaquezas y mi pobre corazòn

y aun asi me llama

estrella creía en la tormenta y apaga el temor

nos llena de su gracia

Solo a un paso de volar

si con ella quiero estar

no me soltaré jamás

con ella al cielo quiero llegar

De su mano voy hasta la puesta de sol, Maria

Ella es fiel, es la estrella que guía hacia Dios, Marìa

su promesa regala el nombre del amor, Marìa

que jamás perecerá un hijo de Maria


María....

Ella es la luz, que guia mi camino

seguro estoy, que siempre está conmigo

siento su amor, pues ella es madre de la creación

transforma mi corazón, cuida de sus hijos los vuelve hacia Dios

De su mano voy hasta la puesta de sol, Maria

Ella es fiel, es la estrella que guía hacia Dios, Marìa

su promesa regala el nombre del amor, Marìa

que jamás perecerá un hijo de María

María...

Jamás perecerá un hijo de Maria



ANTÍFONA MAGNIFICAT


Ant: Todos los que el Padre me ha entregado vendrán a mí; y al que venga a mi no lo echaré fuera.


†

(se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.


Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.


Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.


Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.


Ant: Todos los que el Padre me ha entregado vendrán a mí; y al que venga a mi no lo echaré fuera.


PETICIONES



  • Te bendecimos, Señor, a ti que, por tu sangre preciosa, nos has redimido de la esclavitud; haz que participemos en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
  • Ayuda con tu gracia a nuestro obispo Bernardo y a todos los obispos de la Iglesia, para que, con gozo y fervor, administren tus misterios.
  • Que todos los que consagran su vida a la investigación de la verdad la hallen y, hallándola, se esfuercen en buscarla con mayor plenitud.
  • Atiende, Señor, a los huérfanos, a las viudas, a los que viven abandonados, para que te sientan cercano y se entreguen más a ti.
  • Acoge a nuestros hermanos difuntos en la ciudad santa de la Jerusalén celestial, donde tú, junto con el Padre y el Espíritu Santo, lo serás todo para todos.
  • Por la Misión diocesana en todas las parroquias y para que los cristianos, llenos del amor de Dios salgamos a anunciar a Cristo con nuestra vida y donde vivimos.
  • Por los cristianos perseguidos en tantos lugares, para que nuestra oración sea su fuerza.
  • Por el proyecto de los Mártires de Tazacorte, por las personas que van a ir y por los lugares donde van a estar, por su situación, sus gentes.



ORACIÓN DE LOS MÁRTIRES


Oh Dios, que otorgaste una constancia invencible en la fe a los bienaventurados Ignacio de Azevedo y Compañeros mártires, te rogamos nos concedas que, robustecidos con tan sublimes ejemplos, imitemos el amor de su caridad y podamos participar su gloria en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén


miércoles, 9 de septiembre de 2020

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

 HOJA PARROQUIAL


12 y 13 de Septiembre de 2020
Domingo XXIV del Tiempo Ordinario. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.


“Hasta setenta veces siete...”


    La primera oración de la Eucaristía es conocida como “colecta”. Colecta porque recoge y expresa los sentimientos de la asamblea que se dispone a celebrar el misterio pascual. Por eso es importante prestarle atención. Hoy esta oración pedirá a Dios que nos conceda servirle de todo corazón para que percibamos el fruto de su misericordia. Estas dos peticiones están muy relacionadas con el evangelio de este domingo, en el que el Señor nos exhorta a perdonar siempre, sin límites. El perdón al hermano que nos ha ofendido puede ser una buena manera de servir al Señor. Por otra parte, este perdón otorgado al hermano es la mejor prueba de que hemos acogido y, por tanto, percibido, el fruto de la misericordia que el Señor tiene con nosotros.

  La liturgia de hoy habla de perdón y misericordia. Cada eucaristía comienza con una petición al Señor de las misericordias para que perdone nuestros pecados y así podamos celebrar dignamente sus misterios. El salmo, que siempre leemos o cantamos después de la primera lectura, nos recuerda que nuestro Dios es misericordioso; esa es una de sus mejores características: “el Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia”. Nosotros estamos llamados a imitar este modo divino de ser.







LECTURAS


Primera lectura del libro del Eclesiástico 27, 33 – 28, 9


Rencor e ira también son detestables,

el pecador los posee.

El vengativo sufrirá la venganza del Señor,

que llevará cuenta exacta de sus pecados.

Perdona la ofensa a tu prójimo

y, cuando reces, tus pecados te serán perdonados.

Si un ser humano alimenta la ira contra otro,

¿cómo puede esperar la curación del Señor?

Si no se compadece de su semejante,

¿cómo pide perdón por sus propios pecados?

Si él, simple mortal, guarda rencor,

¿quién perdonará sus pecados?

Piensa en tu final y deja de odiar,

acuérdate de la corrupción y de la muerte

y sé fiel a los mandamientos.

Acuérdate de los mandamientos

y no guardes rencor a tu prójimo;

acuérdate de la alianza del Altísimo

y pasa por alto la ofensa.


Salmo 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12 R/. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.


Bendice, alma mía, al Señor,

y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice, alma mía, al Señor,

y no olvides sus beneficios. R/.


Él perdona todas tus culpas

y cura todas tus enfermedades;

él rescata tu vida de la fosa,

y te colma de gracia y de ternura. R/.


No está siempre acusando

ni guarda rencor perpetuo;

no nos trata como merecen nuestros pecados

ni nos paga según nuestras culpa. R/.


Como se levanta el cielo sobre la tierra,

se levanta su bondad sobre los que lo temen;

como dista el oriente del ocaso,

así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.


Segunda lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 14, 7-9


Hermanos:

Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo.

Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que, ya vivamos ya muramos, somos del Señor.

Pues para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos.


Evangelio según san Mateo 18, 21-35


En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:

«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».

Jesús le contesta:

«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:

“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.

Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.

Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:

“Págame lo que me debes”.

El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:

“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.

Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido.

Entonces el señor lo llamó y le dijo:

“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste ¿no debías tener tú también compasión de un compañero, como yo tuve compasión de ti?”.

Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.

Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

YOUCAT

CAPÍTULO SEGUNDO. Los sacramentos de curación


El Sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación


227 ¿Quién ha instituido el sacramento de la Penitencia?


Jesús mismo instituyó el sacramento de la Penitencia cuando el día de Pascua se apareció a los APÓSTOLES y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo, a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». (Jn 20,22a-23). En ningún lugar ha expresado Jesús de forma más bella lo que sucede en el sacramento de la Penitencia que en la parábola del hijo pródigo: nos extraviamos, nos perdemos, no podemos más. Pero Dios Padre nos espera con un deseo mayor e incluso infinito; nos perdona cuando regresamos; nos acepta siempre, perdona el pecado. Jesús mismo perdonó tos pecados a muchas personas; eso era más importante para él que hacer milagros. Veía en ello el gran signo de la llegada del reino de Dios, en el que todas las heridas serán sanadas y todas las lágrimas serán enjugadas. El poder del Espíritu Santo, en el que Jesús perdonaba los pecados, lo transmitió a sus APÓSTOLES. Cuando nos dirigimos a un sacerdote y nos confesamos, nos arrojamos a los brazos abiertos de nuestro Padre celestial. 314, 524


228 ¿Quién puede perdonar los pecados?


Sólo Dios puede perdonar los pecados. «Tus pecados te son perdonados» (Mc 2,5) sólo lo pudo decir Jesús porque él es el Hijo de Dios. Y sólo porque Jesús les ha conferido este poder pueden los PRESBÍTEROS perdonar los pecados en nombre de Jesús. Hay quien dice: Esto lo arreglo yo directamente con Dios, ¡para eso no necesito ningún sacerdote! Pero Dios quiere que sea de otra manera. Él nos conoce. Hacemos trampas con respecto a nuestros pecados, nos gusta echar tierra sobre ciertos asuntos. Por eso Dios quiere que expresemos nuestros pecados y que los confesemos cara a cara. Por eso es válido para los sacerdotes: «A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» (Jn 20,23).