martes, 7 de febrero de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 8 DE FEBRERO DE 2023

    Mc 7,14-23: Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre.

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:

«Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».

Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. 

Él les dijo: 

«¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina». 

(Con esto declaraba puros todos los alimentos). 

Y siguió: 

«Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».


Me acuerdo de la profecía de Siméon: Jesús como un signo de contradicción: por un lado Jesús es un soplo de aire fresco; pero por otro lado, Jesús es una espada incisiva.


Es un soplo de aire fresco en el enrarecido judaísmo. Tantas normas, tantas prescripciones, que era imposible vivir según Dios. Dios era una losa, más que un bien. Y Jesús viene a simplificarlo todo. No hay que quedarse en lo exterior, sino en lo interior. Para Dios lo importante es el corazón. Por ello, nada es impuro, ya que ha sido creado por Dios (según también hemos visto en las primeras lecturas). 


Pero también Jesús es una espada incisiva dado que descubre las intenciones de los corazones. La maldad no está en las cosas, sino en la intención que ponemos las personas. Por ello, desenmascara muchas intenciones corruptas que tenían los fariseos y demás autoridades religiosas.


Para nosotros también es un soplo de aire fresco, la Palabra de Jesús. Dios no se fija en los cumplimientos, ni tampoco en el detalle de como hacemos las cosas (si ponemos las manos bien o no). Dios es más sencillo, más puro. Las tradiciones, normas, etc, son para nuestra ayuda, para poder tener un espíritu recogido y piadoso a Dios, para que tengamos una dimensión religiosa de la vida y sepamos agradecer a Dios los dones, de quien dependemos.

Es un soplo de aire fresco porque nuestro Dios no es quisquilloso.

Es un soplo de aire fresco porque nuestro Dios no es perfeccionista, es perfección.

Es un soplo de aire fresco porque nuestro Dios no esta pendiente de cuando caemos o lo que hacemos mal

Es un soplo de aire fresco porque nuestro Dios es misericordioso.

Es un soplo de aire fresco porque nuestro Dios está con nosotros.


Pero también es espada afilada para nosotros ¿Quién de nosotros cuando lee el evangelio no se siente concernido? Todo encuentro con Dios produce estupor, es decir, es un encuentro entre la misericordia y la miseria. El encuentro con Jesús nos enfrenta en nuestra realidad. La realidad de nuestras intenciones. Y éste es un terreno resbaladizo, dado que todos caemos.






De la Verbum Domini nº 17. “la Palabra divina, pronunciada en el tiempo, fue dada y «entregada» a la Iglesia de modo definitivo, de tal manera que el anuncio de la salvación se comunique eficazmente siempre y en todas partes.”

[…] “El Concilio Vaticano II recuerda también que esta Tradición de origen apostólico es una realidad viva y dinámica, que «va creciendo en la Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo»; pero no en el sentido de que cambie en su verdad, que es perenne. Más bien «crece la comprensión de las palabras y las instituciones transmitidas», con la contemplación y el estudio, con la inteligencia fruto de una más profunda experiencia espiritual, así como con la «predicación de los que con la sucesión episcopal recibieron el carisma seguro de la verdad».

La Tradición viva es esencial para que la Iglesia vaya creciendo con el tiempo en la comprensión de la verdad revelada en las Escrituras; en efecto, «la misma Tradición da a conocer a la Iglesia el canon de los libros sagrados y hace que los comprenda cada vez mejor y los mantenga siempre activos».En definitiva, es la Tradición viva de la Iglesia la que nos hace comprender de modo adecuado la Sagrada Escritura como Palabra de Dios”


De la Verbum Domini nº 18. “la importancia de educar y formar con claridad al Pueblo de Dios, para acercarse a las Sagradas Escrituras en relación con la Tradición viva de la Iglesia, reconociendo en ellas la misma Palabra de Dios” […] “Verbo de Dios que se hace «carne» y la Palabra que se hace «libro” […] “En efecto, «a través de todas las palabras de la sagrada Escritura, Dios dice sólo una palabra, su Verbo único, en quien él se dice en plenitud (cf. Hb 1,1-3)»,[63] como ya advirtió con claridad san Agustín: «Recordad que es una sola la Palabra de Dios que se desarrolla en toda la Sagrada Escritura y uno solo el Verbo que resuena en la boca de todos los escritores sagrados” […] “la Palabra de Dios se nos da en la Sagrada Escritura como testimonio inspirado de la revelación que, junto con la Tradición viva de la Iglesia, es la regla suprema de la fe.”


lunes, 6 de febrero de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 7 DE FEBRERO DE 2023

 Mc 7,1-13: Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.


En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).

Y los fariseos y los escribas le preguntaron:

«¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».

Él les contestó:

«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:

"Este pueblo me honra con los labios, 

pero su corazón está lejos de mí. 

El culto que me dan está vacío, 

porque la doctrina que enseñan 

son preceptos humanos".

Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».

Y añadió:

«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" y "el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte". Pero vosotros decís: "Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada", ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».


La pureza que los fariseos buscaban era una pureza falsa, farisaica, porque era una pureza externa y sólo en el momento. 

No eran puros en sus intenciones, porque se aprovechaban de los más débiles, como vemos al final del texto.

No eran puros tampoco en su culto, porque se les olvidaba lo más fundamental, que es el corazón puesto en manos de Dios. 

No eran puros porque nadie es puro, nadie puede hacerse puro, somos pecadores. Los discípulos no se lavan las manos. Sólo Dios nos hace puros. El contacto con Dios, con Jesús. 






De la Verbum Domini nº 15. “es necesario referirse ahora a la misión del Espíritu Santo en relación con la Palabra divina. En efecto, no se comprende auténticamente la revelación cristiana sin tener en cuenta la acción del Paráclito. Esto tiene que ver con el hecho de que la comunicación que Dios hace de sí mismo implica siempre la relación entre el Hijo y el Espíritu Santo, a quienes Ireneo de Lyon llama precisamente «las dos manos del Padre” […] la Sagrada Escritura es la que nos indica la presencia del Espíritu Santo en la historia de la salvación y, en particular, en la vida de Jesús, a quien la Virgen María concibió por obra del Espíritu Santo

[…] El mismo Espíritu, que habló por los profetas, sostiene e inspira a la Iglesia en la tarea de anunciar la Palabra de Dios y en la predicación de los Apóstoles; es el mismo Espíritu, finalmente, quien inspira a los autores de las Sagradas Escrituras”


De la Verbum Domini nº 16. “Sin la acción eficaz del «Espíritu de la Verdad» (Jn14,16) no se pueden comprender las palabras del Señor. Como recuerda san Ireneo: «Los que no participan del Espíritu no obtienen del pecho de su madre (la Iglesia) el nutrimento de la vida, no reciben nada de la fuente más pura que brota del cuerpo de Cristo».”


domingo, 5 de febrero de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 6 DE FEBRERO DE 2023

  Mc 6,53-56: Los que lo tocaban se ponían sanos.


En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.


En el evangelio de hoy, vemos la actividad de Jesús. Va a la otra orilla y nada más atracar, le llevan los enfermos. En aquel momento, como ya ha salido, su fama se ha extendido de manera rápida por toda la zona.

Y le llevan los enfermos. 


El evangelista nos quiere remarcar una de las actuaciones principales de Jesús, curar a los enfermos. De hecho, era una de las acciones del Mesías. En el evangelio de Marcos, hay un secreto, de no revelar la identidad de Jesús, sin embargo, sus acciones lo delatan.


Yo me pregunto, si la prioridad de Jesús son los enfermos, y más adelante veremos que también los pobres; ¿cuál es mi prioridad? ¿Cuál es mi objetivo?


Es verdad que la vida se va como agua entre las manos, y en la vida de cada uno, surgen veinte mil preocupaciones y ocupaciones; pero que éstas no nos despisten de algo fundamental en la vida cristiana. Ayer veíamos que en un día con Jesús, había tres acciones principales que hacía Jesús: orar, predicar y curar. Y yo decía, que sería bueno, que cada día, al declinar éste, nos revisáramos: ¿he orado? ¿he predicado? ¿he curado?






De la Verbum Domini nº 13. “el Nuevo Testamento, de acuerdo con las Sagradas Escrituras, nos presenta el misterio pascual como su más íntimo cumplimiento” […] “la victoria de Cristo sobre la muerte tiene lugar por el poder creador de la Palabra de Dios”. […] “podemos contemplar así la profunda unidad en Cristo entre creación y nueva creación, y de toda la historia de la salvación”


De la Verbum Domini nº 14. “la Iglesia expresa su conciencia de que Jesucristo es la Palabra definitiva de Dios; él es «el primero y el último”.[…] “el Sínodo ha recomendado «ayudar a los fieles a distinguir bien la Palabra de Dios de las revelaciones privadas”


jueves, 2 de febrero de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 3 DE FEBRERO DE 2023

 Mc 6,14-29: Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.


En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: 

-«Juan Bautista ha resucitado, y por eso los poderes actúan en él.»

Otros decían: 

-«Es Elías.»

Otros: 

-«Es un profeta como los antiguos.»

Herodes, al oírlo, decia: 

-«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.»

Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: 

-«Pídeme lo que quieras, que te lo doy.»

Y le juró: 

-«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.»

Ella salió a preguntarle a su madre: 

-«¿Qué le pido?»

La madre le contestó: 

-«La cabeza de Juan, el Bautista.»

Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: 

-«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.»

El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.


En el evangelio de hoy se nos narra el martirio de San Juan Bautista que celebramos el día 29 de Agosto. No nos centraremos en ello, sino en Jesús, al que intentamos seguir y aprender de Él.


Y es que Juan Bautista es el precursor de Jesús, también en su muerte. Y así lo intenta ilustrar el evangelista.


Sin embargo, aunque el profeta muera, su mensaje permanece. Ésta es una virtud de los profetas, como no se anuncian a sí mismos, su mensaje permanece incluso después de la muerte. “La muerte no podrá apagar el amor”


Y si el mensaje es Jesús, el Viviente, más todavía. Aquí está nuestra eficacia, nuestra fecundidad.

No buscar su propia obra, sino la de Jesús.

No buscar su propia huella, sino la de Jesús.

No buscar su propio mérito, sino el de Jesús.

No buscar su propio eco, sino el de Jesús.

No buscar su propia gratificación, sino la de Jesús.

No buscar honor, sino el de Jesús.

No buscarme a mí mismo, sino a Jesús.



San Juan lo tuvo claro, “conviene que yo mengüe, para que...”


En el caso de Jesús, el mensajero y el mensaje coinciden, en el caso nuestro no. SOMOS MENSAJEROS DE JESÚS. ÉL ES NUESTRO MENSAJE.






De la Verbum Domini nº 12. “La tradición patrística y medieval, al contemplar esta «Cristología de la Palabra», ha utilizado una expresión sugestiva: el Verbo se ha abreviado:[34] «Los Padres de la Iglesia, en su traducción griega del antiguo Testamento, usaron unas palabras del profeta Isaías que también cita Pablo para mostrar cómo los nuevos caminos de Dios fueron preanunciados ya en el Antiguo Testamento. Allí se leía: “Dios ha cumplido su palabra y la ha abreviado” (Is 10,23; Rm 9,28)...” […]“Se ha hecho niño para que la Palabra esté a nuestro alcance».[35] Ahora, la Palabra no sólo se puede oír, no sólo tiene una voz, sino que tiene un rostro que podemos ver: Jesús de Nazaret.”[…] “en su perfecta humanidad, realiza la voluntad del Padre en cada momento;” […]“como el nuevo Adán, el hombre verdadero, que cumple en cada momento no su propia voluntad sino la del Padre.”


miércoles, 1 de febrero de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 2 DE FEBRERO DE 2023

 Lc 2,22-40: Mis ojos han visto a tu Salvador.


Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

–«Ahora, Señor, según tu promesa,

puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador,

a quien has presentado ante todos los pueblos:

luz para alumbrar a las naciones

y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.

Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre:

–«Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.



Celebramos el día de la patrona de Canarias: La Virgen de Candelaria. En este día nos unimos a la oración común a Nuestra Madre pidiéndole que siga bendiciéndonos, que nos proteja, en especial, de esta pandemia que nos asola.

Contemplamos a Jesús cuando es presentado en el templo. Es la celebración del encuentro. Presumiblemente es la primera vez que sale El Niño Jesús a la calle. 40 días después de su nacimiento. En la misa de esta tarde hablaba de este encuentro y también de la simbología de la luz.

Quería compartir unas líneas sobre el título-resumen de este evangelio, que es la expresión de Simeón: “Mis ojos han visto a tu Salvador”.

Esta expresión se ha utilizado para rezar todas las noches las completas. Al término del día, le pedimos al Señor, que lo hayamos contemplado, o por lo menos, que lo hayamos reconocido. O si no, al menos una vez en la vida, y ésta tendrá sentido. 


Imitemos de Simeón, la actitud de espera, de acogida y de esperanza: “lo mejor está por venir” y éste es precisamente el encuentro de Jesús en mi vida. Que vivamos de este encuentro, de su espera, y luego de su experiencia. Será nuestro alimento y luz en este tiempo de pandemia. 

Eso no significa que estemos de brazos cruzados, y el texto nos dice que Simeón, era un hombre justo (que traducen los expertos, por santidad). 


Vemos como Simeón, en la decrepitud de la vida, cuando todo decae, tuvo el encuentro fundamental, por el cual, ya merece descansar. Imitemos de Simeón, una vida gastada en justicia y santidad, pero alimentada por la espera. 


Imitemos de Simeón, una vida llevada por el Espíritu, aunque vaya contracorriente.


Imitemos de Simeón, a ser profeta, aunque tenga que ir contracorriente. 


Que cada noche pidamos este encuentro y esa esperanza sea la fuerza inagotable de la entrega sin medida a los demás. María de Candelaria nos ilumine, sostenga y oriente en nuestras vidas.






De la Verbum Domini nº 10. “Quien conoce la Palabra divina conoce también plenamente el sentido de cada criatura. ” […]“La Palabra de Dios nos impulsa a cambiar nuestro concepto de realismo: realista es quien reconoce en el Verbo de Dios el fundamento de todo.” 

nº 11 “Es muy hermoso ver cómo todo el Antiguo Testamento se nos presenta ya como historia en la que Dios comunica su Palabra.” […]“Su historia única (la de Jesús que nos muestra la Palabra) y singular es la palabra definitiva que Dios dice a la humanidad. Así se entiende por qué «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva».” 

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

  










  HOJA PARROQUIAL


4 y 5 de Febrero de 2023
Domingo V del Tiempo Ordinario. Ciclo A.


Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.


“Sois la sal de la tierra, sois la luz del mundo”



   Después de escuchar el domingo pasado el programa del Reino, las bienaventuranzas (Mt 5,1-12), las lecturas de este día vienen a dar el acabado perfecto a través del esplendor del ser cristiano. Esplendor que se perfila a través del símbolo del sabor y de la iluminación, expresado en el evangelio; invitación a materializarse en las obras (primera lectura), donde Cristo es el máximo exponente; y propuesta para anunciarle desde la experiencia (segunda lectura), desde el poder del mismo Dios (Cf. 1Cor 2,5).


    ¿Somos conscientes de que estamos llamados a ser sal y luz del mundo a imagen de Jesús? ¿Hemos integrado, o vivimos, esta riqueza con la que Cristo se manifiesta y nos convoca a desarrollar esta vocación irradiante del ser cristiano en el mundo? ¿Qué impide que pueda desarrollar esta realidad vocacional en mi vida?











LECTURAS


Primera lectura del libro de Isaías 58, 7-10


Esto dice el Señor:
«Parte tu pan con el hambriento,
hospeda a los pobres sin techo,
cubre a quien ves desnudo
y no te desentiendas de los tuyos.
Entonces surgirá tu luz como la aurora,
enseguida se curarán tus heridas,
ante ti marchará la justicia,
detrás de ti la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá;
pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.
Cuando alejes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia,
cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad como el mediodía».


Salmo 111 1, 4-5. 6-7. 8a, y 9 R/. El justo brilla en las tinieblas como una luz


En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R/.

Porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor. R/.

Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R/.


Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2, 1-5


Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.
También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.


Evangelio según san Mateo 5, 13-16


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».








INTRODUCCIÓN


   9. Para evitar malentendidos en su lectura, es esencial tener en cuenta la naturaleza peculiar del DEC, así como su estructura. El Documento se inicia con un capítulo que ofrece, no una mera crónica, sino una narración, a la luz de la fe, de la experiencia de sinodalidad vivida hasta ahora a partir de la consulta al Pueblo de Dios en las Iglesias locales y del discernimiento de los Pastores en las Conferencias Episcopales: traza un esquema, presenta las dificultades encontradas y los frutos más significativos recogidos, identificando las piedras angulares de lo que constituye una auténtica experiencia colectiva de la fe cristiana. De este modo, no ofrece una definición de la sinodalidad en sentido estricto —para lo cual se pueden remitir al Documento Preparatorio (DP) o a los materiales señalados en el sitio web del Sínodo (www.synod.va)—, sino que expresa el sentido compartido de la experiencia de la sinodalidad vivida por los participantes. Lo que surge es una profunda reapropiación de la dignidad común de todos los bautizados, auténtico pilar de la Iglesia sinodal y fundamento teológico de esa unidad que es capaz de resistir el impulso al uniformismo y valora la diversidad de vocaciones y carismas que el Espíritu derrama sobre los fieles con una abundancia inesperada. 


10. El segundo capítulo presenta un icono bíblico —la imagen de la tienda con la que inicia el capítulo 54 del libro de Isaías— que ofrece una clave de interpretación de los contenidos del DEC a la luz de la Palabra, insertándolos en el marco de una promesa de Dios que se convierte en vocación para su Pueblo y su Iglesia: «¡Ensancha el espacio de tu tienda!» 



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