viernes, 13 de noviembre de 2020

VIGILIA DE LOS MÁRTIRES. MES DE NOVIEMBRE (SEGÚN ESQUEMA JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES)

 Vigilia de oración de los mártires de Tazacorte (aprovechando el esquema de la Jornada Mundial de los pobres)


“Tiende tu mano al pobre” (cfr Sir 7,32)


MONICIÓN DE ENTRADA


  Tender la mano es un signo: un signo que recuerda inmediatamente la proximidad, la solidaridad, el amor, escribe el Papa Francisco en su Mensaje para esta Jornada Mundial de los Pobres. La presente Vigilia quiere actuar, rezar y traducir en realidad el signo de la mano tendida.

En la primera statio, el pasaje-guía del libro del Sirácida del que se ha tomado el tema de la Jornada, urge nuestras acciones concretas hacia los necesitados. La mano tendida es un gesto muy elocuente que muestra y expresa las diferentes dinámicas que una persona o una comunidad puede actuar en favor de los pobres.

La segunda statio recuerda que nuestras acciones hacia los pobres comienzan con la mano tendida del Señor, que es quien primero tiende su mano hacia nosotros.



El Sacerdote expone el Santísimo Sacramento en la forma habitual. Sigue un canto y una breve exhortación introductoria.


Canto: “Oración del pobre”


Vengo ante Ti, mi Señor 

reconociendo mi culpa 

con la fe puesta en tu amor 

que Tú me das como a un hijo.

Te abro mi corazón 

y te ofrezco mi miseria, 

despojado de mis cosas 

quiero llenarme de ti.

 

Que tu Espíritu Señor 

abrase todo mi ser 

hazme docil a tu voz 

transforma mi vida entera(bis).

 

Puesto en tus manos Señor 

siento que soy pobre y debil 

mas tú me quieres asi 

yo te bendigo y te alabo. 

Padre en mi debilidad 

tú me das tu fortaleza 

amas al hombre secillo 

le das tu paz y perdón.


Vengo ante Ti, mi Señor 

reconociendo mi culpa 

con la fe puesta en tu amor 

que Tú me das como a un hijo.

Te abro mi corazón 

y te ofrezco mi miseria, 

despojado de mis cosas 

quiero llenarme de ti.

 

Que tu Espíritu Señor 

abrase todo mi ser 

hazme docil a tu voz 

transforma mi vida entera(bis).

 

Puesto en tus manos Señor 

siento que soy pobre y debil 

mas tú me quieres asi 

yo te bendigo y te alabo. 

Padre en mi debilidad 

tú me das tu fortaleza 

amas al hombre sencillo 

le das tu paz y perdón


Primera statio – el hombre tiende la mano


LECTURA

Del libro del Sirácida Sir 7, 27-30.32-36


Honra a tu padre con todo tu corazón, y no olvides los dolores de tu madre. Recuerda que ellos te engendraron, ¿qué les darás a cambio de lo que te dieron? Teme al Señor con toda tu alma, y respeta a sus sacerdotes. Ama a tu Creador con todas tus fuerzas, y no abandones a sus ministros. Tiende también tu mano al pobre, para que tu bendición sea completa. Sé generoso con todos los vivos, y a los muertos no les niegues tu generosidad. No te retraigas ante los que lloran, y aflígete con los que se afligen. No dejes de visitar al enfermo, porque con estas obras te harás querer. En todas tus acciones ten presente tu final, y así jamás cometerás pecado.


Meditación (se pone música instrumental, mientras se leen algunos textos del Papa muy lentamente)


“Tender la mano hace descubrir, en primer lugar, a quien lo hace, que dentro de nosotros existe la capacidad de realizar gestos que dan sentido a la vida. ¡Cuántas manos tendidas se ven cada día! Lamentablemente, sucede cada vez más a menudo que la prisa nos arrastra a una vorágine de indiferencia, hasta el punto de que ya no se sabe más reconocer todo el bien que cotidianamente se realiza en el silencio y con gran generosidad” (n. 5).


“Tender la mano es un signo: un signo que recuerda inmediatamente la proximidad, la solidaridad, el amor. En estos meses, en los que el mundo entero ha estado como abrumado por un virus que ha traído dolor y muerte, desaliento y desconcierto, ¡cuántas manos tendidas hemos podido ver! La mano tendida del médico que se preocupa por cada paciente tratando de encontrar el remedio adecuado. La mano tendida de la enfermera y del enfermero que, mucho más allá de sus horas de trabajo, permanecen para cuidar a los enfermos. La mano tendida del que trabaja en la administración y proporciona los medios para salvar el mayor número posible de vidas. La mano tendida del farmacéutico, quién está expuesto a tantas peticiones en un contacto arriesgado con la gente. La mano tendida del sacerdote que bendice con el corazón desgarrado. La mano tendida del voluntario que socorre a los que viven en la calle y a los que, a pesar de tener un techo, no tienen comida. La mano tendida de hombres y mujeres que trabajan para proporcionar servicios esenciales y seguridad. Y otras manos tendidas que podríamos describir hasta componer una letanía de buenas obras. Todas estas manos han desafiado el contagio y el miedo para dar apoyo y consuelo” (n. 6).


“«Tiende la mano al pobre» destaca, por contraste, la actitud de quienes tienen las manos en los bolsillos y no se dejan conmover por la pobreza, de la que a menudo son también cómplices. La indiferencia y el cinismo son su alimento diario. ¡Qué diferencia respecto a las generosas manos que hemos descrito! De hecho, hay manos tendidas para rozar rápidamente el teclado de una computadora y mover sumas de dinero de una parte del mundo a otra, decretando la riqueza de estrechas oligarquías y la miseria de multitudes o el fracaso de naciones enteras. Hay manos tendidas para acumular dinero con la venta de armas que otras manos, incluso de niños, usarán para sembrar muerte y pobreza. Hay manos tendidas que en las sombras intercambian dosis de muerte para enriquecerse y vivir en el lujo y el desenfreno efímero. Hay manos tendidas que por debajo intercambian favores ilegales por ganancias fáciles y corruptas. Y también hay manos tendidas que, en el puritanismo hipócrita, establecen leyes que ellos mismos no observan.



CANTO


En los pobres yo te ví
marginado, maltratado, crucificado
y tuve que acercarme,
pude sentir que en ellos siempre Tú me llamas.


Oración en silencio


Recitamos todos juntos:

Es Navidad cada vez que una luz brilla en las tinieblas.

Es Navidad cada vez que sonríes a un hermano y le tiendes la mano.

Es Navidad cada vez que estás en silencio para escuchar al otro.

Es Navidad cada vez que no aceptas aquellos principios que destierran a los oprimidos al margen de la sociedad.

Es Navidad cada vez que esperas con aquellos que desesperan en la pobreza física y espiritual. Es Navidad cada vez que reconoces con humildad tus límites y tu debilidad.

Es Navidad cada vez que permites al Señor renacer para darlo a los demás.

(Santa Teresa de Calcuta)


Segunda statio – Dios tiende la mano


LECTURA


Del Evangelio según San Mateo Mt 14, 22-33


[Después de que la multitud hubiera comido], enseguida Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma. Jesús les dijo enseguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».

Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua». Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame». Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?». En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».


MEDITACIÓN


Se propone el siguiente texto pronunciado por el Papa Francisco durante el Ángelus del 10 de agosto de 2014:


“Este relato es una hermosa imagen de la fe del apóstol Pedro. En la voz de Jesús que le dice: «Ven», él reconoció el eco del primer encuentro en la orilla de ese mismo lago, e inmediatamente, una vez más, dejó la barca y se dirigió hacia el Maestro. Y caminó sobre las aguas. La respuesta confiada y disponible ante la llamada del Señor permite realizar siempre cosas extraordinarias. Pero Jesús mismo nos dijo que somos capaces de hacer milagros con nuestra fe, la fe en Él, la fe en su palabra, la fe en su voz. En cambio, Pedro comienza a hundirse en el momento en que aparta la mirada de Jesús y se deja arrollar por las adversidades que lo rodean. Pero el Señor está siempre allí, y cuando Pedro lo invoca, Jesús lo salva del peligro. En el personaje de Pedro, con sus impulsos y sus debilidades, se describe nuestra fe: siempre frágil y pobre, inquieta y con todo victoriosa, la fe del cristiano camina hacia el encuentro del Señor resucitado, en medio de las tempestades y peligros del mundo”.

“Esta es una imagen eficaz de la Iglesia: una barca que debe afrontar las tempestades y algunas veces parece estar en la situación de ser arrollada. Lo que la salva no son las cualidades y la valentía de sus hombres, sino la fe, que permite caminar incluso en la oscuridad, en medio de las dificultades. La fe nos da la seguridad de la presencia de Jesús siempre a nuestro lado, con su mano que nos sostiene para apartarnos del peligro. Todos nosotros estamos en esta barca, y aquí nos sentimos seguros a pesar de nuestros límites y nuestras debilidades. Estamos seguros sobre todo cuando sabemos ponernos de rodillas y adorar a Jesús, el único Señor de nuestra vida. A ello nos llama siempre nuestra Madre, la Virgen. A ella nos dirigimos confiados”.


CANTO

Haz de mí un Anawin (Brotes de Olivo)


Haz de mí, un Anawin,

Hazme pobre, un Anawin

Un Anawin, un pobre

Haz de mi, mi Dios, un Anawin


Oración en silencio


Recitamos todos:


Extiende tu mano hacia nosotros, Señor, y agárranos.

Ayúdanos a amar como tú amas.

Enséñanos a dejar lo que pasa,

a alentar al que tenemos a nuestro lado,

a dar gratuitamente a quien está necesitado. Amén.

(Papa Francisco)


Nos dirigimos a la Virgen de los Pobres, oración de Banneux:

TODOS

Virgen de los Pobres,

que avanzas en la noche del mundo para llamar a todas las gentes y conducirlas a Jesús, fuente de gracia y salvación,

mira a la humanidad entera que anda a tientas en la oscuridad

de la indiferencia religiosa,

de la superstición,

de las falsedades ideológicas y morales,

e invita a todos a perseverar

en el camino de la verdad,

de la justicia y la caridad.

Virgen de los pobres,

que muestras tu solicitud maternal

a una joven

y esperas, luminosa, en el jardín de su casa, invitándola a salir:

entra en nuestras casas,

ven a morar

en todas nuestras familias

para que podamos responder

generosamente a tu invitación y, todos nosotros, dejando nuestras cómodas costumbres

y toda forma de egoísmo,

sepamos prodigarnos en el anuncio de la fe

y por las necesidades de los hermanos.

Virgen de los Pobres,

que indicas la fuente

reservándola para los enfermos

mostrándote solícita por los que sufren,

ven y alivia nuestros sufrimientos,

mitiga las penas de los que están en la prueba del dolor, concédenos todas las gracias necesarias

para llevar suavemente la cruz de cada día

y ora, oh Consoladora de los afligidos,

por todos los necesitados.

Virgen de los Pobres,

que has deseado la construcción de una pequeña capilla en el lugar de las apariciones,

enséñanos a ser piedras vivas de la Iglesia,

bendice al papa, a los obispos, a los sacerdotes,

a los diáconos y a todo el pueblo cristiano.

Tú, que eres la Madre de la Iglesia,

haz que nuestras comunidades cristianas

sean dóciles a la acción del Espíritu Santo,

obedientes a la Palabra de Dios,

fieles al magisterio, dedicadas al servicio,

libres de intereses partidistas,

perseverando en la oración y en la comunión fraterna.

Virgen de los Pobres,

oh Bendita entre todas las mujeres,

queremos ser bendecidos por ti hoy,

en particular, y todos los días de nuestra vida; extiende tus manos sobre nosotros,

sobre todos tus devotos y sobre el mundo entero. Te imploramos: que nunca nos falte

tu solicitud maternal,

oh Madre del Salvador,

Madre de Dios. ¡Gracias!


ORACIÓN DE LOS MÁRTIRES


Oh Dios, que otorgaste una constancia invencible en la fe a los bienaventurados Ignacio de Azevedo y Compañeros mártires, te rogamos nos concedas que, robustecidos con tan sublimes ejemplos, imitemos el amor de su caridad y podamos participar su gloria en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén 


miércoles, 11 de noviembre de 2020

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

 HOJA PARROQUIAL

14 y 15 de Noviembre de 2020
Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“Bien, siervo bueno y fiel”



    El Señor nos ha creado, capacitado y quiere que seamos y actuemos como personas adultas, activas, confiables, responsables. La pasividad culpable, la parálisis ante los riesgos, la fatiga del emprender y gestionar, el miedo al fracaso, inutilizan y  destruyen no solo los resultados de nuestra acción, sino también a los demás y a mí mismo y obstaculizan el desarrollo del Reino de Dios.

      Nadie es capaz de saber quién es y de lo que es capaz hasta que no se mide con la realidad, entregándose al bien a través del ejercicio de sus cualidades y habilidades.







LECTURAS


Primera lectura del libro de los Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31


Una mujer fuerte, ¿quién la hallará?

Supera en valor a las perlas.

Su marido se fía de ella,

pues no le faltan riquezas.

Le trae ganancias, no pérdidas,

todos los días de su vida.

Busca la lana y el lino

y los trabaja con la destreza de sus manos.

Aplica sus manos al huso,

con sus dedos sostiene la rueca.

Abre sus manos al necesitado

y tiende sus brazos al pobre.

Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura;

la que teme al Señor merece alabanza.

Cantadle por el éxito de su trabajo,

que sus obras la alaben en público.


Salmo 127, 1-2. 3. 4-5 R/. Dichoso el que teme al Señor.


Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien. R/.


Tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa. R/.


Esta es la bendición del hombre

que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sion,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida. R/.


Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6


     En lo referente al tiempo y a las circunstancias, hermanos, no necesitáis que os escriba, pues vosotros sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar.


      Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, de forma que ese día os sorprenda como un ladrón; porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.


      Así, pues, no nos entreguemos al sueño como los demás, sino estemos en vela y vivamos sobriamente.


Evangelio según san Mateo 25, 14-30


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.

El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.

En cambio, el que recibió uno fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

Al cabo de mucho tiempo viene el señor de aquellos siervos y se pone a ajustar las cuentas con ellos.

Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:

“Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”.

Su señor le dijo:

“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.

Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo:

“Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”.

Su señor le dijo:

“Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”.

Se acercó también el que había recibido un talento y dijo:

“Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”.

El señor le respondió:

“Eres un siervo negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”».


YOUCAT

CAPÍTULO SEGUNDO. Los sacramentos de curación


El Sacramento del Orden


258 ¿Por qué la Iglesia exige a los presbíteros y obispos una vida célibe?


Jesús vivió célibe y con ello quiso expresar su amor indiviso a Dios Padre. Asumir la forma de vida de Jesús y vivir en castidad «por el reino de los cielos» (Mt 19,12) es desde tiempos de Jesús un signo del amor, de la entrega plena al Señor y de la total disponibilidad para el servicio. La Iglesia católica latina exige esta forma de vida a sus OBISPOS y PRESBÍTEROS, las Iglesias católicas orientales únicamente a sus obispos. El celibato, en palabras del papa Benedicto XVI, no puede significar «quedarse privados de amor, sino que debe significar dejarse tomar por la pasión por Dios». Un SACERDOTE debe, como célibe, ser fecundo representando la paternidad de Dios y de Jesús. Además añade el Papa: «Cristo necesita sacerdotes que sean maduros y varoniles, capaces de ejercer una verdadera paternidad espiritual».


259 ¿En qué se diferencia el sacerdocio común de los fieles del sacerdocio ordenado?”


Por el Bautismo Cristo nos ha convertido en un reino de «sacerdotes para Dios, su Padre» (Ap 1,6). Por el sacerdocio común, todo cristiano está llamado a actuar en el mundo en nombre de Dios y a transmitirle su bendición y su gracia. Sin embargo, en el Cenáculo y en el envío de los APÓSTOLES, Cristo ha dotado a algunos con un poder sagrado para el servicio de los creyentes; estos sacerdotes ordenados representan a Cristo como pastores de su pueblo y cabeza de su Cuerpo, la Iglesia. La misma palabra «sacerdote» usada para expresar dos realidades relacionadas, pero con una diferencia «esencial y no sólo en grado» (Concilio Vaticano II, LG), lleva a menudo a confusión. Por un lado tenemos que darnos cuenta con gozo de que todos los bautizados somos sacerdotes, porque vivimos en Cristo y participamos de todo lo que él es y hace. ¿Por qué entonces no pedimos constantemente BENDICIONES para este mundo? Por otra parte tenemos que descubrir de nuevo el don de Dios a su Iglesia, que son los sacerdotes ordenados, que representan entre nosotros al mismo Señor. 


El Sacramento del Matrimonio


260 ¿Por qué ha hecho Dios al hombre y a la mujer el uno para el otro?


Dios ha hecho al hombre y a la mujer el uno para el otro para que «ya no sean dos, sino una sola carne» (Mt 19,6): de esta forma deben vivir el amor, ser fecundos y así convertirse en signo del mismo Dios, que no es otra cosa que amor desbordante. 


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martes, 3 de noviembre de 2020

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

HOJA PARROQUIAL

7 y 8 de Noviembre de 2020
Domingo XXXII del Tiempo Ordinario. Ciclo A.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“Velad porque no sabéis el día ni la hora”



    Las lecturas de hoy nos invitan a estar vigilantes (Evangelio), con las lámparas encendidas ante la inminente llegada del Señor. Él-está-con-nosotros, pero la hora de su llegada definitiva para cada uno en particular, no la sabemos. Pedagógicamente se nos invita a no bajar la vigilancia, pues podemos perder de vista a este Dios que se manifiesta en los distintos acontecimientos de nuestra vida, y del cual gozaremos definitivamente en el Reino eterno.

  Esa búsqueda la debemos llevar a cabo en la Palabra, pues ella es la fuente de la Sabiduría, y en las distintas experiencias de la vida, y ha de ser intensa, pero serena; no nos debe agobiar, pues la búsqueda de la Sabiduría ya es poseerla. 







LECTURAS


Primera lectura del libro de la Sabiduría 6, 12-16


Radiante e inmarcesible es la sabiduría, la ven con facilidad los que la aman y quienes la buscan la encuentran. Se adelanta en manifestarse a los que la desean. Quien madruga por ella no se cansa, pues la encuentra sentada a su puerta. Meditar sobre ella es prudencia consumada y el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones. Pues ella misma va de un lado a otro buscando a los que son dignos de ella; los aborda benigna por los caminos y les sale al encuentro en cada pensamiento.


Salmo 62, 2abc. 2d-4. 5-6. 7-8 R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.


Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.


¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. R/.


Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos. R/.


En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo. R/.


Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 4, 13-18


No queremos que ignoréis, hermanos, la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los que no tienen esperanza. Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual modo Dios llevará con él, por medio de Jesús, a los que han muerto. Esto es lo que os decimos apoyados en la palabra del Señor: nosotros, los que quedemos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que hayan muerto; pues el mismo Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar; después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos entre nubes al encuentro del Señor, por los aires. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.


Evangelio según san Mateo 25, 1-13


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes. Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Qué llega el esposo, salid a su encuentro!”. Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”. Pero las prudentes contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”. Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”. Pero él respondió:  En verdad os digo que no os conozco”. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

YOUCAT

CAPÍTULO TERCERO. Los sacramentos al servicio de la comunidad y de la misión


El Sacramento del Orden


255 ¿Qué sucede en la ordenación diaconal?


En la ordenación diaconal el candidato recibe el encargo de un servicio propio dentro del orden. Porque representa a Cristo como el que no ha venido a «ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,28). En la liturgia de ordenación se dice: «En el servicio de la Palabra, del altar y de la caridad, el DIÁCONO está disponible para todos». El prototipo del DIÁCONO es el mártir san Esteban. Cuando los APÓSTOLES, en la comunidad primitiva de Jerusalén, se vieron desbordados por la abundancia de tareas caritativas, buscaron a siete hombres «para servir las mesas», que fueron ordenados por ellos. Esteban, el primero en ser nombrado, actuó «lleno de gracia y poder» a favor de la nueva fe, así como de pobres de la comunidad. Después de que durante siglos el diácono haya sido sólo un grado del Orden en el camino al presbiterado, hoy es nuevamente una vocación independiente para célibes y para casados. Por un lado era preciso destacar con ello de nuevo el carácter de servicio de la Iglesia, por otro se quería, como en la Iglesia primitiva, poner junto a los PRESBÍTEROS un estado que asuma determinados encargos pastorales y sociales de la Iglesia. También la ordenación diaconal marca al ordenado para toda la vida y de modo irrevocable.


256 ¿Quién puede recibir el sacramento del Orden?


Puede ser ordenado válidamente como DIÁCONO, PRESBÍTERO y OBISPO el varón bautizado, católico, que es llamado a este ministerio por la Iglesia. 


257 ¿Es un desprecio a las mujeres el hecho de que sólo los varones puedan recibir el sacramento del Orden?


La decisión de que sólo los varones puedan recibir el orden sagrado no es ningún desprecio a la mujer. Ante Dios, varón y mujer tienen la misma dignidad, pero diferentes tareas y CARISMAS. Para la Iglesia es vinculante el hecho de que Jesús, al instituir el sacerdocio en la Última Cena, eligiera exclusivamente a varones. El papa beato Juan Pablo II declaró en el año 1994 que «la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia». Como ningún otro hombre de la Antigüedad, Jesús revalorizó provocativamente a las mujeres, les concedió su amistad y las tomó bajo su protección. Había mujeres entre sus seguidores y Jesús valoraba mucho su fe. Al fin y al cabo la primera testigo de la Resurrección es una mujer. Por ello María Magdalena es denominada «apóstol de los APÓSTOLES». Sin embargo, el sacerdocio ordenado y el ministerio pastoral siempre se ha conferido a sólo a varones. En el sacerdote varón la comunidad ha de encontrar representado a Jesucristo. El sacerdocio es un servicio particular que se vale del hombre también en su rol sexual de varón y padre. Pero no es ninguna forma de superioridad masculina sobre las mujeres. Las mujeres tienen una función en la Iglesia, como vemos en María, que no es menos central que la de los hombres, pero es una función femenina. Eva fue madre de todos los que viven (Gén 3,20). Como «madres de los que viven» las mujeres tienen dones y capacidades singulares. Sin su modo de enseñanza, de anuncio, de caridad, de espiritualidad y de cuidado de las almas, la Iglesia estaría «hemipléjica». Allí donde los varones utilizan su ministerio sacerdotal como instrumento de poder o no dejan entrar en juego a las mujeres con sus carismas específicos, faltan contra el amor de Cristo y contra el Espíritu Santo.


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