miércoles, 7 de junio de 2023

DOMINGO DEL CORPUS CHRISTI. CICLO A

       





  HOJA PARROQUIAL


10 y 11 de Junio de 2023
Domingo del Corpus Christi. Ciclo A.


Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.


“Dios envió a su Hijo al mundo para que se salve”



 


    


    De nuevo la Fiesta del Corpus, Presencia Real de Jesucristo en las especies de Pan y del Vino consagrados.Y con ellos, la gracia de consagrarnos nosotros al servicio de la Caridad: El que come de este Pan vivirá para siempre (Jn 6,51). “Oh sagrado Banquete, en que Cristo es nuestra comida”. (Sto. Tomás). Cena que recrea y enamora(S. Juan de la Cruz).


    Con su discurso del Pan de Vida, ayuda San Juan a alimentar la Fe, crecer en Fraternidad y reavivar la Esperanza de vida eterna. Este evangelista no describe la Institución de la Eucaristía en la Ultima Cena, pero con este discurso quiere explicar lo que vive una comunidad cuando celebra el Sacramento, como Pan de Vida.


    Quien hambre tiene, con pan sueña. Este refrán castellano, nos sitúa ante el mundo de nuestras necesidades vitales, y el modo de atenderlas, porque nada se fija con tanto vigor como aquello que se ansía con vehemencia. Así, ante el hambre de pan y el hambre de Dios. Tres hambres afligen al mundo: el de Pan, el de Cultura y el de Dios. Las tres se sacian con el Pan de vida, que Fr. Luis de Granada describe así.


    ¡Oh maravilloso Sacramento! ¿Qué diré de ti?.. Tú eres vida de nuestras almas, Medicina de nuestras llagas, Consuelo de nuestros trabajos, Memorial de Jesucristo. Con este manjar es unida el alma con su Esposo, con éste se alumbra el entendimiento, se aviva la memoria, se enamora la voluntad, se deleita el gusto interior, se acrecienta la devoción, se derriten las entrañas, se adormecen las pasiones, se despiertan los buenos deseos, se fortalece nuestra flaqueza y toma con él aliento para caminar hasta el monte de Dios. (M. Vida cristiana)


    ¿Cuál es mi necesidad más profunda? ¿Cómo cuido el anhelo de Dios?











LECTURAS


Primera lectura del libro del Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16a

 

Moisés habló al pueblo diciendo:
«Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para probarte y conocer lo que hay en tu corazón: si observas sus preceptos o no.
Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres, para hacerte reconocer que no solo de pan vive el hombre, sino que vive de todo cuanto sale de la boca de Dios.
No olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con serpientes abrasadoras y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres».

 

Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20 R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

 

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sion.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

 

Segunda lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 16-17

 

Hermanos:
El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo?
Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan.

 

Evangelio según san Juan 6, 51-58

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
Disputaban los judíos entre sí:
«Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». 






3. Hacia una Iglesia sinodal misionera



Más allá del clericalismo 


58. El tono de las síntesis no es anticlerical (contra los sacerdotes o el sacerdocio ministerial). Muchas expresan un profundo aprecio y afecto por los sacerdotes que llevan a cabo su misión con fidelidad y dedicación, y se preocupan por las numerosas exigencias a las que se deben enfrentar. También expresan el deseo de contar con sacerdotes mejor formados, mejor acompañados y menos aislados. Sin embargo, señalan la importancia de librar a la Iglesia del clericalismo, para que todos sus miembros, tanto sacerdotes como laicos, puedan cumplir con la misión común. El clericalismo se considera una forma de empobrecimiento espiritual, una privación de los verdaderos bienes del ministerio ordenado y una cultura que aísla al clero y perjudica al laicado. Esta cultura separa de la experiencia viva de Dios y daña las relaciones fraternas, produciendo rigidez, apego al poder en sentido legalista y un ejercicio de la autoridad que es poder y no servicio. El clericalismo puede ser una tentación tanto para los clérigos como para los laicos, como señala la síntesis de la República Centroafricana: «algunos párrocos se comportan como “dispensadores de órdenes”, imponiendo su voluntad sin escuchar a nadie. Los cristianos laicos no se sienten miembros del Pueblo de Dios. Tienen que reprobarse las iniciativas demasiado “clericalistas”. Algunos agentes de pastoral, clérigos y laicos, prefieren a veces rodearse de quienes comparten sus opiniones y alejarse de aquellos cuyas convicciones son hostiles y están en desacuerdo con ellos». 


59. Aunque son francas en su diagnóstico del problema, las síntesis no carecen de esperanza. Expresan un profundo y enérgico deseo de formas en el ejercicio del liderazgo —episcopal, sacerdotal, religioso y laico— que sean relacionales y colaborativas, y de formas de autoridad capaces de generar solidaridad y corresponsabilidad: «entre las tareas de la autoridad se incluye también la de animar, implicar, orientar y facilitar la participación en la vida de la Iglesia [...] y delegar parte de la responsabilidad» (CE Eslovaquia). Laicos, religiosos y clérigos desean poner sus talentos y capacidades a disposición de la Iglesia y para ello reclaman un ejercicio de liderazgo que los haga libres. Las síntesis expresan su agradecimiento a los líderes que ya ejercen su función de esta manera. 



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