7 y 8 de Mayo de 2022
“Mis ovejas escuchan mi voz”
Dos hilos conductores podemos descubrir en las lecturas de hoy: la figura del pastor y la alegría. En los tiempos que corren podemos apreciar fácilmente que estamos rodeados de conflictos, la pandemia aún no ha terminado, los migrantes y refugiados son cada vez más, la inestabilidad económica en varias regiones del mundo sigue… No es difícil perder la alegría, o buscarla en lugares equivocados. La imagen del pastor bello y bueno que da la vida por sus ovejas nos puede dar y /o devolver la auténtica alegría que necesitamos.
Primera lectura de los Hechos de los Apóstoles 13, 14. 43–52
En aquellos días, Pablo y Bernabé continuaron desde Perge y llegaron a Antioquia de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento.
Muchos judíos y prosélitos adoradores de Dios siguieron a Pablo y Bernabé, que hablaban con ellos exhortándolos a perseverar fieles a la gracia de Dios.
El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra del Señor. Al ver el gentío, los judíos se llenaron de envidia y respondían con blasfemias a las palabras de Pablo.
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas, adoradoras de Dios, y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio.
Ellos sacudieron el polvo de los pies contra ellos y se fueron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.
Salmo 99. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Segunda lectura del libro del Apocalipsis 7, 9. 14b-17
Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo.
El que se sienta en el trono acampará entre ellos.
Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono los apacentará y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.
Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos».
Evangelio según San Juan 10, 27-30
Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre.
Yo y el Padre somos uno».
Parte 4. Cómo debemos orar
PRIMERA SECCIÓN. La oración en la vida cristiana
CAPÍTULO SEGUNDO. Las fuentes de la oración
490 ¿Es suficiente con orar cuando se tienen ganas de hacerlo?
No. Quien sólo ora según sus apetencias no toma a Dios en serio y pierde la práctica de la oración. La oración vive de la fidelidad.
491 ¿Se puede aprender a orar a partir de la Biblia?
La BIBLIA es una fuente para la oración. Orar con la Palabra de Dios es aprovechar las palabras y los acontecimientos de la Biblia para la propia oración. «Desconocer la Escritura es desconocer a Cristo» (san Jerónimo). La Sagrada Escritura y especialmente los salmos y el NUEVO TESTAMENTO son un valioso tesoro; en ellos se encuentran las oraciones más hermosas y penetrantes del mundo judeocristiano. Pronunciar estas oraciones nos une a millones de orantes de todos los tiempos y culturas, pero en especial con el mismo Cristo, que está presente en todas estas oraciones.
492 ¿Tiene mi oración personal algo que ver con la oración de la Iglesia?
En el culto divino de la Iglesia, en la Liturgia de las Horas y en la Santa Misa, se pronuncian comunitaria-mente oraciones que proceden de la Sagrada Escritura o de la tradición de la Iglesia. Unen a cada uno con la comunión orante de la Iglesia. La oración cristiana no es un asunto privado, aunque sí es muy personal. La oración personal se purifica, se amplía y se refuerza cuando entra regularmente en la oración de toda la Iglesia. Es un signo grande y hermoso cuando en todas las partes del mundo personas creyentes están unidas a la vez en las mismas oraciones entonando así un único canto de alabanza a Dios.
493 ¿Cuáles son los rasgos de la oración cristiana?
La oración cristiana es una oración en actitud de fe, esperanza y amor. Es constante y se abandona a la voluntad de Dios. El cristiano que ora sale en ese mismo momento de sí mismo y entra en actitud de confianza creyente en el único Dios y Señor; al mismo tiempo pone toda su confianza en Dios: en que Él le escucha, lo acoge y lo perfecciona. San Juan Bosco dijo en una ocasión: «Para conocer la voluntad de Dios se necesitan tres cosas: orar, esperar y dejarse aconsejar». Por último, la oración cristiana es siempre expresión del amor que procede del amor de Cristo y que busca el amor divino.


