14 y 15 de Mayo de 2022
“Amaos”
Seguimos celebrando la Pascua del Señor. En la mitad del mes de mayo, tan hermoso y tan primaveral, en definitiva, tan lleno de vida, continuamos dando gracias a Dios por la Resurrección de Jesús que ha hecho surgir en lo más hondo de nosotros una hermosa primavera. La muerte ya no tiene la última palabra. Somos criaturas nuevas que, al ser renovadas por el amor redentor de Cristo, viven ya desde el dinamismo de ese amor, es decir, en clave pascual de “resurrección”.
Primera lectura de los Hechos de los Apóstoles 14, 21b-27
Salmo
Sal 144, 8-9. 10-11. 12-13ab R. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi Rey.
Segunda lectura del libro del Apocalipsis 21, 1-5a
Evangelio según San Juan 13, 31-33a. 34-35
Parte 4. Cómo debemos orar
PRIMERA SECCIÓN. La oración en la vida cristiana
CAPÍTULO SEGUNDO. Las fuentes de la oración
494 ¿Cómo puede mi vida cotidiana ser una escuela de oración?
Cada acontecimiento, cada encuentro puede ser un impulso para una oración. Pues cuanto más profundamente vivimos en unidad con Dios tanto más profundamente comprendemos el mundo que nos rodea. Quien busca la unidad con Dios ya desde la mañana es capaz de bendecir a las personas con las que se encuentra, incluso a sus rivales y enemigos. A lo largo del día pone todos sus problemas en manos del Señor. Tiene más paz en su interior y la irradia. Emite sus juicios y toma sus decisiones preguntándose cómo actuaría Jesús en esa circunstancia. Vence el miedo por medio de la cercanía a Dios. En las circunstancias desesperadas no es inestable. Lleva en sí la paz del cielo y con ello la transmite al mundo. Está lleno de agradecimiento y de alegría por todo lo bueno, pero también soporta las dificultades que se encuentra. Esta atención a Dios es posible incluso durante el trabajo.
495 ¿Podemos estar seguros de que nuestras oraciones alcanzan a Dios?
Nuestras oraciones, hechas en el nombre de Jesús, llegan allí donde llegaban también las oraciones de Jesús: al corazón del Padre celestial. Cuanto más confiemos en Jesús tanto más seguros podemos estar de esto. Porque Jesús nos ha abierto de nuevo el camino del cielo que estaba cerrado para nosotros por el pecado. Dado que Jesús es el camino hacia el Padre, los cristianos concluyen sus oraciones “con la fórmula «por Jesucristo, nuestro Señor».
496 ¿Para qué necesitamos cuando rezamos al Espíritu Santo?
La BIBLIA dice: «Pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables» (Rom 8,26). Orar a Dios sólo se puede hacer con Dios. Que nuestra oración llegue ante Dios no es únicamente un mérito nuestro. Los cristianos hemos recibido el Espíritu de Jesús, que anhelaba intensamente ser uno con el Padre: ser totalmente amor, escuchar plenamente al otro, entenderse mutuamente del todo, querer todo lo que quiere el otro. Este Espíritu Santo de Jesús está en nosotros, y habla dentro de nosotros cuando oramos. En el fondo, orar significa que desde lo hondo de mi corazón Dios habla a Dios. El Espíritu Santo ayuda a nuestro espíritu a orar. Por eso debemos repetir continuamente: «Ven, Espíritu Santo, ven y ayúdame a orar».

