martes, 19 de octubre de 2021

HOJA PARROQUIAL DEL DOMINGO TRIGÉSIMO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B

  

















  HOJA PARROQUIAL

23 y 24 de Octubre de 2021
Semana XXX del Tiempo Ordinario. Ciclo B.

Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.


“¿Qué quieres que haga por ti?”




  Hoy, Jesús se acerca a Bartimeo como Dios Padre cuida a su pueblo en el destierro. El consuelo de Jesús llena de alegría al ciego porque experimenta un nuevo Dios, un nuevo camino. 


  San Marcos nos presenta la escena de la curación de un ciego, Bartimeo, que se extiende a la posibilidad de sanar otras cegueras. Jesús es capaz de hacer del clamor de los humildes un canto de fe y esperanza. Así, Dios cambia el cautiverio en libertad, la soledad en comunión, las lágrimas en alegría (cf. Sal 125,6).


  En este caso, un ciego se convierte en discípulo y nos marca también la pauta del ser discípulos. Es un llamado a la corresponsabilidad, a escuchar y participar en la misión de la iglesia, en el mismo sentido del pedido que Jesús hace al padre ‘que todos sean uno’ (Jn 17,21).








LECTURAS


Primera lectura del Profeta Jeremías 31, 7-9


Esto dice el Señor:
«Gritad de alegría por Jacob,
regocijaos por la flor de los pueblos;
proclamad, alabad y decid:
“¡El Señor ha salvado a su pueblo,
ha salvado al resto de Israel!”.
Los traeré del país del norte,
los reuniré de los confines de la tierra.
Entre ellos habrá ciegos y cojos,
lo mismo preñadas que paridas:
volverá una enorme multitud.
Vendrán todos llorando
y yo los guiaré entre consuelos;
los llevaré a torrentes de agua,
por camino llano, sin tropiezos.
Seré un padre para Israel,
Efraín será mi primogénito».


Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 R/. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres


Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sion,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R/.


Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R/.


Recoge, Señor, a nuestros cautivos
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R/.


Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R/.


Segunda lectura de la carta a los Hebreos 5, 1-6


Todo sumo sacerdote, escogido de entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.
Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, porque también él está sujeto a debilidad.
A causa de ella, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo.
Nadie puede arrogarse este honor sino el que es llamado por Dios, como en el caso de Aarón.
Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy»; o, como dice en otro pasaje: «Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec».


Evangelio según san Marcos 10,46-52


En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
«Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí».

Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más:
«Hijo de David, ten compasión de mí».

Jesús se detuvo y dijo:
«Llamadlo».

Llamaron al ciego, diciéndole:
«Ánimo, levántate, que te llama».
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.

Jesús le dijo:
«¿Qué quieres que te haga?».

El ciego le contestó:
«“Rabbuní”, que recobre la vista».

Jesús le dijo:
«Anda, tu fe te ha salvado».
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.





Parte 3. Cómo obtenemos la vida en Cristo


PRIMERA SECCIÓN. Para qué estamos en la tierra, qué debemos hacer y cómo nos ayuda el Espíritu Santo de Dios


CAPÍTULO SEGUNDO. «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»


EL SEXTO MANDAMIENTO: No cometerás adulterio.”


409 ¿Es la masturbación una falta contra el amor?


La masturbación es una falta contra el amor, porque convierte el placer sexual en un fin en sí mismo y lo desvincula del desarrollo integral personal en el amor entre varón y mujer. Por eso el «sexo con uno mismo» es una contradicción en sí misma. La Iglesia alerta del riesgo de quitarle importancia al autoerotismo. De hecho, muchos jóvenes y adultos están en peligro de aislarse en el consumo de imágenes y películas eróticas y ofertas en Internet, en lugar de encontrar el amor en una relación personal. La soledad puede llevarles a un callejón sin salida, en el que la masturbación se convierte en una adicción. Pero nadie es feliz siguiendo el lema: «No necesito a nadie para el sexo; me lo hago a mí mismo, como y cuando lo necesito».


410 ¿Qué se entiende por «fornicación»?


El término «fornicación» (en griego porneia) se refiere originariamente a prácticas sexuales paganas, como, por ejemplo, la prostitución sagrada en el templo. Hoy el término se aplica a toda forma de actos sexuales fuera de la unión matrimonial. Se usa con frecuencia con sentido jurídico (abusos sexuales a menores y dependientes, etc.). Con frecuencia la fornicación se apoya en la seducción, el engaño, la violencia, la dependencia y los abusos. La fornicación es, por tanto, una falta grave contra el amor; ofende a la dignidad de la persona y niega el sentido de la sexualidad humana. Los Estados tienen la obligación de proteger ante los abusos, especialmente a los menores de edad.


411 ¿Por qué es la prostitución una forma de fornicación?”


En la prostitución el «amor» se convierte en mercancía y la persona queda degradada como mero objeto de placer. Por ello la prostitución es una falta grave contra la dignidad humana y un pecado grave contra el amor. Quienes sacan beneficios de la prostitución —quienes se dedican a la trata de blancas, los proxenetas, los clientes— tienen mayor culpa sin duda que las mujeres, hombres, niños y adolescentes que frecuentemente venden su cuerpo bajo presión o dependencia.


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