miércoles, 14 de abril de 2021

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO III DE PASCUA. CICLO B

 

 

 


  HOJA PARROQUIAL

17 y 18 de Abril de 2021
Domingo III de Pascua. Ciclo B.
Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.

“Ustedes son mis testigos”




 


   Jesús se manifiesta de manera diversa a los apóstoles. Ellos van convenciéndose de la resurrección cuando Jesús realiza algunos signos que le llevan a captar su presencia real. Los signos tienen que ser sensibles, ser captados por los sentidos para que tengan valor de signo. Por eso Jesús, ya resucitado, se reviste de aspecto corporal, realiza acciones concretas perceptibles por los sentidos, que conducen a la fe de los apóstoles: a María la llama por su nombre, ella con la vista no le reconoció.


  Tampoco le reconocieron los discípulos de Emaús y hacía unos días que le habían visto; pero le reconocieron al partir el pan, caldeados antes su interior por las palabras de Jesús. En el evangelio de hoy, los apóstoles ven a Jesús y no le reconocen; “se abre su entendimiento” cuando comparte el pez asado, y escuchan que en él se ha cumplido lo previsto en la Escritura.







LECTURAS


Primera lectura de los Hechos de los Apóstoles 3, 13-15. 17-19


En aquellos días, Pedro dijo a la gente:

El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidido soltarlo. Vosotros renegasteis del Santo y del justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello.Ahora bien, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, al igual que vuestras autoridades; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados.


Salmo 4,2. 4. 7. 9 R: R. Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro.


Escúchame cuando te invoco,

Dios de mi justicia; tú que en el aprieto me diste anchura,

ten piedad de mí

y escucha mi oración. R.


Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,

y el Señor me escuchará cuando lo invoque.

Hay muchos que dicen: 

«¿Quién nos hará ver la dicha,

si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?» R.


En paz me acuesto y en seguida me duermo, 

porque tú solo, Señor,

me haces vivir tranquilo. R.


Segunda lectura de la primera carta del Apóstol San Juan 2, 1-5a


Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. En esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud.


Evangelio según San Lucas 24, 35-48


En aquel tiempo, los discípulos de Jesús contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice:

«Paz a vosotros».

Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. Y él les dijo:

«¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo». Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:

«¿Tenéis ahí algo de comer?»

Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:

«Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí». Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y les dijo:

«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto».




Parte 3. Cómo obtenemos la vida en Cristo


PRIMERA SECCIÓN. Para qué estamos en la tierra, qué debemos hacer y cómo nos ayuda el Espíritu Santo de Dios


CAPÍTULO SEGUNDO. La comunidad humana


332 ¿Dónde se muestra la solidaridad de los cristianos con las demás personas?


Los cristianos se comprometen a favor de estructuras sociales justas. A ello pertenece el que todos los hombres tengan acceso a tos bienes materiales y espirituales de esta tierra. Los cristianos también se preocupan de que se respete la dignidad del trabajo humano, a lo que corresponde un salario justo. También la transmisión de la fe es un acto de solidaridad con todos los hombres. La solidaridad es el signo práctico en el que se reconocen los cristianos. Pues ser solidario no es únicamente un mandato de la razón. Jesucristo, nuestro Señor, se ha identificado plenamente con los pobres y los más pequeños (Mt 25,40). Negarles a ellos la solidaridad supondría rechazar a Cristo.


CAPÍTULO TERCERO. La salvación de Dios: la ley y la gracia


333 ¿Existe una ley moral natural que puede ser conocida por todos?


Si los hombres deben hacer el bien y evitar el mal, el conocimiento acerca de qué es bueno y malo debe estar inscrito en su interior. De hecho existe una ley moral, en cierto modo «natural» al hombre, que en principio puede ser conocida por todo hombre por medio de su razón. La LEY MORAL NATURAL es válida para todos. Dice al hombre qué derechos y obligaciones fundamentales tiene y de este modo constituye el verdadero fundamento de la convivencia en la familia, la sociedad y el Estado. Dado que el conocimiento natural está a menudo oscurecido por el pecado y la debilidad humana, el hombre necesita la ayuda de Dios y su REVELACIÓN para mantenerse en el buen camino.


334 ¿Qué relación hay entre la «ley moral natural» y la Ley de la Antigua Alianza?


La Ley de la Antigua Alianza expresa verdades que son accesibles por naturaleza a la razón, pero que se declaran y acreditan como Ley de Dios.


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