miércoles, 6 de septiembre de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2023

 Mt 1,1-16.18-23: La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.

Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.

David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jecomas y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:

María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

–«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta:

«Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo

y le pondrá por nombre Emmanuel,

que significa "Dios–con–nosotros".»


Permítanme que copie unos versos del Poema de la Virgen María de S. José de Anchieta dedicado al nacimiento de la Virgen María.


250 ¿Qué nuevo lucero brilla en el cielo estrellado? ¿Qué nuevo fulgor resplandece en la alborada? ¿Qué nuevo fuego fulgura en el cenit? ¿Qué nueva llama luce con desusado brillo? ¿Qué nueva luz naciente me hiere en los ojos?

255 Una luminosidad mayor aparece, el lucero de la mañana sale más rutilante, el sol irrumpe con más claridad por los altos montes, ruboriza con nítidos rayos de luz. Avanza más bella, vestida con su velo azafrán, bulliciosa con sus llameantes ruedas.

260 Pero ¿qué hago, necio de mí? Una luz excesiva deslumbró mis ojos con su nuevo esplendor. Porque ahora por primera vez nace esta lámpara clarísima, donde no había luz ninguna.

265 La horda infernal desde el principio más remoto del mundo lo había cubierto todo con horrible caos.

La ciega noche había sembrado el terror por todas partes con su nebuloso miedo, sepultándolo todo en negras tinieblas.

270 Ninguna aurora había removido del cielo las densas sombras, ninguna había ahuyentado del éter a los caballos de la noche.

La tierra sepultada en tinieblas ve por vez primera la luz que no conocía, al pie del plácido Olimpo. 

Esta estrella que brilla con nuevos rayos pone fin a las tinieblas de la noche y nos trae la luz del día.

275 Anuncia con su belleza el inmenso resplandor del sol y, como limpia mañana, precede al día perpetuo.

Esta es la estrella que nace de la noble estirpe de Jacob, cuya luz no volverá a dejar paso a las tinieblas. 

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 7 DE SEPTIEMBRE DE 2023

 Lc 5,1-11: Dejándolo todo, lo siguieron.

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. 

Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. 

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: 

«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca». 

Respondió Simón y dijo: 

«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». 

Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: 

«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador». 

Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. 

Y Jesús dijo a Simón: 

«No temas; desde ahora serás pescador de hombres». 

Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.



Los discípulos llevan bregando y no cogen nada. Sin embargo, cuando es en nombre de Jesús, cogen muchos peces. En la Iglesia, o en la vida, estamos pasando por unos momentos de cansancio. Tanto que hemos hecho, nos hemos gastado y desgastado y no hemos encontrado recompensa, frutos. Sin embargo, Jesús, nos invita a "remar mar adentro", a meterme de lleno en la vida, a implicarme, a no tener miedo, a "lanzarme a la piscina". Y tenemos que vencer muchos miedos y prejuicios. Sin embargo, también me parece que el Señor nos invita a que sigamos sus pasos, es decir, rememos en su dirección, donde y cuando quiera. No todo vale, ni de cualquier forma. Ellos pudieron encontrar fruto, cuando remaron en el momento y dirección que les indicó el Maestro. No todo lo que se me ocurre puede ser válido o puede producir fruto. Ahora que estamos en una época de "recortes", de economizar recursos, de la "eficiencia", deberíamos también los cristianos no ser "francotiradores", sino trabajar en grupo y guiados todos por el mismo Señor y Maestro. Por último, me gustaría traer aquí unas palabras de Juan Pablo II en la carta Ecclesia in Europa (fragmentos del número 121), que nos puede dar mucha esperanza y decisión para remar mar adentro. "¡No temas! El Evangelio no está contra ti, sino en tu favor. ¡Ten confianza! En el Evangelio, que es Jesús, encontrarás la esperanza firme y duradera a la que aspiras. Es una esperanza fundada en la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte. Él ha querido que esta victoria sea para tu salvación y tu gozo. ¡Ten seguridad! ¡El Evangelio de la esperanza no defrauda! En las vicisitudes de tu historia de ayer y de hoy, es luz que ilumina y orienta tu camino; es fuerza que te sustenta en las pruebas; es profecía de un mundo nuevo; es indicación de un nuevo comienzo; es invitación a todos, creyentes o no, a trazar caminos siempre nuevos que desemboquen en la « Europa del espíritu », para convertirla en una verdadera « casa común » donde se viva con alegría."

martes, 5 de septiembre de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 6 DE SEPTIEMBRE DE 2023

   Lc 4,38-44: Es necesario que evangelice también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado.


En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón. 

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.

Él, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían:

«Tú eres el Hijo de Dios».

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto.

La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.

Pero él les dijo:

«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».

Y predicaba en las sinagogas de Judea.



Hoy el evangelio nos presenta un día normal de Jesús, un día intenso. Dicen que seguramente es el sábado y por eso va a la sinagoga.

Vemos como en un día normal para Jesús hay tiempo para la oración (sinagoga y presumiblemente buscando un lugar solitario), la predicación, la curación de enfermos y endemoniados y salir en busca de otros en otros lugares.


En medio de todo ello, tiene claro que su misión procede de Dios, del cual es enviado y por eso no se queda donde se encuentra a gusto. Otros también lo necesitan. Primero es la misión, el Reino. No se queda a disfrutar o vivir del éxito, éste no es su centro. 


Por ello, es tan importante que tengamos claro que somos enviados, sentirnos enviados por Dios a una misión que no me pertenece, que no controlo, sino que sirvo. Porque así tampoco nos apoderaremos de los resultados, de las personas, de las cosas; cosas que hacemos cuando se nos va metiendo casi la idea de que la misión es nuestra.

Servimos a Dios y su misión. 

Una misión muy grande, que nos excede, que nos sobrepasa, que implica toda nuestra vida, que nos envuelve. Y nos sentimos acompañados, bendecidos por Dios. 

lunes, 4 de septiembre de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 5 DE SEPTIEMBRE DE 2023

 Lc 4,31-37: Sé quién eres: el Santo de Dios.

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba.

Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu de demonio inmundo y se puso a gritar con fuerte voz:

«¡Basta! ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Pero Jesús le increpó diciendo:

«¡Cállate y sal de él!».

Entonces el demonio, tirando al hombre por tierra en medio de la gente, salió sin hacerle daño.

Quedaron todos asombrados y comentaban entre sí:

«¿Qué clase de palabra es esta? Pues da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen».

Y su fama se difundía por todos los lugares de la comarca.



Su palabra estaba llena de autoridad. Hace referencia en primer lugar, que Jesús es el Santo de Dios y así lo atestiguan los espíritus inmundos. Jesús está habitado por la Palabra. Con Jesús cambia la perspectiva. Mientras que los rabinos, leían la Palabra e intentaban interpretarla…Jesús es habitado por ella. Es poseído por la Palabra. Jesús vive de la Palabra. Es transformado por ella. Por ello también enseñaba con autoridad, la autoridad de la Palabra. La autoridad de quien es transformado por la Palabra. 


Esta es la autoridad que asombraba a los vecinos de Cafarnaúm, no habían visto nada igual, ni lo habrá. Pero puede haber aproximaciones. Podemos dejar que la Palabra nos habite, nos transforme, nos guía, nos lleve. 

domingo, 3 de septiembre de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 4 DE SEPTIEMBRE DE 2023

 Lc 4,16-30: Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres... Ningún profeta es bien mirado en su tierra.

En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el Libro del Profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque él me ha ungido.
Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres,
para anunciar a los cautivos la libertad,
y a los ciegos, la vista.
Para dar libertad a los oprimidos;
para anunciar el año de gracia del Señor».
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles:
-Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.
Y decían:
-¿No es éste el hijo de José?
Y Jesús les dijo:
-Sin duda me recitaréis aquel refrán: «Médico, cúrate a ti mismo»: haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.
Y añadió:
Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del Profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado más que Naamán, el sirio.
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

"Nadie es profeta en su tierra", es una de las expresiones que Jesús expresa hoy y que ha trascendido a los siglos. Ser cristiano es ser profeta, dado desde el bautismo. Eso quiere decir, que si somos fieles al evangelio habrá rechazo, incomprensión, e incluso mucho más, maquinaciones por detrás para desacreditarnos, etc. Es decir, el que quiera ser profeta, será rechazado en su tierra. Evidentemente, esto no contrapone el buscar puentes, relaciones entre todos, trabajo compartido y en común... pero el evangelio tiene su dinámica propia, que no debemos saltar.
Nos da miedo, queremos una vida tranquila, queremos ser aceptados, sin embargo, contamos con la fuerza de Dios desde nuestro bautismo y confirmación: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido" y éste lo recibimos para ser enviados, no para quedárnoslo, acordémonos de las palabras del Papa en la misa crismal del 2013; "La unción, queridos hermanos, no es para perfumarnos a nosotros mismos, ni mucho menos para que la guardemos en un frasco, ya que se pondría rancio el aceite... y amargo el corazón."

jueves, 31 de agosto de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 1 DE SEPTIEMBRE DE 2023

  Mt 25,1-13: ¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.

Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.

Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó una voz:

“¡Qué llega el esposo, salid a su encuentro!”.

Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.

Y las necias dijeron a las prudentes:

“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”. 

Pero las prudentes contestaron:

“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.

Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”.

Pero él respondió:

“En verdad os digo que no os conozco”.

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».


A medianoche se oyó una voz: ¡Qué llega el esposo, salid a su encuentro!

El evangelio centra su atención en esa voz. No sólo es una advertencia, es una alegría enorme la llegada del esposo. Llega tarde, pero llega.

Y llega cuando se han dormido las vírgenes.

Pero unas habían hecho sus deberes y las otras no.

Nuestro esposo también se demora. Nos quiere mantener en tensión, pero nos vamos aflojando, nos vamos cansando. No podemos esperar.

Y hay situaciones que no pueden esperar, pero nadie mejor que el esposo para saber cuando llegar.


Por eso, animémonos pensando en su llegada, aunque ésta se retrase. Pero cuando llega, se celebra una gran fiesta. 

miércoles, 30 de agosto de 2023

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 31 DE AGOSTO DE 2023

  Mt 24,42-51: Estad preparados.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.

Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?

Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo encuentra portándose así. En verdad os digo que le confiará la administración de todos sus bienes.

Pero si dijere aquel mal siervo para sus adentros: "Mi señor tarda en llegar", y empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo castigará con rigor y le hará compartir la suerte de los hipócritas.

Allí será el llanto y el rechinar de dientes».


Cuando oigo la expresión "a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre", me evoca la brevedad del tiempo. Cuando en alguna acción, tenemos en cuenta el objetivo, la acción puede ir bien orientada.

Sin embargo, si no tenemos en cuenta el objetivo, nos podremos desviar. Muchas veces, nuestra vida la vivimos sin tener en cuenta el objetivo, o el término, la venida del Hijo del Hombre. Claro, así vivimos despistados pendientes en nuestros "negocios". Sin embargo, este Evangelio, para mí, viene a ser un acicate a no despistarme que mi vida es de Dios, y todo lo que hago es respuesta o no a Dios, acogida o no a Jesús. Esto me instiga a la responsabilidad, a la entrega y a no perder el tiempo. Hoy se oye mucho la expresión, "carpe diem", disfruta el momento. Para el cristiano, sería la expresión correcta: "vive con pasión y entrega el momento". Que el Señor nos de fuerza para vivir con pasión por Jesús y su evangelio. Ello traerá consigo la pasión por la vida y las personas.