lunes, 26 de diciembre de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 27 DE DICIEMBRE DE 2022

 Jn 20,2-8: El otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro.


El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:

- «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.


Hoy la Iglesia nos propone a San Juan Evangelista, que lo identificamos como el discípulo amado. Aquel que supo descubrir el Jesús más íntimo, aquel que supo mirar el Sol sin deslumbrarse (de ahí el símbolo del águila). El que comenta "lo que he nos visto y oído, lo que palparon nuestras manos...os lo anunciamos". 

Es el teólogo de la Navidad y el que relaciona mejor nacimiento con la muerte y resurrección de Jesús.

En este tiempo de Navidad y Nueva Evangelización, tenemos que afianzar nuestra relación íntima con Jesús, para que podamos anunciar lo que hemos visto y oído.

Exequias de Fina


 

domingo, 25 de diciembre de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 26 DE DICIEMBRE DE 2022

 Mt 10,17-22: No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre.


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

- «No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará.»


El primer día de la Octava de Navidad celebramos a San Esteban el primero de los mártires. La iglesia desde muy antiguo celebra esta festividad uniéndolo al nacimiento de Jesús. Nos parece una paradoja, todos los buenos sentimientos y sensaciones que tuvimos ayer, para escuchar este evangelio de hoy y contemplar el martirio de San Esteban.

La iglesia nos lo presenta como el primer "testigo". Que haya nacido Jesús y Éste sea nuestro Salvador no significa que todo nos vaya a ir "chachi pirulí". Más bien al contrario, Jesús es el motor, la esperanza de luchar y entregarse hasta el final. Es tan grande, tan maravilloso, por el cual merece la pena entregar la vida. A San Esteban le todo un martirio corto. A nosotros nos toca seguramente un martirio largo, toda nuestra vida dando testimonio de la Luz.

viernes, 23 de diciembre de 2022

HOMILÍA DE NAVIDAD 2022

 Una persona de la UMAC me dijo lo siguiente: te vi en una procesión y tú fuiste el único que me miraste. ESAS FUERON SUS PALABRAS.

LA MIRADA ES IMPORTANTE. NO ES VER, ES MIRAR, RECONOCER, ACOGER, ADMITIR, ACEPTAR, AMAR…


ASÍ SE SIENTEN MUCHAS PERSONAS. NO PINTAN PARA NADIE. INVISIBLES. TAMBIÉN YO PECO DE ESTO. NO CREAN…


El daño tan grande en sus vidas, y el bien tan grande de que lo hagamos.

Una cosa tan sencilla, pero tan enriquecedora, tan salvadora y sanadora


También vi en una película que los lobos se impriman, es decir, que serán fieles de por vida a la criatura que los acoja al comienzo de sus días. Y veo que es cierto y también con otros animales.


La Navidad es Dios que se hace hombre, se hace camino, se hace vecino, connatural nuestro, ésto lo oímos todos los años. Quiero recalcar este año: Dios se hace hombre para mirarnos, para sentirnos mirados y para mirarlo.


Déjate mirar por Dios. Muchos seguramente pensarán que Dios los mirará con decepción, con rabia, con furia, etc. Sin embargo, en la Biblia, Jesús miró a quien nadie miraba, y se sintió amada (María, de la que expulsó siete demonios). Y esa mirada de Jesús cautivaba, cautivó a los apóstoles, que lo dejaron todo. Era una mirada de ternura, de cariño, de amor. Dicen que la vista es el espejo del alma. La mirada de Dios, de Jesús, transparenta el inmenso amor. Al “joven rico”, lo miró con cariño. Déjate mirar por Dios.


Me acuerdo uno de los signos que a mi más me ha llegado en las vigilias misioneras de los mártires de Tazacorte: un espejo que se ponía justo al lago del santísimo expuesto, para que nos miráramos como nos mira Dios. Alguna conmoción interna hubo esa noche. 


Yo creo que no es algo que practicamos. Actuamos mucho con la cabeza, pensamos, pero no con el corazón, y no hacemos contemplación de la mirada de Dios.


Igualmente también es necesario que lo miremos. Un niño recién nacido. La Biblia es escueta en la descripción del principal misterio. No hace falta más. Ahí contenida toda la ternura del mundo. Como he dicho otros años y no importa repetir: para ganarnos el corazón.


DIOS SE HACE HOMBRE PARA QUE LO MIREMOS Y PARA SENTIRNOS MIRADOS POR ÉL.

jueves, 22 de diciembre de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 23 DE DICIEMBRE DE 2022

  Lc 1,57-66: Nacimiento de Juan Bautista.


A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella.

A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan».

Y le dijeron:

«Ninguno de tus parientes se llama así».

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados.

Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo:

«Pues ¿qué será este niño?».

Porque la mano del Señor estaba con él.


Contemplamos hoy el nacimiento de Juan el Bautista. Aunque el texto no dice nada, nos imaginamos que María sigue ahí, incluso en el día de la circuncisión. Ahora es cuando Isabel necesita más cuidados y ayudas.

Y como sucedió en los demás acontecimientos de Jesús y Juan el Bautista, tienen una fina sensibilidad para captar lo extraordinario que acontece en las cosas ordinarias de cada día.

Y es que algunas veces, damos por supuesto todo, y todo lo vemos natural, pero cualquier hecho del vivir, es algo extraordinario, porque vivir es un milagro.

En este caso, Juan es fruto del milagro de Dios, y por eso dice el texto que Dios había hecho una gran misericordia. Pero también, cada vida es un milagro.

Y podemos decir más, todo lo que acontece en nuestras vidas es porque Dios ha tenido una gran misericordia con nosotros.

Y la mano del Señor está con nosotros...

miércoles, 21 de diciembre de 2022

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL 22 DE DICIEMBRE DE 2022

Lc 1,46-56: El Poderoso ha hecho obras grandes en mí.


En aquel tiempo, María dijo:

«Proclama mi alma la grandeza del Señor,

"se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humildad de su esclava".

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:

"su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación".

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

"derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia"

-como lo había prometido a "nuestros padres"-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».

María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.


María se alegra en Dios y se siente bendecida por su acción.

La acción de Dios siempre es en favor de los pobres.

La acción de Dios siempre es salvación.

La acción de Dios siempre es misericordia.

La acción de Dios siempre es para levantar lo caído.

La acción de Dios siempre se fija en la humildad.

María confió y se dejó hacer. Hagámoslo nosotros 

HOJA PARROQUIAL. DOMINGO. NAVIDAD DEL SEÑOR. CICLO A

   












  HOJA PARROQUIAL


24 y 25 de Diciembre de 2022
Domingo. Navidad del Señor. Ciclo A.


Parroquias de Tazacorte y Ntra. Sra. de Fátima en Tijarafe

Textos tomados de la página web de los dominicos en España. Dibujos obra de Fano.


“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”



   ¡Se ha cumplido la promesa de la Esperanza!


    En el niño que nos ha nacido, Dios cumple las promesas de esperanza que Israel y la humanidad habían anhelado desde todos los tiempos. Hoy es día de alegría y gozo porque podemos ver lo que tantas generaciones habían esperado. Lo que el hombre siempre soñó y anheló, la plenitud del hombre, la esperanza frente a la desesperación, la luz y la belleza frente a la oscuridad, la alegría y el gozo frente a la angustia y la tristeza, la libertad frente a la opresión, la justicia frente al abuso, y la paz frente a la agresión y la violencia, se han hecho realidad en este niño que nos ha nacido.


    En ese pequeño cuerpo que hoy veneramos y adoramos, hay un inmenso misterio. El misterio de la promesa cumplida, la misma esperanza hecha carne. La salvación ha llegado, la gloria de Dios, la plenitud de lo que existe, la Palabra de Dios, ha venido al hombre. El mismo Dios se ha hecho hombre por amor al hombre. Para darle esperanza.


    Una esperanza que comienza hoy, pero que se muestra en la que será toda su vida hasta terminar de perfeccionarse con su muerte y resurrección para cerrar el círculo de la promesa y la vida de Dios y del hombre.









LECTURAS


Primera lectura del libro de Isaías 52, 7-10


¡Qué hermosos son sobre los montes
los pies del mensajero que proclama la paz,
que anuncia la buena noticia,
que pregona la justicia,
que dice a Sión: «¡Tu Dios reina!».
Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro,
porque ven cara a cara al Señor,
que vuelve a Sión.
Romped a cantar a coro,
ruinas de Jerusalén,
porque el Señor ha consolado a su pueblo,
ha rescatado a Jerusalén.
Ha descubierto el Señor su santo brazo
a los ojos de todas las naciones,
y verán los confines de la tierra
la salvación de nuestro Dios.


Salmo 97 R/. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios


Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R/.


Segunda lectura de la carta a los Hebreos 1, 1-6


En muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas.
En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha realizado los siglos.
Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de la Majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado.
Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: «Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy»; y en otro lugar: «Yo seré para él un padre, y el será para mi un hijo»?
Asimismo, cuando introduce en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios».


Evangelio según san Juan 1, 1-18


En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio d él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.


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